Cómo transformar la basura tóxica emocional en abono: la ecología emocional

EnfadarseHoy quiero hablarte del enfado. Cuando me dejo llevar por la ira primero es un alivio, pero luego se puede convertir en vergüenza y culpa cuando me doy cuenta de los efectos perjudiciales que ha tenido la forma como he liberado esa rabia sobre los demás. Así que se me presenta un dilema. Por un lado, enfadarse es liberador porque me permite expresar algo que está muy vivo en mi. Pero por otro lado, si quiero cuidar la relación con las personas debo reprimirlo para evitar el daño que puede causar en los demás la expresión de mi ira. Así que me pregunto. ¿Habría alguna forma de expresar mi rabia a la vez que soy respetuoso con los demás? ¿Puedo convertir los insultos y la violencia verbal contra los otros en algo a favor de la vida? En definitiva ¿Podría enfadarme de una forma ecológica? Mi respuesta es que sí.

¿Porqué me enfado?

Antes de entrar en materia me gustaría explicarte que normalmente me enfado con alguien porque pienso que no ha actuado de la forma que debería. Rechazo su forma de actuar, la califico como errónea y perjudicial y exijo que se comporte de la manera que yo considero como correcta y aceptable.

El enfado también indica que culpabilizo a la otra persona por la forma en que yo me siento. Por ejemplo, si me enfado porque el otro no es comprensivo conmigo indica que estoy exigiendo comprensión y como no la recibo provoca que yo me enfade. Si el otro es la causa de mi enfado significa que es culpable de que yo me sienta mal por lo que se merece un castigo. Así que el enfado puede ser un mecanismo de defensa y de ataque al mismo tiempo.

El problema de esta forma de entender la situación es que la expresión no respetuosa de mi enfado como una forma de castigar se convierte en una forma legítima de actuar. Sin embargo, cuando castigo causo dolor y eso puede dañar la relación. Si valoro esa relación es cuando aparece la vergüenza o el sentimiento de culpa.

También quisiera decirte que siendo no respetuoso con el otro consigo mi objetivo de hacerme respetar. Sin embargo, puede pasar que el otro actúe sólo para evitar el dolor que causa mi forma no respetuosa de expresar la rabia, pero que no se mueva por un verdadero deseo de contribuir a mi bienestar. Entonces, yo me pregunto, ¿es eso lo que quieres? ¿No preferirías que el otro actuara con la voluntad de buscar tu bienestar en vez de que actuara sólo para evitar el dolor de tu castigo? En definitiva ¿te gustaría poder enfadarte de otra forma?

Transfomando la basura emocional en abono

Mi propuesta es que te enfades de una forma diferente. Así que te voy a hacerte una propuesta para que lo pruebes y me digas.

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Cómo transformar la basura tóxica emocional en abono: la ecología emocional

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¿Porqué me enfado?

Antes de entrar en materia me gustaría explicarte que normalmente me enfado con alguien porque pienso que no ha actuado de la forma que debería. Rechazo su forma de actuar, la califico como errónea y perjudicial y exijo que se comporte de la manera que yo considero como correcta y aceptable.

El enfado también indica que culpabilizo a la otra persona por la forma en que yo me siento. Por ejemplo, si me enfado porque el otro no es comprensivo conmigo indica que estoy exigiendo comprensión y como no la recibo provoca que yo me enfade. Si el otro es la causa de mi enfado significa que es culpable de que yo me sienta mal por lo que se merece un castigo. Así que el enfado puede ser un mecanismo de defensa y de ataque al mismo tiempo.

El problema de esta forma de entender la situación es que la expresión no respetuosa de mi enfado como una forma de castigar se convierte en una forma legítima de actuar. Sin embargo, cuando castigo causo dolor y eso puede dañar la relación. Si valoro esa relación es cuando aparece la vergüenza o el sentimiento de culpa.

También quisiera decirte que siendo no respetuoso con el otro consigo mi objetivo de hacerme respetar. Sin embargo, puede pasar que el otro actúe sólo para evitar el dolor que causa mi forma no respetuosa de expresar la rabia, pero que no se mueva por un verdadero deseo de contribuir a mi bienestar. Entonces, yo me pregunto, ¿es eso lo que quieres? ¿No preferirías que el otro actuara con la voluntad de buscar tu bienestar en vez de que actuara sólo para evitar el dolor de tu castigo? En definitiva ¿te gustaría poder enfadarte de otra forma?

Transfomando la basura emocional en abono

Mi propuesta es que te enfades de una forma diferente. Así que te voy a hacerte una propuesta para que lo pruebes y me digas.

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Pasos para desbloquear una conversación.

En la última entrada (¿Qué hace que una conversación funcione?) vimos juntos que las conversaciones dejan de funcionar cuando deja de haber escucha. Vimos que en un conflicto resulta muy difícil tener una buena conversación porque las dos partes están desesperadas por encontrar una escucha que no le proporciona el otro. También vimos la situación era como un atasco en un cruce entre dos calles. Los dos quieren pasar al mismo tiempo (las dos partes quieren recibir escucha) pero la urgencia es tan grande que se atascan por esta urgencia de ser escuchados.

¿Cómo se soluciona o se previenen un atasco en un cruce de calles? Una de las formas que más se utilizan es mediante un semáforo que regula el tiempo que tiene cada parte para pasar. ¿Podríamos aplicar un sistema similar en una conversación conflictiva? Sí y no, me explico. Por una parte sí, porque así damos un cierto tiempo a cada parte para que tenga la oportunidad de hablar. por otra lado no, porque eso no asegura que las dos partes se escuchen. Hace falta algo más para restablecer la conexión y la escucha. Veamos una forma de hacerlo.

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Pasos para desbloquear una conversación.

En la última entrada (¿Qué hace que una conversación funcione?) vimos juntos que las conversaciones dejan de funcionar cuando deja de haber escucha. Vimos que en un conflicto resulta muy difícil tener una buena conversación porque las dos partes están desesperadas por encontrar una escucha que no le proporciona el otro. También vimos la situación era como un atasco en un cruce entre dos calles. Los dos quieren pasar al mismo tiempo (las dos partes quieren recibir escucha) pero la urgencia es tan grande que se atascan por esta urgencia de ser escuchados.

¿Cómo se soluciona o se previenen un atasco en un cruce de calles? Una de las formas que más se utilizan es mediante un semáforo que regula el tiempo que tiene cada parte para pasar. ¿Podríamos aplicar un sistema similar en una conversación conflictiva? Sí y no, me explico. Por una parte sí, porque así damos un cierto tiempo a cada parte para que tenga la oportunidad de hablar. por otra lado no, porque eso no asegura que las dos partes se escuchen. Hace falta algo más para restablecer la conexión y la escucha. Veamos una forma de hacerlo.

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Una forma de responder a los gritos: practicando el “aikido emocional”

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Ō-Sensei Morihei Ueshiba, maestro fundador del Aikido

Todas las personas tienen todo el derecho del mundo a ser como son y a comportarse como se comportan, independientemente que a mi me guste más o menos o me perjudique en mayor o menor forma. Por otra parte, yo también tengo todo el derecho del mundo a comportarme de la forma que a mi me parezca más adecuada teniendo en cuenta mis necesidades y mis valores.

Teniendo en cuenta esto, cuando alguien actúa de una forma que no me satisface y opto por quedarme y afrontar la situación, se me ocurre que puedo actuar de dos formas. Una, de forma reactiva, y la otra proactiva. ¿Te interesaría saber en qué consiste cada una y cual podría ser la mejor para ti? Si tu respuesta es afirmativa te recomiendo que continúes leyendo.

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El apego y la diferencia entre necesidad y estrategia.

Una de las cosas que me resulta muy útil a la hora de encontrar respuestas a situaciones difíciles, ya sea en el campo personal como en el profesional, es la conocer la distinción entre necesidad y estrategia. Las Necesidades según la Comunicación NoViolenta (CNV), son todo aquello que es esencial en nuestras vidas. Así hay necesidades vitales cómo son el respirar, comer, beber, dormir, evacuar; también existen las necesidades de seguridad tanto material como afectiva; finalmente también se incluyen las necesidades de desarrollo del ser humano como son las contribución a la vida, la de dar sentido, etcétera.

En cambio, las estrategias son todo aquello hacemos para intentar satisfacer las necesidades. Es más, nuestras acciones son siempre un intento más o menos exitoso o más o menos “ecológico” para ir al encuentro de una o varias necesidades que están vivas en ese momento. Ahora bien, ¿Porqué es tan importante esta distinción?

No es lo mismo necesidades que estrategias.

Ya he dicho antes que nuestras acciones son siempre estrategias para satisfacer necesidades. Así que las acciones son importantes en la medida que nos ayudan a satisfacer necesidades. La cuestión es que,  si confundo la estrategia con la necesidad entonces la acción deja de convertirse en un medio para convertirse en un fin en si mismo. Esto supone que me aferro a una estrategia porque creo que es la única forma para satisfacer las necesidades, y las necesidades son esenciales para la vida lo cual reduce enormemente mis posibilidades para encontrar la felicidad.

Sin embargo si soy consciente de qué necesidades estoy intentando satisfacer con una determinada acción, desaparece mi apego a esa estrategia y me abro a buscar y encontrar otras estrategias que también sirvan para satisfacer esas necesidades. Para explicarme mejor, me gustaría ponerte un ejemplo. Supón que te digo que estoy muy frustrado y enfadado porque necesitaba ir al cine y ya es demasiado tarde para ir. 

Lo primero a tener en cuenta es que he dicho que ir al cine es una necesidad cuando en realidad es sólo una estrategia. Sin embargo estoy con un amigo que conoce la CNV y me va a ayudar a diferenciarlas. El diálogo podría ser algo como lo que sigue.

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¿Se puede responder de forma constructiva a una crítica destructiva?

¿Te molesta cuando alguien te critica? ¿Te pones a la defensiva o reaccionas criticando al otro cuando te critican a ti? ¿Te gustaría poder acoger los juicios negativos de los otros de una manera más respetuosa hacia ti mismo y hacia los demás? A continuación te doy algunas claves para hacerlo.

Lo que me gustaría hacer primero es hablar sobre las expectativas que yo tengo respecto la forma en que los otros deberían opinar sobre mi. Fíjate que he dicho “deberían”, lo cual es un síntoma que, en realidad, más que tener una expectativa lo que en realidad tengo es una exigencia. Así que, si los demás no actúan de la forma que yo considero como “la forma correcta” entonces me enfadaré. Ser honesto en cuanto a esto me da mucha claridad. A continuación te digo cuales cuales son mis “exigencias” respecto a cómo deberían ser las críticas.

Transformar mis exigencias sobre cómo se deberían comportar los demás.

1.- Los demás deberían hacer críticas constructivas

Esta es mi primera exigencia disfrazada de expectativa. En cuanto a esto he de reconocer que no estamos acostumbrados a hacer críticas constructivas. Por un lado porque nadie nos enseña a hacerlas, y la segunda es que, cuando alguien está muy enfadado, es casi imposible que esté en condiciones de realizar críticas constructivas. Así que, ahora me doy cuenta que estoy pretendiendo obtener algo que es muy difícil de conseguir.

2.- No esperes que los demás te traten como tu estás tratando a los demás

A mi me encantaría que los demás hicieran las críticas como a mi mes gusta hacerlas: siendo lo más concreto posible y dando mi opinión desde lo que yo estoy viviendo y no desde “lo que es” o desde “lo que debería ser”. Esto me recuerda una cita de Mordecai Kaplan que dice lo siguiente:

Esperar que el mundo te trate bien porque eres una persona honesta es como pretender que un toro no te embista porque eres vegetariano.

Así que, después de esto, me doy cuenta que todo el mundo hace lo que puede con lo que tiene. No quiero luchar más contra esto, quiero aceptarlo para poderlo transformar.

Cómo encarar una crítica si eres tú el que pide la opinión de los demás.

Ya hemos visto que lo más probable es que si pregunto, lo que obtendré será una crítica negativa. Sin embargo, tras cualquier crítica hay algo que no ha funcionado para esa persona independientemente de la forma en que lo exprese y esa información podría ser muy valiosa para enriquecer eso sobre lo que pido opinión. Así que, eso significa que estoy dispuesto a hacer el esfuerzo de traducir los juicios y críticas en algo que te pueda serme útil.

Así que de lo que se trata no es de rebatir la opinión de los demás sino indagar sobre ellas. Porque si las discuto, ¿para qué le pido su opinión? Si me sienta muy mal, me doy empatía y continuo escuchando, porque quiero saber qué hay detrás de esa crítica y si la corrijo me lo pierdo. En definitiva, se trata de escuchar al otro.

Lo que a mi me ayuda es tener en cuenta que ante el mismo estímulo las personas reaccionamos de formas muy diversas. Respetar la opinión de los demás es repetar que cada persona tiene una cultura, educación, personalidad, creencias propia y única. Cuando escucho sin rebatir al otro estoy respetando esa diversidad teniendo en cuenta que es eso, su opinión, su verdad pero no LA VERDAD, aunque esa persona lo exprese de esa forma.

Cómo encarar una crítica cuando no has pedido una opinión.

No se lo que te pasa a ti. Yo tengo dificultades cuando halguien expresa sus opiniones y críticas y yo no se lo he pedido. Supongo que tiene que ver que no me lo espero, me enfado y no sé cómo reaccionar. A veces me quedo callado y otras respondo con otra crítica. Sin embargo no me satisface porque es una respuesta totalmente reactiva. Lo que quiero conseguir es expresarme de forma honesta y poner unos límites cuando una opinión estimula en mí emociones que me son difíciles de gestionar.

No pretendo hacer responsable al otro de lo que me pasa y, al mismo tiempo, quiero expresar de forma honesta como me siento porque quiero ser respetuoso conmigo mismo. Así que lo que a mi me funciona es seguir los pasos que te explico a continuación. Para explicarlos lo haré a través de un ejemplo. Supón que critican un trabajo que acabo de hacer de una forma que a mi me parece irrespetuosa y sin que haya pedido su opinión. Sería algo como lo que sigue.

1.- Lo que siento y pienso en el momento de la crítica.

Pienso que es una crítica irrespetuosa hacia mi trabajo y me enfado porque lo que me digo es que no tienen respeto hacia mi trabajo.

2.- Necesidades que hay detrás de esos sentimientos.

Lo que me está faltando es que mi trabajo y esfuerzo sea tenido en cuenta y también necesito cuidado y atención hacia mi persona. Me enfado y mucho porque estos son valores muy importantes para mi. Me encantaría saber qué es lo que no funciona para él pero no puedo hacerlo mientras se siga expresando de esta forma. Así que también hay una necesidad de comprensión.

3. Petición desde lo que está vivo en mi y no desde lo que deberían hacer los otros.

Lo que se trata ahora es de hacer una petición que exprese como me siento, los valores que son importantes para no se están satisfaciendo y la petición desde lo que yo necesito y no desde lo que deberían hacer los otros. Podría ser algo como esto:

– Respeto tu derecho a opinar lo que quieras sobre mi trabajo y a la vez encantaría saber las razones que hay en esa crítica. Sin embargo, estoy muy incómodo en la forma que expresas tu opinión porque para mi es muy importante el respeto y que se valore el trabajo de las personas y no estoy percibiendo eso en tus comentarios y de esta forma me resulta muy difícil poder escucharte. ¿Estarías dispuesto expresar tu crítica siendo más concreto para decirme lo que no funciona para ti?

Por cierto, recuerda siempre que los demás tienen derecho a opinar lo que les dé la gana y de la forma que quieren… o pueden. Desde luego, tú también.

¡Buen Viaje!

¡Me falta al respeto!

¿te has encontrado alguna vez en una situación en la que te dices que lo que hace el otro es una falta de respeto? Sin ir más lejos el otro día viví una situación en la que viví esto y lo que me gustaría compartir contigo es el proceso que utilizo para convertir ese juicio y el enfado que me llevé, en algo más productivo y eficaz, ¿me acompañas?

Primero te explicaré la situación para ponerte en contexto. En una reunión una persona hace un comentario en la que cuestiona la eficacia con la que se ha llevado un proyecto. Esa opinión se expresa desde el desconocimiento de las circunstancias del mismo y eso me lleva a pensar que eso es una falta de respeto hacia el trabajo de muchas personas que han participado en el.  Pensar eso me lleva al enfado. Y al enfadarme pienso que esa persona es muy desconsiderada y que siempre critica el trabajo de los demás y no se cuestiona nunca el suyo. Tener esta clase de pensamientos sólo hace que aumente mi enfado.

La cosa es que estoy enganchado en este círculo vicioso y me gustaría poder encontrar una fórmula para salir de él. Se me ocurre que tiene que ver con poner límites, y al pensar en ello sólo se me ocurren formas violentas de hacerlo, y no me siento cómodo en ese terreno. Así que voy a seguir el método de los 4 pasos para ver qué tal funciona.

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¿Enfadarse? Sí, pero hazlo de una forma diferente.

Cuando uno se enfada se libera una energía que se reprimía y eso produce una sensación de alivio. Sin embargo, la expresión violenta de la rabia, que puede tener muchas formas y grados, tiene efectos colaterales en las personas que nos rodean. Cuando nos damos cuenta de esto sobreviene el sentimiento culpa por haber actuado de la forma en que lo hemos hecho.

Así que, por un lado es necesario expresar de alguna forma el enfado. Por otro lado, si me enfado de forma violente eso puede afecta a mi relación con los demás y es algo que quiero evitar. Por lo tanto, ¿me enfado o reprimo la ira? Mi respuesta es: enfádate, pero de otra forma. Aquí te propongo un método de cuatro pasos para hacerlo.

Los 4 pasos para transformar el enfado.

Para explicarlo voy a utilizar un ejemplo. La situación que se plantea es la siguiente. Supón que entro en el trabajo y digo “buenos días”. Sin embargo, ninguna de las personas que están en la sala me contesta. Lo vuelvo a repetir, y tampoco me contestan. Entonces me enfado porque pienso que es una falta de respeto no responder a los buenos días. Apliquemos este ejemplo yendo paso a paso.

Paso 1. Encuentra el estímulo del enfado.

Se trata de identificar los hechos y separarlos de los pensamientos que vienen sobre eso que está pasando para identificar qué cuales son los hechos que disparan mi enfado. Aplicando esto al ejemplo, el estímulo es que las personas no contestan cuando yo digo buenos días. Eso y nada más que eso.

Paso 2: La causa del enfado.

Ya hemos visto que lo que hace la gente puede estimular mi enfado, pero lo que lo causa es lo que yo pienso cuando se produce el estímulo. Utilicemos el ejemplo para ver la diferencia entre estímulo y causa.

Ya hemos visto que lo que estimula mi enfado es que las personas no responden cuando digo buenos días, pero lo que causa mi enfado es que yo pienso que eso es una falta de respeto, ¿ves la diferencia? Una cosa son los hechos y otra cosa diferente son las cosas que yo pienso al respecto de esos hechos. Quizás esto te parezca un matiz poco relevante, pero para mí este matiz hace la diferencia. Así que, antes de ir al paso 3, me gustaría que mirásemos juntos dos conceptos que me parecen muy importantes.

Las emociones son señales de alarma que hay que atender.

En un tablier de un coche hay señales de alarma que se encienden para avisar que hay algo que tenemos que atender, e indicadores que nos ayudan a conducir para llegar a nuestro destino. Pues bien, el enfado, como cualquier emoción, es también una señal que avisa que hay algo que requiere mi atención. Lo que ocurre es que no es tan fácil de determinar cómo las luces de alarma de un tablier de un coche y hay que investigar un poco más.

Lo que quiero decir con esto es que estar enfadado es una señal que me indica que hay una o varias Necesidades o Valores Universales que me están faltando y que son muy importantes y valiosas en ese momento. La intensidad del enfado es un indicador de lo valiosas que son.

¿Qué son las Necesidades y los Valores Universales?

Según la CNV (Comunicación NoViolenta) el término necesidad es todo aquello que es indispensable en nuestra vida y engloba nuestras necesidades vitales, como pueden ser el respirar, comer, beber, dormir y evacuar, nuestras necesidades de seguridad material y afectiva, así como las necesidades de desarrollo del ser humano, como pueden ser la necesidad de contribuir a la vida, la de dar sentido,… Se dice que son universales porque todos los seres humanos, no importa de qué raza ni de qué cultura sean, compartimos estas necesidades.  Con esto podemos ir al tercer Paso.

Paso 3: Transformando la ira.

Hasta ahora hemos visto lo que estimula el enfado y también que la causa del enfado es lo que uno piensa respecto a lo que está pasando. De lo que se trata ahora es avanzar para saber qué necesidades y valores universales están faltando cuando se piensa lo que se piensa. Si volvemos al símil del tablier del coche, de lo que se trata es de darse cuenta que hay una alarma y averiguar su procedencia.

En nuestro ejemplo, la causa del enfado es que me estoy diciendo que cuando no responden, ese comportamiento es una falta de respeto hacia mi. Pienso eso porque saludar por la mañana es mi forma de decir que las personas son importantes, cuentan para mí, y les envío un buen deseo. Así que la Necesidad Universal que hay detrás es la de ver y ser visto y me doy cuenta que eso es algo muy importante y valioso porque, si no fuera así, no me enfadaría en absoluto en el caso que no me contestaran.

Este descubrimiento tiene dos consecuencias muy importantes. Por un lado me doy cuenta que la energía del enfado quiere preservar necesidades universales muy valiosas para mí. En el caso del ejemplo, es la necesidad de ver y ser visto. Por otra parte, este “darse cuenta”, permite que el enfado se transforme en otros sentimientos que son más constructivos.

Por ejemplo, ahora que me he dado cuenta de esto, ya no estoy enfadado sino que estoy un poco triste porque me encantaría que todo el mundo compartiera conmigo eso que es tan importante para mí. De todas formas, no estoy seguro si realmente es eso lo que pasa o simplemente están tan absortos en lo que hacen que no me han oído. Así que también hay una necesidad de claridad.

En resumen, lo que he hecho hasta ahora con estos pasos ha sido aceptar el enfado y eso me ha permitido transformarlo en algo a favor de la vida. ¿No te parece algo maravilloso? Vayamos al último paso.

Paso 4: La petición

Finalmente se trata de completar el proceso y emprender acciones encaminadas a satisfacer esas necesidades y valores que me están faltando. Siguiendo el símil del tablier: ahora que sé que la alarma que se enciende es la del depósito de combustible, habrá que ir a repostar, ¿no?

Para entrar en acción la pregunta que uno se puede hacer es, ¿Qué puedo pedir a la otra persona, o a mí mismo, sabiendo ahora las necesidades que me están faltando? Volvamos al ejemplo para verlo de forma concreta.

Ahora sé que las Necesidades y Valores Universales que están presentes son la de “ver y ser visto” y luego también he visto que necesito “claridad”. Así que lo que podría hacer es una pregunta que vaya encaminada a satisfacer estas dos necesidades. Podría ser algo así:

– Escuchadme un momento, por favor. Os acabo de decir buenos días. Es mi forma de decir que os veo, que contáis para mí y que no formáis parte del mobiliario. Cuando nadie me contesta me da la sensación que sois vosotros los que no me veis a mí. ¿Qué os parece esto que os estoy diciendo?
– Ups, disculpa pero estaba tan absorbido en un asunto que me preocupa que no me había dado ni cuenta. ¡Buenos días!
– Vale, gracias. A mí también me pasa a veces lo mismo.
– Pues lo que a mí me pasa es que no soy persona hasta que no me tomo un café y todavía ni lo he hecho. Te escuché pero no tenía ganas de responder. Espero que no te enfades por ello.
– Entiendo lo que me dices y quiero respetar tu estado de ánimo así que responde sólo si tienes ganas y quieres hacerlo.

Mucha paciencia

Lo que hemos visto es una forma diferente de enfadarse, desde la aceptación y no desde la represión, lo que me permite satisfacer mis necesidades y valores universales y, a la vez, ser respetuoso con los demás.

También quiero decirte que no estoy acostumbrado a enfadarme de esta forma y esto supone un cambio en una costumbre muy arraigada. A veces no lo consigo , y eso me entristece, pero otras veces sí, lo cual me da esperanza y energía para continuar en este camino. Así que considero muy importante ser compresivo con uno mismo para celebrar las veces que lo consigamos y aprender de aquellas ocasiones en las que caemos en los viejos patrones. El esfuerzo vale la pena. Te lo agradecerás. Te lo agradecerán.

¡Buen viaje!

Quiero una barra de cuarto.

Hoy quiero explicarte una cosa que me pasó el otro día cuando fui a comprar el pan. Entré a la panadería y no había gente esperando. Dos dependientas estaban hablando entre ellas y yo me quedé delante del mostrador mirándolas esperando que acabaran su conversación. No sabía de qué hablaban aunque sí me pareció que era algo que las importaba porque no se dieron cuenta que yo estaba delante suyo esperando hasta al cabo de un ratito. Entonces una de ellas se dió cuenta me miró y me dijo.

– ¿Qué desea?

Se giró de nuevo a su compañera diciéndole algo, como si la conversación continuara. Yo le respondí.

– Una barra de cuarto.

Ella se quedó parada con la mirada perdida y me volvió a preguntar.

– ¿Qué desea?

Entonces yo la volví a contestar.

– Una barra de cuarto.

La dependienta seguía con esa mirada perdida. ¿Os podéis imaginar qué me preguntó otra vez?

– ¿Qué desea?

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