Munch, Van Gogh y la forma en la que vemos el mundo.

Estas vacaciones he pasado unos días en Noruega. Entre otras cosas, he visitado el Museo Munch en Oslo. Hacían una exposición temporal en la que se comparaba la obra de este pintor Noruego con otros pintores y mi estancia coincidió con la comparativa entre Munch y Van Gogh.

Al principio de la exposición se mostraba el paralelismo entre ambos pintores en cuanto a que en sus inicios sus obras fueron controvertidas por ser poco convencionales. Para ilustrarlo estaba expuesto el cuadro de Van Gogh “Los comedores de patatas”, que coincidía aproximadamente en el mismo tiempo con su cuadro “Mañana”, uno de los primeros cuadros expuestos por Munch, que recibió fuertes críticas por ser considerado técnicamente deficiente. Es curioso cómo un cuadro que en su época fue calificado como algo defectuoso hoy es considerado como una obra maestra.

Podría ser que los críticos del trabajo de Munch vieran una obra que desafiaba los estándares de lo correcto y por ello la calificaron esa obra como “mala”. Está claro que los estándares sobre lo que es correcto e incorrecto cambian con el tiempo. Yo me pregunto si el juicio sobre si esa obra era técnicamente correcta impidió a los críticos captar la fuerza emocional que transmite la forma de pintar de Munch.

Este hecho me hace pensar que hay muchas ideas que se plantean fuera de los estándares de lo que es normal y académico y que por este motivo son consideradas incorrectas y por lo tanto son rechazables. Lo extraño, de entrada nos puede incomodar y una manera de disminuir esa sensación que nos provoca es rechazarlo. Desde este punto de vista, me parece una reacción perfectamente entendible. No obstante se me plantea la siguiente pregunta. ¿Qué ocurriría si por evitar esa incomodidad nos estuviéramos perdiendo algo realmente estraordinario? ¿Cuantas cosas rechazo porque me son extrañas o desconocidas?

Te invito a que lo pienses un ratito, aplicándolo a todos los campos de tu vida, como puede ser tus gustos culinarios, de lectura, de música… Piensa de qué forma tus gustos y tus ideas sobre lo que es correcto e incorrecto podrían estar limitándote de alguna forma. También lo podrías aplicar a las ideas que rechazas por incorrectas. ¿Qué valores personales te llevan a considerarlas de esta manera? ¿Pudiera ser que te estuvieras perdiendo alguna cosa digna de ser apreciada? Incluso lo puedes aplicar a las personas que rechazas y que no te gustan. ¿Qué cosas consideras importantes y que son valores que merecen la pena para ti hacen que no te guste esa persona o esa manera de actuar? ¿Qué culpa tiene esa persona que tú tengas esos valores?

Y es esta última pregunta es la que me lleva a la segunda reflexión que quería compartir contigo. Por un lado existe lo que hay fuera de mi, ya sea un cuadro, una plato, o una persona. Y por otra parte están las sensaciones, los sentimientos y las ideas de aprovación o desaprovación que despiertan en mi. Me parece muy importante no mezclar ni confundir una cosa con la otra. Lo que quiero remarcar con esto es que lo que yo vivo, experimento y pienso al ver, notar o probar algo es una experiencia mía, sólo mía y de nadie más.

Es innegable que cuando critico o emito una opinión sobre algo o alguien, estoy hablando de eso a lo que hago referencia. Sin embargo, lo que me lleva a emitir esa opinión son mis valores, mis creencias, mi educación, mis gustos y un montón de cosas más que tienen que ver con mi persona. Así que, en realidad, cuando emito opiniones sobre algo o alguien, lo que estoy haciendo es mostrar cuales son mis gustos, mis valores y mis creencias. Por lo tanto, si lo que digo es cierto, entonces el hecho de opinar y juzgar me describe más a mi que a aquello sobre lo que opino y juzgo ¿no te parece curioso?

Conclusiones

Darme cuenta que una cosa son los hechos y las cosas y otra diferente son los juicios sobre los hechos y las cosas, tiene para mi una importancia vital. Mis opiniones gustos y juicios no son algo inmutable, por el hecho de ser algo que proviene de mi persona y por esa razón pueden cambiar por el simple hecho que yo estoy en contínuo cambio. ¿Te gustan las mismas cosas que cuando eras pequeño? ¿Tienes las mismas ideas sobre las cosas que pasan en el mundo ahora que cuando eras más joven o eras un niño?

Mi propuesta de hoy para ti es que revisites tus gustos y tus juicios sobre las cosas y las personas que te rodean y te permitas cuestionarlos: ¿Que pasaría si eso no fuera exactamente como pienso que es? ¿Qué puertas me abriría reconsiderarlo de otra forma?

También quería proponerte que mires con la curiosidad de un niño a aquello que te sea extraño, para que puedas descubrir cosas nuevas incluso en lo ya conocido. Esta actitud podría ampliar tus ideas sobre lo que es el mundo y las personas, lo cual siempre enriquece y podría hacerte disfrutar más de la vida que ya tienes hoy, aquí y ahora.

Para acabar, quisiera señalar otra consecuencia de no confundir los hechos y las cosas con mis juicios y opiniones. Respetarme supone aceptar cualquier pensamiento y juicio que tenga. Si lo acepto podré entender desde qué necesidad o valor universal estoy pensando lo que pienso. Descubrir las necesidades y los valores universales que existen tras cualquier pensamiento y juicio da siempre mucha claridad y me abre a posibilidades de actuar que nunca habría podido imaginar sin tener esto presente.

Igualmente, respetar a los demás supone tratar de entender desde dónde emiten los demás sus juicios y opiniones. Y ese es un lugar desde el cual es mucho más fácil conectar y entenderse con las personas.

¡Buen Viaje!

Las emociones desagradables: 4 pasos para gestionarlas

El Grito de Edvard Munch

Hay muchas cosas que los seres humanos tenemos en común y hoy quiero hablar de una de ellas: las necesidades y valores universales. La Comunicación NoViolenta denomina así a aquello que es indispensable para el ser humano.

Efectivamente, una persona, no importa de que sexo, edad, raza o cultura sea, necesita para vivir y desarrollarse, seguridad física y emocional, alimento y cobijo, amor, pertenencia, sentido, libertad… Así que, por ser humanos, compartimos necesidades y valores universales. (Enlace a un listado de necesidades y valores universales). ¿Qué ocurre cuando no se satisfacen estas necesidades y valores? Pues que aparecen los sentimientos desagradables. Así que los sentimientos son un indicador que hay necesidades satisfechas o insatisfechas.

Ahora quisiera hablar de los sentimientos desagradables. Yo no se qué te pasa a ti pero yo, cuando siento una emoción que no me gusta, muchas veces trato de ignorarla o de taparla. Es una respuesta de defensa ante algo desagradable ¿Cuál crees que pueden ser las consecuencias de actuar de esta forma?

Vamos a ver, si estamos de acuerdo en lo que hemos hablado hasta ahora y no hago caso a mis sentimientos desagradables, entonces no sabré qué necesidades me están faltando. ¿Porqué podría ser eso importante? Es importante porque las acciones que pondré en marcha para dejar de tener esos sentimientos desagradables serán poco eficaces ya que iré probando cosas hasta que acierte con una estrategia que satisfaga la(s) necesidad(es) que me está faltando. Es el método ensayo/error pero completamente a ciegas. Ahora bien, si sé qué me está faltando, las probabilidades de encontrar algo que funcione para mi, serán más elevadas, ¿no te parece?

Después de esto creo que estarás de acuerdo conmigo que el no mirar cara a cara y huir de los sentimientos, por desagradables que sean, consigue cuidarme y preservar mi bienestar, por lo menos en el corto plazo. Sin embargo es una estrategia muy poco eficaz, al menos en el largo plazo.

Por otra parte, creo que conviene no pasarse al otro extremo y quedarse todo el tiempo auto observando los sentimientos porque eso me impide poner en marcha acciones, que es lo que hace que las cosas pasen. Te lo digo porque es muy fácil quedarse en el círculo vicioso de los pensamientos y sentimientos desagradables. Así que mi propuesta de hoy para ti es que, cuando te asalten sentimientos desagradables sigas los siguientes pasos:

4 pasos para gestionar las emociones desagradables.

1. Atiende y escucha los sentimientos desagradables cuando aparezcan porque son un indicador de que hay algo que no va bien.

2. Indaga las necesidades y valores universales te están faltando. Puedes consultar el listado que te he pasado antes.  (Enlace a un listado de necesidades y valores universales).

3. Busca estrategias que puedan satisfacer esas necesidades. ¿Qué puedes pedirte para tratar de satisfacer eso que te está faltando? Sé imaginativo y haz una lista, cuanto más larga mejor. Te darás cuenta que hay un montón de posibilidades.

4. Ponte en marcha. La única manera de recorrer un camino es caminando y ahora, además tienes una dirección: tus necesidades y valores universales.

Ya me contarás.

¡Buen viaje!

El joven pez: un breve relato

 

Perdone – dijo un pez a otro- usted es más viejo y tiene más experiencia que yo, y probablemente podrá ayudarme. Dígame: dónde puedo encontrar eso que llaman Océano? Lo he estado buscando por todos los sitios, sin resultado.

El Océano– respondió el pez anciano-, está donde estamos ahora mismo.

¡¿Esto?! Pero si esto es sólo agua… Yo estoy buscando el Océano. – replicó el joven pez absolutamente decepcionado, mientras se alejaba nadando para buscarlo en algún otro lugar.

Anthony de Mello

 

Hoy he querido empezar con este breve relato porque me recuerda a la actitud que tenemos las personas ante la búsqueda de grandes cosas, como podría ser la búsqueda de la felicidad.  Quiero llegar a ella, la experimento brevemente y luego se me escapa entre los dedos. Entonces me pregunto, ¿dónde está este lugar tan fantástico? Cuando alcance la felicidad … ese tiene que ser un lugar inmensamente maravilloso…

Es como el joven pez que está en la búsqueda del Océano. Lo busca esperando encontrar un lugar extra-ordinario, es decir, un lugar fuera de lo ordinario, lo que le impide buscar en lo ordinario, en lo cotidiano. El Océano no puede ser eso que tiene justamente delante de sus ojos y eso le impide ver lo evidente.

Así que me pregunto, ¿puede ser que la felicidad esté delante de mis ojos y yo no me esté dando cuenta? ¿Dónde puedo encontrar la felicidad si no es precisamente en este mismo momento? ¿Qué harías diferente si esto pudiera ser verdad?

¡Buen viaje!

 

¿Qué significa eso de ser un Guerrero Pacífico?

Hace un tiempo vi un programa por televisión en el que hablaban personas con enfermedades neurodegenerativas, que tenía por objeto recaudar fondos para la investigación de esta clase de enfermedades. Hubieron muchos testimonios que me conmovieron. Sin embargo hubo una persona que dijo algo que me llamó mucho la atención. Dijo algo parecido a lo siguiente:

Yo para tirar adelante con mi enfermedad seguí el consejo de una persona que me dijo: No luches contra la enfermedad. Vive con ella y hazte su amigo.”

¿Cómo es posible que el mejor consejo que puedes seguir es que te hagas amigo de algo que te está matando? Es parecido a aquello de “Ama a tu enemigo“. Lo siento, pero me resultaba muy difícil de entender. Sin embargo hay personas que eso de “amar a su enemigo” les ha ido bastante bien. Me vienen a la memoria los ejempos de Nelson Mandela, Martin Luther King,  Gandhi… y seguro que también de muchas otras personas que no conozco que han seguido el mismo camino. ¿Porqué puede ser esa una buena manera de lidiar con tu enemigo? Si me acompañas hoy voy a tratar de darte mi visión y te explicaré qué es lo que tiene que ver el Guerrero Pacífico.

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¿Qué significa eso de ser un Guerrero Pacífico?

Hace un tiempo vi un programa por televisión en el que hablaban personas con enfermedades neurodegenerativas, que tenía por objeto recaudar fondos para la investigación de esta clase de enfermedades. Hubieron muchos testimonios que me conmovieron. Sin embargo hubo una persona que dijo algo que me llamó mucho la atención. Dijo algo parecido a lo siguiente:

Yo para tirar adelante con mi enfermedad seguí el consejo de una persona que me dijo: No luches contra la enfermedad. Vive con ella y hazte su amigo.”

¿Cómo es posible que el mejor consejo que puedes seguir es que te hagas amigo de algo que te está matando? Es parecido a aquello de “Ama a tu enemigo“. Lo siento, pero me resultaba muy difícil de entender. Sin embargo hay personas que eso de “amar a su enemigo” les ha ido bastante bien. Me vienen a la memoria los ejempos de Nelson Mandela, Martin Luther King,  Gandhi… y seguro que también de muchas otras personas que no conozco que han seguido el mismo camino. ¿Porqué puede ser esa una buena manera de lidiar con tu enemigo? Si me acompañas hoy voy a tratar de darte mi visión y te explicaré qué es lo que tiene que ver el Guerrero Pacífico.

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El efecto sedante de lo habitual: la felicidad, la brújula y el destino

ASCENSOR ANTIGUO REFORMADOEl otro día me ocurrió una cosa que me ha hecho reflexionar. A media mañana recibí un mensaje de un amigo con el que había quedado para visitarle por la tarde, que me decía lo siguiente. “Están revisando el ascensor de casa y lo más probable es que cuando tu llegues no esté operativo.”

Hay que tener en cuenta dos cosas. La primera es que vive en un ático y la segunda es que voy en bicicleta. Es una de estas plegables y siempre la llevo conmigo así que las perspectivas eran subir la bicicleta (pesa 12 kilos) por la escalera hasta el ático. ¡Uffff!

A medida que se acercaba la hora de la visita no podía evitar el agobio al pensar que tendría que hacer el esfuerzo de subir a pie con la bicicleta a cuestas. Total, que cuando llegué a la portería no estaba de muy buen humor. Plegué la bicicleta y me planté delante del ascensor. No había ningún cartel avisando que estaba fuera de servicio así que pulsé el botón de llamada, sólo para probar.

Se escuchó un ruido, se iluminó el indicador y el ascensor empezó a descender: ¡Funciona! ¡Qué alegría! Ya no tenía que subir a pie con la bicicleta todos los pisos hasta el ático. Mientras subía en el ascensor y experimentaba esta alegría me di cuenta que lo que estaba pasando en esos momentos no era en absoluto diferente a lo que me había pasado todas las veces que había tomado el ascensor de esa casa, que eran muchas. Sin embargo era la primera vez que este mismo hecho suponía una alegría indescriptible. Si el hecho es el mismo, ¿qué es lo que lo había hecho diferente?

Creo que está claro que lo que hace diferente el hecho es mi interpretación sobre lo que ocurre, es decir, lo que convierte una cosa normal en una cosa extraordinaria motivo de alegría es lo que yo pienso acerca de hecho, concretamente mis expectativas.

El efecto sedante de lo habitual

Mi día a día, y supongo que el tuyo, esta lleno de hechos normales en el sentido que son habituales. Esa cotidianidad hacen que me impida ver lo extraordinario que hay en algo a pesar que eso sea habitual, o que quizás, a pesar de ser normal, no por ello es digno de mi admiración.

Sino fíjate bien en el montón de hechos normales que se producen desde que te levantas. Por ejemplo darle a un botón y que se encienda una luz parece algo simple pero, ¿tienes idea del montón de cosas que hay detrás de eso para que sea posible? Para que esto pase tiene que haber una central eléctrica que produce la energía, un sistema de transporta de alta y media tensión, un sistema de cableado de distribución desde esas subcentrales hasta tu casa y en tu casa debe haber una instalación eléctrica. Y para que una central exista alguien la ha tenido que diseñarla y un montón de gente ha tenido que construirla. Y el que lo ha diseñado previamente a tenido que estudiar durante muchos años. Y lo que ha estudiado esa persona es a la vez fruto de un montón de generaciones anteriores que han desarrollado todos esos conocimientos. Cada elemento de la cadena, a su vez forma parte de otra cadena, que también forma parte de otra … y así “ad infinitum”.

Así que no es lo mismo que algo sea habitual a que sea normal. De hecho si lo miro con la perspectiva de lo que ocurre en el mundo puedo decir que hay un montón de países y un montón de personas para los que este hecho tan normal no es en absoluto habitual.

Esto es lo que yo llamo el efecto sedante de lo habitual. Las cosas que pueden llegar a considerarse extraordinarias, con el tiempo dejan de serlo por el simple hecho que se conviertan en habituales. Esto ocurre no sólo con las cosas que nuestra sociedad nos pone al nuestro alcance sino que también ocurre con las cosas que adquirimos y con los objetivos personales y profesionales que conseguimos. Incluso pasa en el aspecto relacional.

En el momento de conseguir aquello que tanto deseábamos, somos felices, pero una vez conseguido se convierte en algo habitual, y el efecto sedante de lo habitual, convierto aquello que era tan maravilloso y extraordinario en normal. ¿Donde quedó la felicidad?

La ventaja de este mecanismo es que me impulsa a conseguir más y más cosas y por lo tanto a progresar y en definitiva a ser feliz. Sin este impulso hacia la felicidad es al mismo tiempo una fuente de insatisfacción permanente porque cuando alcanzo eso que me hacía feliz, por el efecto sedante de lo habitual, hace que quiera otras cosas. ¿Cuando descansaré? ¿Donde está el límite? ¿Cuando podré ser feliz?

La felicidad, la brújula y el destino

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Cómo ser cocinero de tu felicidad.

En este artículo quiero hablar sobre la búsqueda de la felicidad. Menudo reto, ¿eh? Y para ello te propongo que hagamos como si la búsqueda de la felicidad fuera la búsqueda y preparación de nuestro plato preferido.

Porque hay gente que me dice, “mira, yo soy feliz porque hago esto, y aquello, y vivo mi vida de esta forma y bla bla bla ….. ” y me lo cuenta con tanta convicción y pasión que decido probarlo, pero eso no me hace feliz. Es como si alguien que ha encontrado su plato favorito te cuenta con todo lujo de detalles sus excelencias pero cuando tú lo pruebas piensas que tampoco había para tanto.

Así que una opción que se me plantea es ir probando los platos que otros preparan para ver si encuentro el que me guste. Sin embargo, no me acaba de convencer eso de estar a la espera, así que he decidido convertirme en el cocinero de mi propia felicidad porque, ¿quien mejor que yo para prepararme un plato que me guste?

La cocina para ser feliz.

A continuación te doy las pautas que yo sigo para cocinar, a ver si te sirven.

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Las escenas temidas: haz como la protagonista de “Divergente” para superarlas.

Creo que es honesto reconocer que todos tenemos alguna escena temida, es decir, una situación que da miedo y  trato de evitar. Al menos a mi me pasa. Pues resulta que la semana pasada vi la película “Divergente” y se me ocurrió que el método que utiliza la protagonista para superar una de las pruebas, la puedo aplicar para encontrar soluciones eficaces a mis escenas temidas. Si te interesa saber en qué consiste este método para comprobar si lo puedes aplicar en tu propio caso, este artículo podría serte de utilidad. ¿Me acompañas?

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La valentia es una forma de voluntad

snail-505511_640¿Qué es lo que significa es ser valiente? Lo primero que me viene es alguien que no tiene miedo. Sin embargo, eso para mi no es ser valiente sino que es ser un inconsciente. El miedo, como cualquier sentimiento, es una señal que me indica que hay una o varias Necesidades Universales, que me están faltando. Así el miedo puede ser que me esté diciendo que me está faltando seguridad, así que lo que el miedo persigue es protegerme de los posibles peligros. Desde este punto de vista, el miedo es algo positivo para mi. Entonces, ¿cual es el problema de miedo?

El miedo se convierte en algo problemático cuando deja de actuar como una señal de aviso y pasa de ser algo que avisa para ser alguien que decide. El problema del miedo es que me suplante y decida por mi.

Algunas consideraciones sobre el miedo.

Antes de continuar quisiera hacer alguna consideración. El miedo es un sentimiento muy desagradable y las personas tenemos una tendencia natural a huir del dolor  y de lo desagradable y buscar el placer y lo agradable. Así que, mi tendencia natural es evitar situaciones que me estimulen miedo.

Este mecanismo de huida ha sido algo muy útil para conservar nuestra especie, porque nos aleja de los peligros que podrían amenazar nuestra existencia. En nuestros inicios, vivíamos en lugares inhóspitos en los que estábamos el peligro de ser devorados por otras especies estaba muy presente. Así que el miedo ha sido un mecanismo indispensable para asegurar nuestra supervivencia como especie.

Sin embargo, ahora el lugar en el que vivimos la mayor parte de nosotros, es un lugar razonablemente seguro y no estamos expuestos a peligros que pongan en riesgo nuestra vida. Así que nuestro sistema de aviso, desarrollado para nuestra supervivencia durante miles de años, todavía no se ha adaptado a este cambio relativamente reciente, si tenemos en cuenta que el género humano tiene unos 2 millones de años de antigüedad. Esto supone que tenemos un sistema de aviso diseñado para vivir en la vida salvaje llena de peligros y no está adaptado a las nuevas circunstancias en las que vivimos en la sociedad moderna.

Por otra parte, me gustaría que pensáramos tu y  yo, cuales son las situaciones que causan miedo. ¿Qué es lo que me causa miedo? Cada persona tienes sus propios miedo aunque hay un tipo de miedo que quiero tratar en este artículo: el miedo a lo desconocido. Culturalmente se nos ha enseñado a temerlo.

El dicho que dice: “Más vale malo conocido que bueno por conocer” es representativo de esta forma de pensar. Otras referencia podrían ser el “Non Terrae Plus Ultra” (‘No existe tierra más allá’) que se utilizaba para referirse Finisterre (España), y también la antigua advertencia de la mitología griega, según la cual Hércules había puesto dos pilares en el Estrecho de Gibraltar, para señalar el que se creía que era el límite del Mundo, la última frontera que los navegantes del Mediterráneo podían alcanzar. En definitiva, el miedo a lo desconocido es algo ancestral.

Si esto que te he explicado es cierto significa que el miedo, que es nuestro sistema de aviso, nos da alarmas con un nivel que está por encima de lo que corresponde con el peligro real. Eso quiere decir que vivimos como situaciones peligrosas para nuestra integridad personal, situaciones que en realidad no lo son.

Resumen.

Tenemos un mecanismo de aviso de peligro obsoleto porque nos indica situaciones que ponen en riesgo nuestra vida cuando de hecho, no es así. También tenemos otro mecanismo que nos impulsa a huir de lo desagradable. Finalmente, asociamos los desconocido a lo peligroso. Con todo esto, es posible que tengamos una tendencia a huir de las situaciones no conocidas. ¿A dónde nos lleva esto?

Más que llevarnos a ningún sitio, hace que nos quedemos en lo que se llama la “Zona de Confort“. A mi no me gusta llamarla así porque en la “Zona de Confort” aunque no hay miedo, no significa que sea un lugar agradable. Prefiero denominar este estado “la Zona Conocida” porque es un lugar en el que nos hemos acostumbrado a vivir, aunque sea un lugar en el que haya hastío, o esté viviendo el dolor más absoluto. Curioso, ¿no te parece?

La “Zona Conocida” y el desarrollo

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Una propuesta provocadora: convierte tu trabajo en un lugar para desarrollarte.

Tom SawyerHay un episodio de la novela Tom Sawyer, de Mark Twain (1835-1910) que siempre me ha llamado la atención. Se trata de un momento en el que Tía Polly le pone como tarea doméstica el pintar una cerca y entonces convence o engaña, a sus amigos haciendo ver que esa es una actividad súper divertida y que, precisamente por eso, no quiere compartirlo con sus amigos. Esta estrategia despierta un interés cada vez mayor en sus amigos hasta que, al final les “permite” participar en esa actividad tan “divertida” librándose así de pintar la cerca.

Yo me pregunto, ¿realmente los engañó? Aparentemente sí, pero, por lo que parece, sus amigos realmente disfrutaron de esa actividad. Así que, si finalmente disfrutaron pintando, entonces no les engañó, sino que simplemente les enseñó una forma diferente de ver una actividad que, a primera vista, era penosa. Así que, lo que en realidad hizo Tom Sawyer fue re-encuadrar la situación, aunque quizás no fuese eso lo que en realidad quería hacer. Lo que entiendo por re-encuadrar es  sacar un marco y poner otro diferente a unos hechos, es decir, sacó el marco “problema” a la situación “pintar la cerca” y le puso el marco “oportunidad“. La misma escena, “pintar la cerca” tiene un significado completamente diferente cuando se le cambia el marco. ¿Te das cuenta de hasta qué punto puede ser determinante y poderoso el marco (el significado) que le damos a las cosas? En este caso significa pasar a hacer algo de mala gana y sufriendo a hacerlo de forma divertida y gustosa. Un crack este Sawyer.

Tom Sawyer desafía una forma de mirar una realidad y le da un enfoque totalmente diferente. ¿Porqué pintar una barrera tiene que ser algo desagradable? ¿Y si fuera igual de cierto que pintar la cerca pudiera ser algo divertido? Si realmente elijo pintar la cerca, ¿cómo esa forma de mirar puede cambiar la forma en que vivo y desarrollo esa actividad?

Así que esta es mi propuesta provocadora de hoy para ti: revisar la forma con la que miro una actividad que me resulte penosa y para ello te planteo el siguiente ejemplo. Supón que dices que ir a trabajar es algo pesado y que el trabajo es un lugar donde no puedo ni divertirme ni desarrollarme. Podría ser algo parecido a lo “pintar la cerca”, ¿no? Si no es un ejemplo válido para ti, escoge otro que tenga sentido para ti.

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