El camarero en el restaurante

Hola! Cuanto tiempo sin vernos, ¿eh? Lo cierto es que he pasado un par de meses en los que he decido volcar todas mis energías en otros proyectos y he decido, con dolor, no publicar artículos durante un tiempo. Sin embargo, hoy se acaba este período de sequía si bien no quiero prometerte que vaya a escribir con la frecuencia y regularidad que lo hacía hasta ahora. No quiero que escribir y compartir contigo se convierta en una obligación. Quiero que cuando lo haga sea porque realmente lo quiero hacerlo desde el corazón. Supongo que tú también prefieres que lo haga desde el deseo de contribuir y no desde la obligación o la imposición, aunque venga de mi mismo, ¿verdad?

Así que, lo que quiero compartir contigo es algo que me ha sucedido hoy mismo, en el restaurante al que he ido a comer con unos compañeros de trabajo. Es lo siguiente:

Entramos en el restaurante. Somos catorce comensales y hacemos el pedido conjunto. Luego llega una camarera con los primeros. Trae consigo unos cuantos platos de ensalada y pregunta, ¿quien ha pedido ensalada? Las personas hablan animadamente entre ellas y no escuchan la demanda de la camarera. Así que yo lo repito en voz alta para propagar la pregunta y ayudar de esta forma a la camarera a entregar las ensaladas. Luego vuelve otra vez con otros platos y hago lo mismo.

Al cabo de un tiempo es el turno de los segundos platos. Esta vez viene un camarero y yo escucho que dice algo de ….hamburguesas. Entonces pregunto a la mesa ¿quien de vosotros a pedido hamburguesa? y mientras lo digo el camarero me coloca el plato de hamburguesa.

.- Yo no pedí hamburguesa. Le contesto. Y entonces me contesta visiblemente molesto

.- Vamos a ver, yo pregunté quien había pedido hamburguesa. Usted me dice hamburguesa y por eso se la doy. A ver si se aclara.

Y el camarero se va a repartir el resto de platos. Entonces veo que en su mano lleva varios platos, hamburguesas y otros platos de pescado. Entonces es cuando me doy cuenta que está agobiado y el hecho de que yo no haya entendido su pregunta le había provocado trabajar más de la cuenta.

Sin embargo yo continuaba estando muy molesto. Muuuucho. Estar enfadado significa tener un montón de juicios y pensamientos acerca de la persona, de las circunstancias e incluso de mi mismo. ¿Qué es lo que me estaba pasando por la cabeza?

.- “Qué manera tan agresiva y poco amable de tratarme. Yo sólo estaba tratando de ayudar y su respuesta es esa! Si esta es la manera que tiene de tratar a los clientes,… vaya tela! “
.- “debería haberle contestado algo así como “si se trata de ponerse antipático también lo sé hacer yo !!

.- ” no te dejes pisotear, mereces respeto y ser atendido con respeto y cuidado”

Entonces me di cuenta que por este incidente “tonto” me estaba desconectando de la celebración y decidí olvidarme de ello. Al llegar a casa seguía recordando el incidente y por lo que alguna cosa importante estaba pendiente de descubrir. Efectivamente, y ahora te lo cuento.

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Si haces esto… me enfado

Resultat d'imatges de enfadoHoy quisiera compartir contigo un patrón de comportamiento entre personas que veo muy a menudo y del cual me parece útil sacar a la luz para tomar conciencia de él. Se trata del patrón que quiero simbolizar con el título del post: Si haces esto, entonces me enfado. Tu verás … O aquello de “Tú haz lo que quieras pero …” Seguro que alguna vez has sido objeto de este chantaje emocional y también es posible que alguna vez también lo hayas utilizado.

Así que lo que quiero tratar en este artículo es descubrir cual es la manera de entender los sentimientos de uno mismo y de los demás cuando se hacen este tipo de comentarios y también proporcionar un enfoque diferente al que ya conocemos para que tengas más posibilidades de acción. ¿Te apuntas?

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Cambiar de perspectiva no es lo mismo que hacer concesiones

Resultat d'imatges de perspectivaHay ocasiones en las que, en una discusión, una de las partes decide hacer una concesión para evitar un conflicto. A corto plazo puede ser una buena solución. Sin embargo, el conflicto en realidad no se ha resuelto sino que se ha aplazado. La parte que cede y hace una concesión puede generar resentimiento hacia la otra parte. Si esto se convierte en un patrón que se repite en el tiempo, el resentimiento se acumula y puede pasar que una circunstancia aparentemente insignificante desate un gran conflicto. Es aquello de “traga sapos y vomita dragones“.

Así que mi propuesta de hoy para ti es que, en vez de hacer concesiones, lo que hagamos es un cambio de perspectiva que no tiene el inconveniente de generar resentimiento y respuestas explosivas y permite generar soluciones eficaces. Si quieres saber cual es la diferencia y como se puede hacer te recomiendo que continúes leyendo este artículo. ¿Me acompañas?

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¡Alegra esa cara! (2º parte)

Después del último artículo (¡Alegra esa cara!) he recibido algunos comentarios de personas cercanas diciéndome: “¿de verdad respondiste así a esa persona? ¿Esa no es una respuesta muy CNV (Comunicación NoViolenta), verdad? Así que me he decido ha escribir este post para aclarar algunas cosas y también sobre cual fue mi intención al escribir ese artículo.

Vamos a ver, lo primero que yo quería conseguir con ese artículo es señalar algo que a mi me parece importante. Hay personas que creen que animar a alguien cuando sienten una emoción desagradable es una forma de ayudarles, cuando lo que se consigue muchas veces es el efecto contrario. Al explicar mi anécdota traté de ilustrar ese efecto.

Lo segundo que quería hacer es una reivindicación: cuando tengo un sentimiento desagradable o incómodo quiero tener la valentía de permitírmelo y no quiero que nadie me diga que es lo que debo sentir. Permíteme que me explique un poco mejor.

Cuando sentimos emociones agradables significa que hay una o varias necesidades universales que están satisfechas. De igual manera, cuando sentimos alguna emoción desagradable significa que nos están faltando una o varias necesidades universales. Así que los sentimientos y las emociones nos sirven para conectar y reconocer lo que es valioso e indispensable en nuestras vidas: las necesidades y los valores universales.

Por ejemplo, el el pasado artículo te expliqué que yo me enfadé porque pensé que la otra persona quería imponerme la forma en que yo me debía sentir. Si no afronto y acepto la emoción que estoy experimentando no podré descubrir nunca que mi enfado responde a una necesidad de libertad y de respecto hacia lo que estoy sintiendo. Así que la rabia me permite conectar con mis necesidades de libertad y de auto-aceptación, que son muy vivas e importantes para mi. Si no me permito sentir la rabia porque “está mal” sentir eso, es imposible descubrir qué necesidades son valiosas para mi.

También quiero destacar que permitirse sentir y nada más, no me parece suficiente, porque si hay sentimiento y no descubrimos las necesidades que hay en su raíz, entonces perdemos una oportunidad preciosa de trascender lo que sentimos. De hecho hay mucha gente que no se permite enfadarse y que reprime ese sentimiento y por lo tanto no puede llegar nunca a descubrir cuales son los valores y necesidades universales que les están llevando a sentir la ira.

El problema de la ira es que se produce porque uno cree que lleva “La Razón“. Tener “La Razón” es muy peligroso porque el que la posee está legitimado para castigar, gritar o imponer, es decir se convierte en administrador de la justicia. Por ejemplo, yo pensaba que la otra persona me estaba imponiendo la forma en que yo debía sentirme. Cuando alguien trata de imponerte algo lo único que puedes hacer es rebelarte o someterte y  yo elegí rebelarme. Así que mi respuesta venía desde un deseo de preservar mi libertad y mi respeto hacia mi propia persona.

Por otra parte, ahora me doy cuenta que esa persona no quería imponerme nada. Sabiendo esto pienso que podría haber actuado de una forma diferente. Fíjate que de aquí a sentirme culpable por la forma en que respondí hay sólo un pequeño paso que no quiero dar, porque eso significaría juzgarme y culpabilizarme, y eso me acerca a comportamientos violentos hacia mi mismo.

Así que lo que me planteo es si podría encontrar una forma de actuar que fuera respetuosa hacia mi persona y que a la vez lo fuera también hacia los demás, sin necesidad de juzgarme ni de castigarme sintiéndome culpable por ello. Una respuesta que ahora se me ocurre que podría funcionar sería contestar a esa persona de una forma diferente.

– Realmente estoy de mal humor. Diciéndome que ponga buena cara supongo que quieres que me sienta mejor, ¿verdad?

-….

– Pues esto que me has dicho no me ayuda nada a sentirme mejor y al mismo tiempo te agradezco mucho tu interés. ¿Qué te parece esto que te estoy diciendo?

Esta respuesta trata de ser respetuosa y asertiva con mis necesidades a la vez que muestro interés por el impacto de mis palabras en la otra persona. Es una forma de decir, “yo soy importante y a la vez, también me importas tú.” Como ves, no hace falta ni castigarse ni sentirse culpable para encontrar formas de cuidarse uno mismo a la vez que somos respetuosos con los demás.

Conclusiones

En definitiva, los mensajes que quería transmitir son:

  • Tratar de consolar a alguien, no es empatía.
  • Uno tiene todo el derecho de sentirse como se siente. Puedes hacer uso de tu libertad para permitírtelo y así transformarlo.
  • El sentimiento de culpa es una forma violenta de tratarse a uno mismo y al mismo tiempo, tiene una intención positiva. Si somos capaces de descubrir las necesidades que está tratando de cubrir ese sentimiento de culpa podemos encontrar comportamientos que sean respetuosos hacia los demás y hacia uno mismo.

Espero que te haya aclarado alguna cosa más.

¡Buen viaje!

Los 4 pasos de la CNV: un breve resumen

Como recordarás, la semana pasada vimos juntos cómo se puede llegar a comportamientos manifiestamente violentos de una forma muy sutil, mediante situaciones que llamé pre-violentas, que forman parte de nuestra forma habitual de interactuar con las personas. También te expliqué que la forma más útil que yo he encontrado para darme cuenta de ello y para transformar la comunicación “pre-violenta” en algo que cuide de la relación, es mediante la Comunicación NoViolenta (CNV), modelo desarrollado por Marshall Rosenberg. Así que en este artículo voy a tratar de hacer un resumen del proceso de la CNV y cuáles son las tres formas en que se puede utilizar:

Primera forma: la auto-empatía

Se trata de darse cuenta de las cosas que nos decimos a nosotros mismos cuando nos ocurren cosas y transformar el lenguaje pre-violento hacia uno mismo. El objetivo es de auto-cuidarnos y utilizar un lenguaje compasivo hacia uno mismo, porque ¿cómo vamos a tratar bien a los demás si nos tratamos con violencia a nosotros mismos?

Segunda forma: Expresión honesta

En esta modalidad se trata de utilizar el proceso de la CNV para expresar a los demás cuales son nuestras necesidades sin utilizar los patrones de la pre violencia (¿Porqué somos violentos?). De esta forma tenemos más probabilidades de que los otros accedan a nuestras peticiones por el deseo de contribuir a nuestro bienestar y no por el miedo a las consecuencias de no hacerlo.

Tercera forma: Escucha empática

De lo que se trata es de utilizar la CNV para recibir un mensaje de otra persona que se comunica de forma “pre-violenta” y transformar esa comunicación en otra que favorezca el diálogo, en vez de que sea una escalada de monólogos violentos que no llevan a nada constructivo.

Una vez que hemos visto de qué manera se puede utilizar la CNV veamos cuales son las 4 fases del proceso.

Las 4 etapas de la CNV

El proceso de la método de la comunicación no violenta se puede resumir como un camino de 4 pasos:

1.- Observación. Describir la situación limitándose a los hechos evitando añadir juicios y pensamientos sobre ellos. Parace algo sencillo pero si se quiere hilar fino, no es tan fácil como parece (¿Crees que sabes diferenciarlos?)
2.- Sentimientos y actitudes: explicar los sentimientos que esa situación despiertan diciendo “yo me siento…” Es importante, de nuevo, no mezclarlos con jucios y pensamientos.
3.- Necesidad. Clarificar la necesidad que está en juego.
4. Petición. Hacer una petición que sea realizable, concreta y formulada en términos positivos. (Las 4 características de las peticiones eficaces)

Ejemplo

Te pondré un ejemplo para que veas las diferencias entre la comunicación pre-violenta a la que estamos habituados y cómo se transforma utilizando la CNV.

Escenario 1: comunicación pre-violenta (violencia latente)

Imagina la siguiente situación: llego a casa después de un día duro en la oficina y me encuentro la ropa de mi hija tirada por el suelo. Entonces digo:

Siempre que llego a casa me encuentro tu ropa tirada en el suelo. Recógela inmediatamente o sino te quedarás sin el móvil hasta mañana.

Es posible que mi hija haga lo que le exijo, pero ¿cual es el coste? ¿Cómo queda afectada la relación? ¿Quiero que recoja la ropa porque quiero que contribuya a mi bienestar porque estoy cansado, necesito orden y me preocupa que desarrolle costumbres que le serán beneficiosas en el futuro o que lo haga por miedo al castigo que supone quedarse sin el móvil? ¿Qué valores deseo promover en mi hija, la obediencia por miedo al castigo o la solidaridad y la contribución al bienestar de los demás?

También me gustaría que nos diéramos cuenta que este tipo de comunicación es pre violenta porque en ella hay juicios y exigencias. Cuando me juzgan no hay aceptación ni comprensión y cuando hay exigencia sólo doy espacio al sometimiento o a la rebelión. Veamos la alternativa que propone la CNV

Escenario 2: utilizando la Comunicación NoViolenta

Primero: autoempatía.

Antes de comunicarnos con los demás puede ser útil “comunicarse con uno mismo”. Me explico, se trata de darse cuenta de cual es el diálogo interior que uno tiene y transformar la comunicación  pre violenta y descubrir qué necesidades no cubiertas hay en todo ese diálogo interni.  En esta situación podría ser algo así:

Llego a casa después de un día muy duro en el trabajo y lo único que no quiero es ver semejante desorden en casa. Cuando llegan a casa y veo las cosas tiradas por el suelo pienso que sólo se preocupan de su comodidad y que no piensan si los demás que vivimos en esta casa necesitamos orden y tranquilidad. Además también me preocupa que no tengan la buena costumbre de dejar su ropa ordenada, lo cual es beneficioso para toda la familia y también para ella misma.

Cuando pienso todo esto me entra una mezcla de rabia, cansancio y desánimo porque me encantaría llegar a casa y encontrármela  ordenada. También me gustaría que lo hicieran sin tener que amenazar con castigos ni enfadarme, esto también es importante para mi. Así que descubro que para mi son mjy importantes las necesidades de descanso, facilidad, contribución a la educación de mis hijas y apoyo. Ahora puedo ir a la segunda modalidad

Segundo: Expresión honesta

Después de la autoempatía podría expresarme de forma honesta respecto cuales son los hechos, sentimientos, necesidades para acabar con una petición. Podría ser algo así:

Hoy he tenido un día muy duro en la oficina y estoy muy cansado.

Cuando he entrado en casa y he visto tu ropa en el suelo del recibidor, (hechos sin evaluaciones),

me he sentido desbordado, (expresión de sentimientos)

porque tener la casa ordenada me da tranquilidad y que la ropa esté en el suelo no me ayuda. Hoy realmente necesito mucha tranquilidad y descanso. (expresión honesta de mis necesidades insatisfechas de descanso y orden. Expresarlas significa poner de manifiesto mi vulnerabilidad, para lo cual se necesita ser valiente)

¿Estarías dispuesta a recoger tu ropa ahora? (petición concreta, en positivo, realizable, para satisfacer mis necesidades de orden, descanso y apoyo)

Conclusiones

Con esta fórmula no tengo garantizado que mi hija haga lo que tu yo quiero (si fuera así, entonces no sería una petición sino una exigencia y eso es comunicación pre-violenta). Sin embargo, ¿qué crees tu que podría pasar? Desde luego es una manera de comunicarme muy diferente a al que está acostumbrada.  Además, lo que yo en realidad deseo por enciam de todo es que recoja su opa por un deseo verdadero de contribuir a tu bienestar y no por miedo a recibir un castigo.

Finalmente me gustaría decir que esto no significa que siempre haya que utilizar esta forma de comunicarnos. Obligarnos a ello sería un comportamiento violento hacia nosotros mismos, lo cual es contrario al propio sentido de la CNV. Lo que quiero señalar, es que la CNV nos ayuda a tomar conciencia de la importancia que tiene la forma con que nos comunicamos con las personas que nos importan y que si utilizamos la CNV con la intención de cuidarnos a nosotros mismos a la vez que cuidamos de los demás puede ser una forma de contribuir a hacer un mundo menos violento. Para mi es un camino que abre posibilidades, ¿no te parece?

¡Buen viaje!

¿Porqué somos violentos?

Peter van der Sluijs.

Peter van der Sluijs.

Lo que primero me gustaría hacer es que nos pongamos de acuerdo en lo entendemos por comportamiento violento, porque hay muchos grados de violencia. Seguro que estaremos de acuerdo que matar es una acción violenta. Ahora bien, también me gustaría considerar como violentos comportamientos que no suponen dolor físico y que no son tan claramente violentos porque quizás no causan dolor físico, como por ejemplo gritar a alguien, insultar o amenazar, ¿qué te parece?

Para llegar hasta comportamientos que son claramente violentos, normalmente se pasa antes por una fase que yo llamo de violencia latente, que es un estadio incipiente de violencia de la cual normalmente no somos conscientes porque proviene de una forma habitual de comunicarse que está instalada en nuestra cultura y que nos acerca sin darnos cuenta, a comportamientos manifiestamente violentos.

Así que, mi propuesta de hoy para ti es explicarte algo que te sirva para darte cuenta cuando estás en alguno de estos estados incipientes de violencia, lo cual tiene un doble beneficio. En primer lugar, al darte cuenta que estás en este estadio evitas que vaya a más y rompes la espiral de violencia. En segundo lugar, como es un estado incipiente de violencia, te resultará más fácil manejarlo que cuando la situación ya se ha hecho insostenible.

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Cómo transformar la basura tóxica emocional en abono: la ecología emocional

EnfadarseHoy quiero hablarte del enfado. Cuando me dejo llevar por la ira primero es un alivio, pero luego se puede convertir en vergüenza y culpa cuando me doy cuenta de los efectos perjudiciales que ha tenido la forma como he liberado esa rabia sobre los demás. Así que se me presenta un dilema. Por un lado, enfadarse es liberador porque me permite expresar algo que está muy vivo en mi. Pero por otro lado, si quiero cuidar la relación con las personas debo reprimirlo para evitar el daño que puede causar en los demás la expresión de mi ira. Así que me pregunto. ¿Habría alguna forma de expresar mi rabia a la vez que soy respetuoso con los demás? ¿Puedo convertir los insultos y la violencia verbal contra los otros en algo a favor de la vida? En definitiva ¿Podría enfadarme de una forma ecológica? Mi respuesta es que sí.

¿Porqué me enfado?

Antes de entrar en materia me gustaría explicarte que normalmente me enfado con alguien porque pienso que no ha actuado de la forma que debería. Rechazo su forma de actuar, la califico como errónea y perjudicial y exijo que se comporte de la manera que yo considero como correcta y aceptable.

El enfado también indica que culpabilizo a la otra persona por la forma en que yo me siento. Por ejemplo, si me enfado porque el otro no es comprensivo conmigo indica que estoy exigiendo comprensión y como no la recibo provoca que yo me enfade. Si el otro es la causa de mi enfado significa que es culpable de que yo me sienta mal por lo que se merece un castigo. Así que el enfado puede ser un mecanismo de defensa y de ataque al mismo tiempo.

El problema de esta forma de entender la situación es que la expresión no respetuosa de mi enfado como una forma de castigar se convierte en una forma legítima de actuar. Sin embargo, cuando castigo causo dolor y eso puede dañar la relación. Si valoro esa relación es cuando aparece la vergüenza o el sentimiento de culpa.

También quisiera decirte que siendo no respetuoso con el otro consigo mi objetivo de hacerme respetar. Sin embargo, puede pasar que el otro actúe sólo para evitar el dolor que causa mi forma no respetuosa de expresar la rabia, pero que no se mueva por un verdadero deseo de contribuir a mi bienestar. Entonces, yo me pregunto, ¿es eso lo que quieres? ¿No preferirías que el otro actuara con la voluntad de buscar tu bienestar en vez de que actuara sólo para evitar el dolor de tu castigo? En definitiva ¿te gustaría poder enfadarte de otra forma?

Transfomando la basura emocional en abono

Mi propuesta es que te enfades de una forma diferente. Así que te voy a hacerte una propuesta para que lo pruebes y me digas.

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¿Qué significa eso de ser un Guerrero Pacífico?

Hace un tiempo vi un programa por televisión en el que hablaban personas con enfermedades neurodegenerativas, que tenía por objeto recaudar fondos para la investigación de esta clase de enfermedades. Hubieron muchos testimonios que me conmovieron. Sin embargo hubo una persona que dijo algo que me llamó mucho la atención. Dijo algo parecido a lo siguiente:

Yo para tirar adelante con mi enfermedad seguí el consejo de una persona que me dijo: No luches contra la enfermedad. Vive con ella y hazte su amigo.”

¿Cómo es posible que el mejor consejo que puedes seguir es que te hagas amigo de algo que te está matando? Es parecido a aquello de “Ama a tu enemigo“. Lo siento, pero me resultaba muy difícil de entender. Sin embargo hay personas que eso de “amar a su enemigo” les ha ido bastante bien. Me vienen a la memoria los ejempos de Nelson Mandela, Martin Luther King,  Gandhi… y seguro que también de muchas otras personas que no conozco que han seguido el mismo camino. ¿Porqué puede ser esa una buena manera de lidiar con tu enemigo? Si me acompañas hoy voy a tratar de darte mi visión y te explicaré qué es lo que tiene que ver el Guerrero Pacífico.

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Procrastinar o el arte de postergar: 4 pasos para superarlo.

Según la wikipedia la procrastinación (del latín: pro, adelante, y crastinus, referente al futuro), postergación o posposición es la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables.

¿Porqué puede ser un problema procrastinar?

By Quino

Todos en algún momento postergamos y no pasa nada cuando aceptamos que queremos diferir una acción y lo hacemos con total conciencia y libertad de elección. Ahora bien, hay veces que al postergar algo, nos sentimos mal y eso, según creo yo, es síntoma que estamos viviendo un conflicto interno.

Por lo tanto, el problema de postergar no es hacerlo sino sentirse mal por ello. Si el malestar que sentimos es síntoma de un conflicto interno, entonces la cuestión a indagar será cuales son las partes en conflicto y, si consigo gestionarlo, entonces el conflicto se disolverá y el postergar dejará de ser un problema, ¿no te parece?

No obstante, antes de entrar en materia, me gustaría explicarte los ingredientes que necesito para cocinar este artículo.

El conflicto y las necesidades.

Según la Comunicación NoViolenta (CNV) todas nuestras acciones son respuestas, más o menos exitosas, que intentan satisfacer necesidades y valores universales. Los valores y necesidades universales son todo aquello que es indispensable para que los seres humanos puedan vivir. Así, hay necesidades básicas como pueden ser la necesidad de alimento, descanso, seguridad física y emocional, otras, como la necesidad de pertenencia, conexión, amor, afecto y también otras más elevadas como las necesidades de contribuir, sentido o espiritualidad. Las necesidades universales son comunes a todos los seres humanos, no importa de qué sexo, raza, religión, época o idea política tengan (enlace a un listado de necesidades y valores universales)

La importancia de conocer cuales son las necesidades que están en juego cuando hago alguna acción es que hay muchas maneras diferentes de satisfacerlas. Eso significa que no tengo porque apegarme a una acción concreta siempre que pueda encontrar alguna otra acción para satisfacer la necesidad que estoy intentando satisfacer. Por ejemplo, si estoy cansado eso significa que tengo una necesidad de descanso.

Ahora bien, para satisfacerla puedo hacer cosas tan diversas como tumbarme en el sofá, ir al cine a ver una película, puedo también decidir ir a tomar una copa con un amigo para conversar conversar o incluso podría ir a jugar un partido de fútbol con los amigos. Saber que necesidad está en juego me abre un abanico enorme de posibilidades, mientras que si no la sé, mis posibilidades se reducen a una sola acción a la cual me será muy difícil renunciar.

Podemos resolver un conflicto cuando cambiamos el nivel de las acciones por el nivel de las necesidades.

El conflicto se produce cuando una acción que realiza una parte perjudica o no satisface necesidades de otra parte. Por ejemplo, supongamos que tengo un conflicto interno entre hacer una tarea doméstica y sentarme en el sofá. Entonces, la acción “sentarme en el sofá”, que es un manera de satisfacer las necesidad de descanso, entra en conflicto con la acción “hacer la tarea doméstica”, que puede ser una manera de satisfacer las necesidades de orden, limpieza y quizás de tranquilidad.

Si este conflicto no es la primera vez que se me plantea, podría ser que la acción “sentarme en el sofá” sea una respuesta de oposición y resistencia a una voz interna que me dice “tienes que hacer ….” por lo que la acción “descansar en el sofá” quizás también sea una forma de rebelarme ante esa voz que se quiere imponer, por lo que eso sea un intento de satisfacer la necesidad de libertad y respeto al ritmo. Como puedes ver, cuando hacemos algo siempre hay una o varias necesidades que estamos intentando satisfacer, aunque no seamos conscientes de ello.

El otro asunto importante en la resolución de un conflicto es que las necesidades (que no las acciones concretas) son igual de importantes y merecen ser tenidas en consideración de igual forma. Es decir, que sentarse en el sofá o hacer la tarea doméstica no es lo importante sino que lo verdaderamente importante es encontrar alguna acción o conjunto de acciones que satisfagan las necesidades de descanso, libertad, respeto al ritmo, tranquilidad, orden y limpieza.

El pensamiento estratégico.

Con este concepto me quiero referir a un modo de pensar que tiene en cuenta un conjunto de acciones que va más allá de una acción inmediata de corto plazo. El pensamiento estratégico implica que puedo ir más allá de la acción “descansar en el sofá” o “hacer la tarea” y puedo trazar un plan más amplio en la que haya una sucesión de acciones. Por ejemplo, el pensamiento estratégico en un partido de tenis me permite ver que puede interesarme perder el juego en curso porque eso me permitirá ahorrar energía para ganar el set y finalmente el partido.

En definitiva, si aplico el pensamiento estratégico a nuestro ejemplo puedo entender que la acción “descansar” y la acción “hacer la tarea doméstica” pueden ser etapas de un mismo plan y no tienen porqué entenderse como cosas separadas que están en conflicto.

Por fin entra en juego el último ingrediente que quería explicarte.

Tomar una decisión:

Lo perfecto como enemigo de lo bueno.

El problema de las decisiones es que pueden ser difíciles de tomar cuando esperamos tomar la decisión perfecta y yo creo que eso es imposible porque las decisiones perfectas no existen. Lo que te propongo es que tomes la mejor decisión que puedes tomar con los datos que tienes disponibles. Sabiendo que estás tomando una decisión imperfecta, decide cuando vas a volver a revisar esta decisión. Es decir, toma una decisión pero que no sea definitiva, así podrás tomar decisiones “equivocadas” con tranquilidad.

Una vez que has decido qué hacer y cuándo vas a revisar la decisión, de lo que se trata es de hacerlo y, como diría Machado “sin volver la vista atrás”. Si detectamos que hay una sensación de queja significa que estamos revisando lo decidido y ya hemos dicho que de lo que se trata de de mirar hacia adelante. Por ejemplo, si he decido descansar, se trata de descansar al 100 %, sin remordimientos, sin volver la vista atrás. Igualmente, si he decidido hacer la tarea, se trata de simplemente eso, de hacerla como si fuera la única cosa en el mundo. Si detecto que hay resistencia significa que estoy volviendo la vista atrás y estoy revisando lo que ya he decidido.

Haz compartimentos estancos.

Actuar de esta forma es como hacer compartimentos estancos que evitan que el agua que entra en un sitio inunde todo el buque. Si estoy para descansar, descanso, y si hago la tarea doméstica, simplemente la hago, sin interferencias de una cosa con la otra.

Pasos para gestionar la procrastinación

Por fin ha llegado el momento de la receta. Gracias por la paciencia.

Paso 1. Acepta que estás en conflicto.

De lo que se trata es de no añadir más leña al fuego. Lo que quiero decir con esto es que a veces uno está enfadado por que se está en conflicto y eso para mi es añadir enfado a la situación de conflicto. Aceptarlo no significa que lo ignore, simplemente digo que sí a eso que me está pasando. De hecho si hay dos partes mías que están en oposición significa que hay necesidades y valores universales muy importantes y valiosos que estoy intentando preservar. Yo creo que eso vale verdaderamente la pena indagarlo.

Paso 2. Identifica qué necesidades y valores universales está buscando satisfacer cada parte.

En nuestro ejemplo ya hemos visto que las necesidades que hay en juego con la acción “descansar ” son las necesidades de descanso e incluso, la de libertad y de respeto al ritmo. Con la acción “realizar la tarea doméstica” se intentan satisfacer las necesidades de orden, limpieza y tranquilidad. Podemos ir al paso 3.

Paso 3. Genera ideas para satisfacer las necesidades de ambas partes y utiliza el pensamiento estratégico.

De lo que se trata ahora es de buscar acciones que puedan servir para satisfacer la necesidades de descanso, libertad, respeto al ritmo, orden limpieza y tranquilidad sin olvidarse del pensar de forma estratégica.

Así que, si estoy muy cansado se me ocurre que primero podría descansar, por ejemplo durante media hora, y luego, hacer la tarea doméstica de forma tranquila y estando atento a mi forma física, de manera que si me canso en exceso, tome el compromiso de parar y tomar otro descanso. Creo que este plan satisface mis necesidades de descanso, libertad, respeto al ritmo, orden, limpieza y tranquilidad. Increíble, ¿no te parece?

Paso 4. Hazlo y no te olvides de los “compartimentos estancos”

De lo que se trata es de ejecutar el plan haciendo de cada etapa algo único, total y digno de ser vivido intensamente “sin volver la vista atrás”. Confía, ya trazaste un plan, y has tenido en cuenta que es revisable, así que ahora se trata de disfrutarlo.

Conclusión

Aquí te he dado una receta que creo puede ayudar a gestionar la procrastinación. Desde luego es presuntuoso pensar que este es el método definitivo para conseguirlo y esa no es mi pretensión. Me sentiré muy satisfecho si este artículo puede contribuir, aunque sólo sea de forma muy ligera, a que puedas gestionar mejor el hábito de postergar. Ya me dirás.

¡Buen viaje!

Pasos para desbloquear una conversación.

En la última entrada (¿Qué hace que una conversación funcione?) vimos juntos que las conversaciones dejan de funcionar cuando deja de haber escucha. Vimos que en un conflicto resulta muy difícil tener una buena conversación porque las dos partes están desesperadas por encontrar una escucha que no le proporciona el otro. También vimos la situación era como un atasco en un cruce entre dos calles. Los dos quieren pasar al mismo tiempo (las dos partes quieren recibir escucha) pero la urgencia es tan grande que se atascan por esta urgencia de ser escuchados.

¿Cómo se soluciona o se previenen un atasco en un cruce de calles? Una de las formas que más se utilizan es mediante un semáforo que regula el tiempo que tiene cada parte para pasar. ¿Podríamos aplicar un sistema similar en una conversación conflictiva? Sí y no, me explico. Por una parte sí, porque así damos un cierto tiempo a cada parte para que tenga la oportunidad de hablar. por otra lado no, porque eso no asegura que las dos partes se escuchen. Hace falta algo más para restablecer la conexión y la escucha. Veamos una forma de hacerlo.

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