Increíble, pero falso

Imatge relacionadaEn este artículo quisiera compartir contigo alguna reflexión sobre una película que acabo de ver y que me ha llamado mucho la atención. Se trara de “Incríble pero falso” (The Invention of Lying). Os doy la sinopsis sacada directamente de filmaffinity:

“En un mundo donde no existe la mentira, ni siquiera como concepto, donde todos dicen siempre la verdad sin pensar en las consecuencias, Mark Bellison (Ricky Gervais), un perdedor nato, desarrolla inesperadamente la capacidad de mentir y pronto se da cuenta de que la falta de sinceridad tiene grandes ventajas. En ese tipo de sociedad, Mark no tiene problemas para prosperar y hacer fortuna inventándose historias que todo el mundo cree a pies juntillas.”

La idea de la película me parece que parte de una idea muy original y que en muchas ocasiones me ha hecho reír o sonreír, aunque a mi me parece que se desaprovecha esta idea tan original. Pero el objetivo de este artículo no es hacer una crítica de la película sino compartir contigo algunas de las cosas que me ha hecho pensar esta película.

La primera y primordial es que una cosa es mentir y otra cosa es decir todo lo que te pasa por la cabeza sin filtrarlo ni pensar en las consecuencias que puede tener. Esto me recuerda la distinción entre ser sincero y ser un sincericida. Aquí te invito a que veas un pequeño ejemplo de la película que ilustra lo que es para mi un sincericida actuando en un mundo en el que sólo saben comportarse de esta forma.

(Para saber más sobre esta distinción te invito a que leas mi artículo “Sinceros y sincericidas, ¿sabes la diferencia? )

La segunda cosa que me ha llamado la atención de esta película es que las personas de este mundo imaginario, aparte de no saber mentir, no saben la distinción entre hechos y opiniones, lo cual les lleva a situaciones realmente divertidas. Voy a tratar de explicarme mejor.

En la película el protagonista descubre que puede decir mentiras de una forma intencionada y se da cuenta de las ventajas que pude sacar en un mundo en el que el resto de las personas no saben mentir. Este curioso mundo se basa en la siguiente idea: si no sé mentir entonces soy siempre sincero, y si soy siempre sincero siempre digo la verdad. Así que cualquier cosa que diga alguien se asume como verdad, porque nunca se miente. Así que el protagonista que vive en este mundo tan curioso, se da cuenta que puede contar mentiras, o cosas que sabe que no son ciertas, y que de ello puede sacar un beneficio.

Ahora bien, ¿no hay algo que te chirría en este razonamiento que acabo de hacer? Vamos a ver, que yo sea completamente sincero no significa que yo diga la VERDAD y lo escribo con mayúsculas expresamente. Por ejemplo, supón que digo que ayer no nos vimos, pero lo cierto es que sí que nos vimos, lo que ocurre es que no lo recuerdo. Aunque estoy siendo completamente sincero, no estoy diciendo la VERDAD. ¿Ves la diferencia? En la película las personas no tienen clara la diferencia entre verdad y sinceridad lo que convierte a los sineceros en sincericidas.

Finalmente quisiera acabar conectando todo esto con el poder de las creencias. Efectivamente, si yo creo que puedo hacer algo, se desplegaran todas mis potencialidades para hacer posible esa realidad. Pero también funciona en el sentido contrario, es decir, que si yo creo que no soy capaz de hacer algo, se potenciarán todas aquellos aspectos que me impiden hacer esa cosa. Las creencias tienen este poder, que se convierten en profecías que se auto cumplen. ¿Porqué relaciono todo esto con la película?

El poder de las creencias se basa en el hecho que se confunde una idea o una opinión sobre algo, en un hecho y por lo tanto una realidad. Los hechos pueden ser ciertos o falsos mientras que las ideas y opiniones NUNCA son ni ciertos ni falsos, sólo pueden estar bien o mal fundamentados. Conviene recordar que un juicio bien fundamentado no lo convierte en verdad, ni uno mal fundamentado en falso. Los juicios/opiniones y los hechos juegan en ligas diferentes y confundir una cosa con otra nos puede llevar a situaciones tan grotescas como las de la película.

En este sentido las creencias son ideas sobre mi y sobre los demás que confundo con hechos y por lo tanto actúo conforme a ellas porque “creo” que son VERDAD. Por esto quisiera acabar este artículo señalando la importancia de darse cuenta que cualquier idea u opinión que tenemos de nosotros mimos o sobre los demás no son hechos y por lo tanto no son ni verdad no mentira. Lo que ocurre es que muchas veces hay opiniones e ideas que interiorizamos de tal forma que las confundimos con hechos. Es las convierte en creencias pero no son la verdad, la realidad.

inception-spinning-topEs como en la película Origen (Inception). Mientras estan en el sueño las personas piensan que es la realidad y llega un momento en que una cosa y la otra se confunden. Para saber si está viviendo un sueño o la realidad el protagonista utiliza una peonza que hace girar. Si nunca se para es que vive en un sueño.

Así que te invito a que hagas girar tu peonza. Observa aquellas ideas que tienes sobre ti que crees que son ciertas. Para empezar, te propongo que empieces por alguna que te limita o que es muy negativa: “soy perezosa” o “soy descuidado” … no sé. Cosas que piensas sobre ti y que crees que son ciertas. Ahora bien, ¿podría ser que eso, más que una realidad, sea un sueño que parece real? ¿Podría ser que lo que piensas sobre ti sea una de esos casos de profecías que se autocumplen? ¿Qué posibilidades te abriría dudar sobre esto que estás creyendo? Gira la peonza. Quizás te des cuenta que estabas viviendo en un sueño. El primer paso para cambiar tu realidad es despertar de ese sueño.

¡Buen viaje !

La diferencia entre Independencia e Interdependencia

Resultat d'imatges de castellers¿Cuál es la diferencia entre independencia e interdependencia? La diferencia puede parecer sutil aunque saberla podría tener impacto, sobretodo si lo aplicamos a la forma con la que nos relacionamos con las personas. Así que, mi propuesta de hoy es explicarte cómo veo esta distinción para que lo puedas aplicar a la forma con la que te relacionas con las personas y con el mundo en general. ¿Me acompañas?

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La inteligencia emocional y la CNV (Comunicación Noviolenta)

En el artículo de hoy me gustaría hablarte de algo que puede resultar difícil de hacer, no porque sea difícil en sí mismo, sino porque no nos han enseñado a hacerlo, o al menos a mi y a muchos de mi generación. Se trata de hablar de los sentimientos.

Es posible que al ver esto, tu impulso haya sido el dejar de leer porque quizás pienses que es un lío en el que no quieres meterte o que es un asunto que no te va llevar a nada práctico. Te digo esto porque yo, no hace muchos años, es exactamente lo que hubiera hecho.

Hablar de sentimientos, escucharlos y darles espacio para hacer algo con ello era algo que estaba fuera de mi alcance hasta hace sólo unos pocos años. Hoy me veo todavía como un aprendiz, y a la vez quiero reconocerme el gran camino que he hecho gracias a la Comunicación Noviolenta. Así que, en el artículo de hoy, quiero explicarte el enfoque de la CNV con respecto a este tema. ¿Te apetece acompañarme?

El lado práctico de los sentimientos

Para empezar, te propongo ir un poco más allá del mundo en blanco y negro que supone decir “me siento bien” o “me siento mal“. La CNV nos proporciona un amplio listado de sentimientos agrupados según si se producen cuando hay o cuando no hay necesidades satisfechas (puedes consultar el listado). Esto quizá no te parezca muy relevante, pero la capacidad de poner un nombre a aquello que sentimos ya ejerce un primer efecto beneficioso.

Los avances en neurociencia nos aportan evidencias que dicen que nombrar la emoción reducen la actividad de la amígdala a un 50%, cuyo papel principal es el procesamiento y almacenamiento de reacciones emocionales. Nombrar la emoción es una forma de poner conciencia a eso que nos está pasando, lo cual permite reconectar el sistema límbico con el neocórtex, lo que nos ayuda a salir de lo que Daniel Goleman llamó secuestro emocional.

Sin embargo, la CNV nos ofrece la posibilidad de ir un paso más allá, porque nos permite conectar las emociones y los sentimientos con necesidades y valores universales, lo cual me parece clave para tomar acciones eficaces. Voy a través de explicarme a través de un ejemplo.

Supón que alguien hace alguna cosa y yo me enfado. El primer paso consiste en reconocer simplemente eso, que estoy enfadado y darle la bienvenida a esa sensación, lo cual ya es un verdadero reto, al menos para mi. Al pararme evito reaccionar ante el estímulo y eso supone dar un espacio a la libertad de elegir una respuesta diferente a la que me pide el cuerpo. Es parecido a lo que nos decían de, antes de actuar, cuenta hasta 10, y produce el efecto que hemos explicado antes. Pero no nos vamos que quedar aquí.

Así que una vez hecho eso, la pregunta que me surge es ¿Porqué me he enfadado de esta manera? Así que me ponga a la búsqueda de razones por las cuales yo me he enfadado y siempre acabo por encontrar mil razones por las cuales yo tengo razón y la otra persona no. Así que el enfado, lejos de irse, aumenta, junto con toda la nube de pensamientos que le acompañan. Esto no funciona.

Lo que propone la CNV es dejar de buscar razones por las que estoy enfadado y ponerme a buscar cuales son mis necesidades no satisfechas. Siguiendo el ejemplo de antes, si yo estoy enfadado, lo más probable es que haya un juicio hacia los demás sobre como deberían ser las cosas. Por ejemplo, pienso que “él debería tratarme mejor“. Entonces utilizo este juicio hacia los demás para descubrir que lo que yo estoy necesitando es cuidado y atención.

¿Porqué me parece ta importante este paso? Primero porque esto sirve para conectar de nuevo el sistema límbico con el neocórtex, por lo que la actividad de la amígdala desciende todavía más. Si nombrar la emoción es útil, todavía lo es más conectar con la necesidad que hay detrás de la emoción. En definitiva, el efecto es que la emoción cambia de intensidad. Así que el abanico de posibilidades se abre porque ya no me veo sometido al secuestro emocional.

En segundo lugar, poner conciencia en lo que necesito me permite poner en acción estrategias mucho más eficaces que si no lo supiera. Por ejemplo, si lo que necesito es atención y cuidado no voy a hacer lo mismo que si necesito diversión, tranquilidad o reconocimiento. Es más, muchas veces me siento mal y culpo a los demás por ello cuando ni yo mismo no soy consciente de lo que realmente estoy necesitando.

¿Te das cuenta de lo simple y potente que es esto? Los sentimientos desagradables son un poderoso sistema de alarma que me dicen que hay una o varias necesidades y valores universales que no están atendidos. Así que se trata de indagar cuales son, para poder hacer peticiones y poner en marcha acciones lo más eficaces posibles.

Conclusión

Este enfoque de las emociones y los sentimientos que aporta la CNV me ha ayudado a entender que las emociones desagradables también tienen derecho a existir y merecen ser escuchadas. Este es el aprendizaje que he hecho y que voy aplicando con éxitos y también con fracasos. Los primeros los celebro y de los segundos hago duelo y obtengo aprendizajes.

Si escucho con atención las emociones, puedo recibir el mensaje valioso me quieren enviar en forma de necesidades pendientes de ser atendidas, aunque muchas veces ese mensajero tenga un aspecto desagradable e incluso amenazador. Sin embargo escuchar a alguien tan “maleducado” ahora tiene todo el sentido y merece ese esfuerzo.

Espero que este enfoque te sirva de utilidad como a mi me está sirviendo. Este es uno de los motivos por los que practico y enseño CNV.

¡Buen viaje!

El lenguaje que bloquea la comunicación

Hoy me gustaría que veamos juntos uno de los elementos que según la CNV (Comunicación NoViolenta) bloquea la comunicación entre las personas. Se trata de los juicios moralistas, que son aquellos que emitimos cuando las personas no actúan de acuerdo con nuestros valores. Culpar, etiquetar, comparar o criticar a otra persona son formas de hacer juicios moralistas.

¿Qué te pasa cuando alguien utiliza este tipo de lenguaje? Supongo que no te vienen muchas ganas de acercarte, de colaborar o de simpatizar con esa persona, ¿verdad? Cuando hacemos esto, es muy difícil que aparezca la tendencia natural a la compasión y a la colaboración que tiene el género humano. Por eso te decía que este tipo de lenguaje bloquea la comunicación entre las personas.

No sé que te ocurre a ti, pero lo más habitual (no lo más natural) es que cuando alguien hace algo que me molesta me sale este tipo de lenguaje. Por ejemplo, alguien me adelanta de una forma inapropiada y digo que es un idiota. Si mi hija no me agradece un regalo digo que es una desagradecida. Si mi compañero no me saluda, digo que es un antipático…

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¿Me puedes decir hola?

Hoy quiero empezar contándote algo que me ha pasado hace poco. Estaba esperando el ascensor en el hall del edificio donde trabajo. Eran aproximadamente las ocho de la mañana. Pulso el botón para que baje el ascensor y me quedo esperando. Mientras espero viene una persona que se queda esperando a mi lado. Le miro para establecer contacto visual y saludar, pero lo otra persona no lo hace y se pone a mirar su móvil.

Al cabo de unos segundos las puertas del ascensor se abren. La otra persona entra en el ascensor y luego lo hago yo. Cada uno marca su piso: yo al sexto, la otra persona al segundo. Vuelvo a mirarle para ver si puedo contactar visualmente con él, pero se queda mirando hacia las puertas del ascensor. Se cierran y esa persona se queda en la misma posición, con la mirada puesta hacia un lugar en el infinito, como si su mirada fuera capaz de traspasar las puertas metálicas y las paredes. Llegamos al segundo. Se abren las puertas y no se gira hacia mi ni dice nada. Simplemente sale.

Yo continuo mi “viaje” hasta el sexto piso. Al salir al rellano me doy cuenta que estoy enfadado, lo cual me sorprende. Lo que ha ocurrido, si lo miras desde el punto de vista de los hechos, no parece ofensivo. No ha habido ninguna cara agresiva, ningún insulto, … nada.  Simplemente no me ha dicho nada ni al entrar ni al salir.

Sin embargo me doy cuenta que tengo un montón de juicios y pensamientos sobre esa persona que acaba de subir conmigo en el ascensor. Por ejemplo, pienso cosas como “Qué antipático que es. No es capaz de mirar a las personas que estamos compartiendo un lugar tan pequeño como un ascensor. Qué desconsiderado hacia los demás. Parece que no le importen para nada las personas….”

Me enfado porque pienso que los demás, en este caso, la otra persona, debería actuar de una forma diferente a como lo está haciendo. Debería saludar y decir hola. Antes de continuar, me gustaría que viéramos juntos algunas cosas.

Lo que hacen los demás tiene una influencia sobre mis sentimientos, pero no es su causa.

Lo primero que me gustaría que veamos juntos es que otra persona persona puede vivir esto que me ha ocurrido, de una forma completamente diferente a la mía. Sin ir más lejos, es posible que tú, en una circunstancia similar, no te enfades. Lo que quiero decir con esto es que, lo que hacen las personas es un factor que influye en mis emociones pero no es su causa. Si fuera así, siempre que ocurren los hechos que te acabo de relatar, me enfadaría yo, tú y todas las personas del mundo mundial, y esto no es así ¿verdad? Por ejemplo, yo puedo recordar otras ocasiones en las que ha ocurrido lo mismo pero no me he enfadado. Si fuera la causa, siempre que ocurre esto, todas las personas del mundo nos enfadaríamos, pero no es así.

La causa de mi enfado es un pensamiento

Me gustaría que vieras conmigo que, lo que hace que me enfade es mi forma de pensar acerca de lo que ha pasado. Mira, por un lado pienso que esa persona esta siendo desconsiderada conmigo al no mirarme ni saludarme. Me estoy diciendo que me falta al respeto. Pero lo que realmente hace que me enfade es que la forma como se comporta considero que es “incorrecta”, es decir, que se “debería” comportar de una forma diferente a como lo ha hecho.

Fíjate que lo que me ocurre es que me convierto en un juez que dicta lo que es un comportamiento correcto del que no lo es. Así, lo inadecuado merece ser castigado. Me revelo contra lo que es y me digo que eso no debería ser así. ¿lo ves?

Todos los juicios tienen un buen motivo

Lo que yo pienso sobre las circunstancias y mis juicios sobre los demás y sobre mí mismo siempre tienen como causa raíz una o varias necesidades y valores universales. Al menos así lo postula la CNV (Comunicación Noviolenta) y todavía no he podido encontrar ningún caso en que esto no sea así. Permíteme que lo aplique a mi ejemplo.

Cuando me estoy diciendo “Qué antipático que es. No es capaz de mirar a las personas que estamos compartiendo un lugar tan pequeño como un ascensor. Qué desconsiderado hacia los demás. Parece que no le importen para nada las personas….” la causa raíz es que hay necesidades/valores universales como la consideración, ver y ser visto por los demás, la conexión y el contacto con los seres humanos, … que son muy, muy importantes para mi y que me están faltando en este momento.

Si estas necesidades no fueran valiosas no tendría estos juicios sobre esta persona y tampoco estaría enfadado en absoluto. De hecho me daría absolutamente igual. ¿Ves lo que quiero decir con que todos los juicios tienen un buen motivo? Siempre hay algún valor o necesidad universal que me está faltando que está en la raíz de mis juicios sobre los demás.

¿Qué hago yo con todo esto?

Comprender que mis juicios hacia la persona del ascensor tienen su raíz en necesidades tan bellas como la consideración, ver y ser visto por los demás, la conexión y el contacto con los seres humanos, me ayuda a conectar con lo que es esencial para mi. Desde este lugar ya no siento rabia ni quiero que los demás se comporten de una forma determinada. Ni siquiera su comportamiento me parece incorrecto a pesar que no sea de mi agrado. De hecho, ahora empiezo a pensar que en la raíz del comportamiento de la otra persona debe haber también unos buenos motivos.

Me encantaría que me hubiera saludado, porque para mí son muy importantes todos estos valores que hemos visto, pero ahora ya no quiero obligar a nadie a que se comporte de una forma determinada. Sabiendo ahora lo que sé, la próxima vez que me pase lo mismo, quizás pueda conectar con estos valores tan importantes y quizás le diga algo como “Buenos días”. A ver qué pasa. Ya te lo contaré.

¡Buen viaje!

¿Comprender a otro puede ser un deporte de riesgo?

Tengo un amigo que está suscrito a mi blog, así que cada vez que publico recibe un email anunciando que he colgado un nuevo artículo. Nos vemos casi cada día y algunas veces, me hace algún comentario irónico sobre el título del artículo que acabo de publicar. Cuando le pregunto qué le ha parecido siempre me dice que no lo ha leído y además no tiene intención de hacerlo.

Cuando continuamos la conversación me dice que la temática general de mi blog y de la Comunicación No Violenta en particular es para gente “hippy”. El opina que lo que es realmente útil es decir las cosas directamente y si hace falta decirlas de forma contundente. Eso de ser amable no va con él y prefiere ser impertinente o “borde” y huir de un lenguaje que interpreta que puede ser falso, cobarde, blando y poco asertivo.

Cuando me dice esto, tengo la tentación de continuar la conversación para tratar de convercerle que la CNV, dista mucho de ser una comunicación blanda y que por el contrario permite ser muy asertivo a la vez que se es cuidadoso con los demás. Sin embargo nunca lo he hecho porque hacerlo sería como obligar a comer un plato a otra persona simplemente porque a mi parece super delicioso, saludable y nutritivo.

Te cuento esto porque el otro día me enviaron una cita de Carl Rogers que me recordó esta situación que te acabo de contar. La cita dice:

Pocas veces nos permitimos comprender lo que la afirmación del otro significa para nosotros. Comprender al otro es arriesgado porque podría modificarme‪.

Carl Rogers

Me gustaría explicarte porqué conecto una cosa con la otra aunque para hacerlo voy a dar un pequeño rodeo. Si tienes paciencia y me das la confianza de continuar leyendo verás que quizás esté justificado dar este paseo. ¿vienes?

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Es imposible que te falten al respeto

Vale, ya sé que esta frase es una provocación. Efectivamente cuando alguien me insulta o emite un juicio sobre mi utilizando palabras que considero poco respetuosas entonces me están faltando al respeto. Cuando eso ocurre es muy normal que reaccione con otro ataque o me quede a la defensiva sin saber qué decir y maldiciendo en secreto a mi interlocutor. Cuando pienso que me atacan, puedo entrar fácilmente en el modo ataque/huida, un lugar de pocos recursos que me lleva a reaccionar y no a elegir una respuesta desde la libertad de acción. Me gustaría no caer en la provocación que supone reaccionar al insulto contraatacando y a la vez me hacerme valer. ¿Cómo se consigue eso?

Esta pregunta conecta con el título del artículo. Porque, si fuera imposible que los demás te faltaran al respeto, ¿cómo sería tu respuesta cuando alguien te insultara o te dijera algo que se supone es una falta de respeto? ¿Cómo te podrías hacer valer cuando es imposible que, aunque te insulten, eso no suponga una falta de respeto hacia ti?

Antes de continuar, hay un pequeño relato que me gustaría compartir contigo. Dice algo así:

(cuento zen)

Una vez vivió un gran guerrero, que aunque era bastante viejo aún podía derrotar a cualquier contrincante. Su reputación se extendía a lo largo y ancho del país, y ese prestigio hacía que tuviera siempre a su lado muchos aprendices.

Un día, un joven guerrero llegó a la aldea del guerrero, determinado a ser el primer hombre en derrotar al gran maestro. Junto con su fuerza, tenía una increíble habilidad para descubrir y explotar cualquier debilidad de su adversario. Nunca nadie había durado en un combate con él más allá del primer movimiento. Provocaba a su oponente y su respuesta era fulminante.

Muy en contra del consejo de sus preocupados aprendices, el viejo maestro aceptó el desafío del joven guerrero. Cuando los dos estuvieron preparados para la lucha, el joven guerrero comenzó a lanzarle insultos, sin embargo el maestro permanecía inmóvil. Probó de tirarle barro, le escupió a la cara, pero el maestro no respondió. Durante horas lo maldijo y lo insultó gravemente, pero el maestro simplemente permanecía parado, aparentemente tranquilo, sin responder a las provocaciones del joven guerrero.

Finalmente, incapaz de conseguir que el maestro entrara en el combate, el joven guerrero se marchó diciéndole que era un cobarde por no querer luchar contra él. Sus discípulos, algo decepcionados porque no había luchado contra el joven guerrero, se reunieron alrededor del maestro y le preguntaron:
“¿Cómo pudo usted aguantar tal indignidad? ¿cómo permitió que le faltara al respeto de esa forma?”.
El maestro respondió:
“Si alguien viene a darles un regalo y ustedes no lo reciben , ¿a quién pertenece el regalo?”.
“Si alguien les insulta y ustedes no acogen esos insultos, ¿ a quién pertenecen esos insultos ?”.

Fin

¿Cómo se podría conseguir una actitud similar a la del maestro Zen? Permíteme que te de mi respuesta a eso.

Podríamos decir que cuando alguien insulta o falta al respeto a otra persona tiene una voluntad de lastimar u ofender. Un insulto es un juicio u opinión sobre otra persona que tiene una carga de agresividad. En esto último es donde creo que está la clave del asunto: que el insulto es un juicio u opinión, y los juicios y las opiniones nunca pueden ser ni ciertos ni falsos.

Si eres un lector habitual de mi blog, recordarás que ya hemos visto algunas veces la diferencia entre juicio y observación. Los primeros no pueden ser nunca ciertos o falsos porque sólo los hechos pueden clasificarse de esa forma. Un juicio sólo puede estar bien o mal fundamentado, pero incluso un juicio compartido por muchas personas y bien fundamentado, nunca podrá considerarse una verdad o algo cierto.

Tener presente esta distinción es fundamental porque si alguien te insulta y lo tomas como un hecho cuando sólo es un juicio, lo que estás haciendo es aceptarlo como una verdad y no como una opinión. Entonces el insulto consigue el objetivo de hacer daño porque afecta a tu identidad, algo que siempre queremos proteger. Esto me recuerda lo que dice el maestro zen con respecto a cómo tomar el regalo que te ofrecen.

Teniendo en cuenta que el insulto está en la categoría de las opiniones y no en la de las verdades, siempre puedes decidir tomar en consideración esa opinión, quizás porque consideres que puedes aprender alguna cosa. También puedes decidir que esa opionión no te es útil y rechazarla. En este sentido es como un regalo: lo abres, decides si te es útil y entonces te lo quedas o bien al abrirlo te das cuentas que no te va servir de nada y lo rechazas. El otro no te obliga a que te quedes su regalo, sólo tu decides si te lo quedas o lo devuelves.

Ahora quisiera volver al título del artículo, “Es imposible que me falten al respeto”. ¿Ves ahora lo que quería decir? Si tu tienes presente esto que hemos hablado, es imposible que nadie te falte al respeto sin tu permiso. El darse cuenta que el juicio o el comentario irrespetuoso está en el terreno de las opiniones y no en el de las certezas te da la libertad de aceptarlo o rechazarlo. Darse cuenta de esto y tenerlo presente puede ser muy poderoso porque te da libertad, ¿no crees?

Para acabar decirte que verlo de esta forma no te convertirá en un ser inmune a los insultos. Las opiniones de los demás, aunque son sólo opiniones, aunque hablan del que las emite, también puede ayudarte a descubrir cosas en ti y esos hallazgos pueden ser fuente de goce o de tristeza. Sin embargo, ser conscientes que habitamos en el terreno de las opiniones nos previene de sentir ira, y por lo tanto de la necesidad de castigar, de atacar o defenderse y eso nos da espacio para hacer uso de nuestra libertad personal.

¡Buen viaje!

Los 4 pasos de la CNV: un breve resumen

Como recordarás, la semana pasada vimos juntos cómo se puede llegar a comportamientos manifiestamente violentos de una forma muy sutil, mediante situaciones que llamé pre-violentas, que forman parte de nuestra forma habitual de interactuar con las personas. También te expliqué que la forma más útil que yo he encontrado para darme cuenta de ello y para transformar la comunicación “pre-violenta” en algo que cuide de la relación, es mediante la Comunicación NoViolenta (CNV), modelo desarrollado por Marshall Rosenberg. Así que en este artículo voy a tratar de hacer un resumen del proceso de la CNV y cuáles son las tres formas en que se puede utilizar:

Primera forma: la auto-empatía

Se trata de darse cuenta de las cosas que nos decimos a nosotros mismos cuando nos ocurren cosas y transformar el lenguaje pre-violento hacia uno mismo. El objetivo es de auto-cuidarnos y utilizar un lenguaje compasivo hacia uno mismo, porque ¿cómo vamos a tratar bien a los demás si nos tratamos con violencia a nosotros mismos?

Segunda forma: Expresión honesta

En esta modalidad se trata de utilizar el proceso de la CNV para expresar a los demás cuales son nuestras necesidades sin utilizar los patrones de la pre violencia (¿Porqué somos violentos?). De esta forma tenemos más probabilidades de que los otros accedan a nuestras peticiones por el deseo de contribuir a nuestro bienestar y no por el miedo a las consecuencias de no hacerlo.

Tercera forma: Escucha empática

De lo que se trata es de utilizar la CNV para recibir un mensaje de otra persona que se comunica de forma “pre-violenta” y transformar esa comunicación en otra que favorezca el diálogo, en vez de que sea una escalada de monólogos violentos que no llevan a nada constructivo.

Una vez que hemos visto de qué manera se puede utilizar la CNV veamos cuales son las 4 fases del proceso.

Las 4 etapas de la CNV

El proceso de la método de la comunicación no violenta se puede resumir como un camino de 4 pasos:

1.- Observación. Describir la situación limitándose a los hechos evitando añadir juicios y pensamientos sobre ellos. Parace algo sencillo pero si se quiere hilar fino, no es tan fácil como parece (¿Crees que sabes diferenciarlos?)
2.- Sentimientos y actitudes: explicar los sentimientos que esa situación despiertan diciendo “yo me siento…” Es importante, de nuevo, no mezclarlos con jucios y pensamientos.
3.- Necesidad. Clarificar la necesidad que está en juego.
4. Petición. Hacer una petición que sea realizable, concreta y formulada en términos positivos. (Las 4 características de las peticiones eficaces)

Ejemplo

Te pondré un ejemplo para que veas las diferencias entre la comunicación pre-violenta a la que estamos habituados y cómo se transforma utilizando la CNV.

Escenario 1: comunicación pre-violenta (violencia latente)

Imagina la siguiente situación: llego a casa después de un día duro en la oficina y me encuentro la ropa de mi hija tirada por el suelo. Entonces digo:

Siempre que llego a casa me encuentro tu ropa tirada en el suelo. Recógela inmediatamente o sino te quedarás sin el móvil hasta mañana.

Es posible que mi hija haga lo que le exijo, pero ¿cual es el coste? ¿Cómo queda afectada la relación? ¿Quiero que recoja la ropa porque quiero que contribuya a mi bienestar porque estoy cansado, necesito orden y me preocupa que desarrolle costumbres que le serán beneficiosas en el futuro o que lo haga por miedo al castigo que supone quedarse sin el móvil? ¿Qué valores deseo promover en mi hija, la obediencia por miedo al castigo o la solidaridad y la contribución al bienestar de los demás?

También me gustaría que nos diéramos cuenta que este tipo de comunicación es pre violenta porque en ella hay juicios y exigencias. Cuando me juzgan no hay aceptación ni comprensión y cuando hay exigencia sólo doy espacio al sometimiento o a la rebelión. Veamos la alternativa que propone la CNV

Escenario 2: utilizando la Comunicación NoViolenta

Primero: autoempatía.

Antes de comunicarnos con los demás puede ser útil “comunicarse con uno mismo”. Me explico, se trata de darse cuenta de cual es el diálogo interior que uno tiene y transformar la comunicación  pre violenta y descubrir qué necesidades no cubiertas hay en todo ese diálogo interni.  En esta situación podría ser algo así:

Llego a casa después de un día muy duro en el trabajo y lo único que no quiero es ver semejante desorden en casa. Cuando llegan a casa y veo las cosas tiradas por el suelo pienso que sólo se preocupan de su comodidad y que no piensan si los demás que vivimos en esta casa necesitamos orden y tranquilidad. Además también me preocupa que no tengan la buena costumbre de dejar su ropa ordenada, lo cual es beneficioso para toda la familia y también para ella misma.

Cuando pienso todo esto me entra una mezcla de rabia, cansancio y desánimo porque me encantaría llegar a casa y encontrármela  ordenada. También me gustaría que lo hicieran sin tener que amenazar con castigos ni enfadarme, esto también es importante para mi. Así que descubro que para mi son mjy importantes las necesidades de descanso, facilidad, contribución a la educación de mis hijas y apoyo. Ahora puedo ir a la segunda modalidad

Segundo: Expresión honesta

Después de la autoempatía podría expresarme de forma honesta respecto cuales son los hechos, sentimientos, necesidades para acabar con una petición. Podría ser algo así:

Hoy he tenido un día muy duro en la oficina y estoy muy cansado.

Cuando he entrado en casa y he visto tu ropa en el suelo del recibidor, (hechos sin evaluaciones),

me he sentido desbordado, (expresión de sentimientos)

porque tener la casa ordenada me da tranquilidad y que la ropa esté en el suelo no me ayuda. Hoy realmente necesito mucha tranquilidad y descanso. (expresión honesta de mis necesidades insatisfechas de descanso y orden. Expresarlas significa poner de manifiesto mi vulnerabilidad, para lo cual se necesita ser valiente)

¿Estarías dispuesta a recoger tu ropa ahora? (petición concreta, en positivo, realizable, para satisfacer mis necesidades de orden, descanso y apoyo)

Conclusiones

Con esta fórmula no tengo garantizado que mi hija haga lo que tu yo quiero (si fuera así, entonces no sería una petición sino una exigencia y eso es comunicación pre-violenta). Sin embargo, ¿qué crees tu que podría pasar? Desde luego es una manera de comunicarme muy diferente a al que está acostumbrada.  Además, lo que yo en realidad deseo por enciam de todo es que recoja su opa por un deseo verdadero de contribuir a tu bienestar y no por miedo a recibir un castigo.

Finalmente me gustaría decir que esto no significa que siempre haya que utilizar esta forma de comunicarnos. Obligarnos a ello sería un comportamiento violento hacia nosotros mismos, lo cual es contrario al propio sentido de la CNV. Lo que quiero señalar, es que la CNV nos ayuda a tomar conciencia de la importancia que tiene la forma con que nos comunicamos con las personas que nos importan y que si utilizamos la CNV con la intención de cuidarnos a nosotros mismos a la vez que cuidamos de los demás puede ser una forma de contribuir a hacer un mundo menos violento. Para mi es un camino que abre posibilidades, ¿no te parece?

¡Buen viaje!

¿Porqué somos violentos?

Peter van der Sluijs.

Peter van der Sluijs.

Lo que primero me gustaría hacer es que nos pongamos de acuerdo en lo entendemos por comportamiento violento, porque hay muchos grados de violencia. Seguro que estaremos de acuerdo que matar es una acción violenta. Ahora bien, también me gustaría considerar como violentos comportamientos que no suponen dolor físico y que no son tan claramente violentos porque quizás no causan dolor físico, como por ejemplo gritar a alguien, insultar o amenazar, ¿qué te parece?

Para llegar hasta comportamientos que son claramente violentos, normalmente se pasa antes por una fase que yo llamo de violencia latente, que es un estadio incipiente de violencia de la cual normalmente no somos conscientes porque proviene de una forma habitual de comunicarse que está instalada en nuestra cultura y que nos acerca sin darnos cuenta, a comportamientos manifiestamente violentos.

Así que, mi propuesta de hoy para ti es explicarte algo que te sirva para darte cuenta cuando estás en alguno de estos estados incipientes de violencia, lo cual tiene un doble beneficio. En primer lugar, al darte cuenta que estás en este estadio evitas que vaya a más y rompes la espiral de violencia. En segundo lugar, como es un estado incipiente de violencia, te resultará más fácil manejarlo que cuando la situación ya se ha hecho insostenible.

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Ser vulnerable no es lo mismo que ser débil, ¿porqué?

Archivo:Superman Herido.pngHoy quiero empezar con un acertijo. Me gustaría que me contestaras a lo siguiente:

¿Qué es lo que tenemos en común los seres humanos?

Venga, te dejo un tiempo para que lo pienses … ¿lo tienes ya? …. puedes buscar por internet a ver qué encuentras… ¿Has encontrado una respuesta que te satisfaga? … Si es así, estaré encantado que me dejes un comentario en el blog para compartirla con todo el mundo, y si no la tienes, o lo que has encontrado no te satisface te puedo dar mi respuesta.

Mi respuesta a esta pregunta es…..

… lo que tenemos en común los seres humanos es….

….

Lo que tenemos los seres humanos en común es que somos humanos.

Estoy casi seguro que estás pensando que te estoy tomando el pelo o que me estoy burlando de ti, pero no es así. De hecho me gustaría que pensáramos juntos que es lo que quiero decir con esta obviedad. Mi respuesta quiere llevarte a que pensemos qué es lo que hace que seamos humanos. Quizá me puedas responder que los humanos somos animales racionales, así que lo que tenemos en común es nuestra inteligencia.

Si es así, acepto tu respuesta, aunque yo tengo una propuesta diferente. Yo creo que lo que tenemos en común es que los seres humanos somos vulnerables y lo que nos hace vulnerables es que tenemos necesidades.

Cuando digo necesidades me refiero a las necesidades universales tal y como se entienden en la CNV (Comunicación NoViolenta). Las necesidades es aquello que es indispensable en nuestra vida y que engloba las necesidades vitales (respirar, comer, beber, domir, evacuar), nuestras necesidades de seguridad material y afectiva y las necesidades de desarrollo como pueden ser la de contrubuir a la vida, necedidad de dar sentido.

Efectivamente todos los seres humanos compartimos necesidades como la empatía, el respeto, la sinceridad, la belleza, la igualdad, la consciencia, la espiritualidad… Que todos tengamos las mismas necesidades no significa que todos tengamos las mismas necesidades en el mismo momento, sin embargo, sí que podemos vibrar cuando reconocemos una necesidad en otro ser humano. Que tengamos necesidades es lo que nos hace vulnerables y por lo tanto, humanos. Creo que podrás reconocer la belleza de necesidades como el amor, la belleza, la libertad, la espiritualidad, la empatía,… y también creo que es fácil de entender que cuando nos faltan, entonces sufrimos.

Por ejemplo, si hay algo que encuentro profundamente repulsivo, seguramente será porque me está faltando algo que yo valoro también profundamente: la belleza. Al reconocer y aceptar que lo repulsivo me afecta, que soy vulnerable a eso, también reconozco la importancia que tiene para mi la belleza. Lo repulsivo me permite darme cuenta que la belleza es importante, lo cual me conecta con mi humanidad y con la vida.

En resumen, reconocer que somos vulnerables nos permite abrirnos al dolor que sentimos cuando tenemos necesidades que nos están faltando. Permitirnos sentir el dolor y aceptarlo de forma incondicional abre la puerta a reconocer necesidades que son muy bellas y valiosas, lo cual nos conecta con la vida. Hacer esto, más que una muestra de debilidad, es para mi una verdadera muestra de valentía. Además, saber qué nos está faltando, puede llevarnos a emprender acciones para tomar responsabilidad de nuestras vidas de una forma mucho más consciente y eficaz.

!Buen viaje!