¡Alegra esa cara! (2º parte)

Después del último artículo (¡Alegra esa cara!) he recibido algunos comentarios de personas cercanas diciéndome: “¿de verdad respondiste así a esa persona? ¿Esa no es una respuesta muy CNV (Comunicación NoViolenta), verdad? Así que me he decido ha escribir este post para aclarar algunas cosas y también sobre cual fue mi intención al escribir ese artículo.

Vamos a ver, lo primero que yo quería conseguir con ese artículo es señalar algo que a mi me parece importante. Hay personas que creen que animar a alguien cuando sienten una emoción desagradable es una forma de ayudarles, cuando lo que se consigue muchas veces es el efecto contrario. Al explicar mi anécdota traté de ilustrar ese efecto.

Lo segundo que quería hacer es una reivindicación: cuando tengo un sentimiento desagradable o incómodo quiero tener la valentía de permitírmelo y no quiero que nadie me diga que es lo que debo sentir. Permíteme que me explique un poco mejor.

Cuando sentimos emociones agradables significa que hay una o varias necesidades universales que están satisfechas. De igual manera, cuando sentimos alguna emoción desagradable significa que nos están faltando una o varias necesidades universales. Así que los sentimientos y las emociones nos sirven para conectar y reconocer lo que es valioso e indispensable en nuestras vidas: las necesidades y los valores universales.

Por ejemplo, el el pasado artículo te expliqué que yo me enfadé porque pensé que la otra persona quería imponerme la forma en que yo me debía sentir. Si no afronto y acepto la emoción que estoy experimentando no podré descubrir nunca que mi enfado responde a una necesidad de libertad y de respecto hacia lo que estoy sintiendo. Así que la rabia me permite conectar con mis necesidades de libertad y de auto-aceptación, que son muy vivas e importantes para mi. Si no me permito sentir la rabia porque “está mal” sentir eso, es imposible descubrir qué necesidades son valiosas para mi.

También quiero destacar que permitirse sentir y nada más, no me parece suficiente, porque si hay sentimiento y no descubrimos las necesidades que hay en su raíz, entonces perdemos una oportunidad preciosa de trascender lo que sentimos. De hecho hay mucha gente que no se permite enfadarse y que reprime ese sentimiento y por lo tanto no puede llegar nunca a descubrir cuales son los valores y necesidades universales que les están llevando a sentir la ira.

El problema de la ira es que se produce porque uno cree que lleva “La Razón“. Tener “La Razón” es muy peligroso porque el que la posee está legitimado para castigar, gritar o imponer, es decir se convierte en administrador de la justicia. Por ejemplo, yo pensaba que la otra persona me estaba imponiendo la forma en que yo debía sentirme. Cuando alguien trata de imponerte algo lo único que puedes hacer es rebelarte o someterte y  yo elegí rebelarme. Así que mi respuesta venía desde un deseo de preservar mi libertad y mi respeto hacia mi propia persona.

Por otra parte, ahora me doy cuenta que esa persona no quería imponerme nada. Sabiendo esto pienso que podría haber actuado de una forma diferente. Fíjate que de aquí a sentirme culpable por la forma en que respondí hay sólo un pequeño paso que no quiero dar, porque eso significaría juzgarme y culpabilizarme, y eso me acerca a comportamientos violentos hacia mi mismo.

Así que lo que me planteo es si podría encontrar una forma de actuar que fuera respetuosa hacia mi persona y que a la vez lo fuera también hacia los demás, sin necesidad de juzgarme ni de castigarme sintiéndome culpable por ello. Una respuesta que ahora se me ocurre que podría funcionar sería contestar a esa persona de una forma diferente.

– Realmente estoy de mal humor. Diciéndome que ponga buena cara supongo que quieres que me sienta mejor, ¿verdad?

-….

– Pues esto que me has dicho no me ayuda nada a sentirme mejor y al mismo tiempo te agradezco mucho tu interés. ¿Qué te parece esto que te estoy diciendo?

Esta respuesta trata de ser respetuosa y asertiva con mis necesidades a la vez que muestro interés por el impacto de mis palabras en la otra persona. Es una forma de decir, “yo soy importante y a la vez, también me importas tú.” Como ves, no hace falta ni castigarse ni sentirse culpable para encontrar formas de cuidarse uno mismo a la vez que somos respetuosos con los demás.

Conclusiones

En definitiva, los mensajes que quería transmitir son:

  • Tratar de consolar a alguien, no es empatía.
  • Uno tiene todo el derecho de sentirse como se siente. Puedes hacer uso de tu libertad para permitírtelo y así transformarlo.
  • El sentimiento de culpa es una forma violenta de tratarse a uno mismo y al mismo tiempo, tiene una intención positiva. Si somos capaces de descubrir las necesidades que está tratando de cubrir ese sentimiento de culpa podemos encontrar comportamientos que sean respetuosos hacia los demás y hacia uno mismo.

Espero que te haya aclarado alguna cosa más.

¡Buen viaje!

Los 4 pasos de la CNV: un breve resumen

Como recordarás, la semana pasada vimos juntos cómo se puede llegar a comportamientos manifiestamente violentos de una forma muy sutil, mediante situaciones que llamé pre-violentas, que forman parte de nuestra forma habitual de interactuar con las personas. También te expliqué que la forma más útil que yo he encontrado para darme cuenta de ello y para transformar la comunicación “pre-violenta” en algo que cuide de la relación, es mediante la Comunicación NoViolenta (CNV), modelo desarrollado por Marshall Rosenberg. Así que en este artículo voy a tratar de hacer un resumen del proceso de la CNV y cuáles son las tres formas en que se puede utilizar:

Primera forma: la auto-empatía

Se trata de darse cuenta de las cosas que nos decimos a nosotros mismos cuando nos ocurren cosas y transformar el lenguaje pre-violento hacia uno mismo. El objetivo es de auto-cuidarnos y utilizar un lenguaje compasivo hacia uno mismo, porque ¿cómo vamos a tratar bien a los demás si nos tratamos con violencia a nosotros mismos?

Segunda forma: Expresión honesta

En esta modalidad se trata de utilizar el proceso de la CNV para expresar a los demás cuales son nuestras necesidades sin utilizar los patrones de la pre violencia (¿Porqué somos violentos?). De esta forma tenemos más probabilidades de que los otros accedan a nuestras peticiones por el deseo de contribuir a nuestro bienestar y no por el miedo a las consecuencias de no hacerlo.

Tercera forma: Escucha empática

De lo que se trata es de utilizar la CNV para recibir un mensaje de otra persona que se comunica de forma “pre-violenta” y transformar esa comunicación en otra que favorezca el diálogo, en vez de que sea una escalada de monólogos violentos que no llevan a nada constructivo.

Una vez que hemos visto de qué manera se puede utilizar la CNV veamos cuales son las 4 fases del proceso.

Las 4 etapas de la CNV

El proceso de la método de la comunicación no violenta se puede resumir como un camino de 4 pasos:

1.- Observación. Describir la situación limitándose a los hechos evitando añadir juicios y pensamientos sobre ellos. Parace algo sencillo pero si se quiere hilar fino, no es tan fácil como parece (¿Crees que sabes diferenciarlos?)
2.- Sentimientos y actitudes: explicar los sentimientos que esa situación despiertan diciendo “yo me siento…” Es importante, de nuevo, no mezclarlos con jucios y pensamientos.
3.- Necesidad. Clarificar la necesidad que está en juego.
4. Petición. Hacer una petición que sea realizable, concreta y formulada en términos positivos. (Las 4 características de las peticiones eficaces)

Ejemplo

Te pondré un ejemplo para que veas las diferencias entre la comunicación pre-violenta a la que estamos habituados y cómo se transforma utilizando la CNV.

Escenario 1: comunicación pre-violenta (violencia latente)

Imagina la siguiente situación: llego a casa después de un día duro en la oficina y me encuentro la ropa de mi hija tirada por el suelo. Entonces digo:

Siempre que llego a casa me encuentro tu ropa tirada en el suelo. Recógela inmediatamente o sino te quedarás sin el móvil hasta mañana.

Es posible que mi hija haga lo que le exijo, pero ¿cual es el coste? ¿Cómo queda afectada la relación? ¿Quiero que recoja la ropa porque quiero que contribuya a mi bienestar porque estoy cansado, necesito orden y me preocupa que desarrolle costumbres que le serán beneficiosas en el futuro o que lo haga por miedo al castigo que supone quedarse sin el móvil? ¿Qué valores deseo promover en mi hija, la obediencia por miedo al castigo o la solidaridad y la contribución al bienestar de los demás?

También me gustaría que nos diéramos cuenta que este tipo de comunicación es pre violenta porque en ella hay juicios y exigencias. Cuando me juzgan no hay aceptación ni comprensión y cuando hay exigencia sólo doy espacio al sometimiento o a la rebelión. Veamos la alternativa que propone la CNV

Escenario 2: utilizando la Comunicación NoViolenta

Primero: autoempatía.

Antes de comunicarnos con los demás puede ser útil “comunicarse con uno mismo”. Me explico, se trata de darse cuenta de cual es el diálogo interior que uno tiene y transformar la comunicación  pre violenta y descubrir qué necesidades no cubiertas hay en todo ese diálogo interni.  En esta situación podría ser algo así:

Llego a casa después de un día muy duro en el trabajo y lo único que no quiero es ver semejante desorden en casa. Cuando llegan a casa y veo las cosas tiradas por el suelo pienso que sólo se preocupan de su comodidad y que no piensan si los demás que vivimos en esta casa necesitamos orden y tranquilidad. Además también me preocupa que no tengan la buena costumbre de dejar su ropa ordenada, lo cual es beneficioso para toda la familia y también para ella misma.

Cuando pienso todo esto me entra una mezcla de rabia, cansancio y desánimo porque me encantaría llegar a casa y encontrármela  ordenada. También me gustaría que lo hicieran sin tener que amenazar con castigos ni enfadarme, esto también es importante para mi. Así que descubro que para mi son mjy importantes las necesidades de descanso, facilidad, contribución a la educación de mis hijas y apoyo. Ahora puedo ir a la segunda modalidad

Segundo: Expresión honesta

Después de la autoempatía podría expresarme de forma honesta respecto cuales son los hechos, sentimientos, necesidades para acabar con una petición. Podría ser algo así:

Hoy he tenido un día muy duro en la oficina y estoy muy cansado.

Cuando he entrado en casa y he visto tu ropa en el suelo del recibidor, (hechos sin evaluaciones),

me he sentido desbordado, (expresión de sentimientos)

porque tener la casa ordenada me da tranquilidad y que la ropa esté en el suelo no me ayuda. Hoy realmente necesito mucha tranquilidad y descanso. (expresión honesta de mis necesidades insatisfechas de descanso y orden. Expresarlas significa poner de manifiesto mi vulnerabilidad, para lo cual se necesita ser valiente)

¿Estarías dispuesta a recoger tu ropa ahora? (petición concreta, en positivo, realizable, para satisfacer mis necesidades de orden, descanso y apoyo)

Conclusiones

Con esta fórmula no tengo garantizado que mi hija haga lo que tu yo quiero (si fuera así, entonces no sería una petición sino una exigencia y eso es comunicación pre-violenta). Sin embargo, ¿qué crees tu que podría pasar? Desde luego es una manera de comunicarme muy diferente a al que está acostumbrada.  Además, lo que yo en realidad deseo por enciam de todo es que recoja su opa por un deseo verdadero de contribuir a tu bienestar y no por miedo a recibir un castigo.

Finalmente me gustaría decir que esto no significa que siempre haya que utilizar esta forma de comunicarnos. Obligarnos a ello sería un comportamiento violento hacia nosotros mismos, lo cual es contrario al propio sentido de la CNV. Lo que quiero señalar, es que la CNV nos ayuda a tomar conciencia de la importancia que tiene la forma con que nos comunicamos con las personas que nos importan y que si utilizamos la CNV con la intención de cuidarnos a nosotros mismos a la vez que cuidamos de los demás puede ser una forma de contribuir a hacer un mundo menos violento. Para mi es un camino que abre posibilidades, ¿no te parece?

¡Buen viaje!

Los 4 pasos de la CNV: un breve resumen

Como recordarás, la semana pasada vimos juntos cómo se puede llegar a comportamientos manifiestamente violentos de una forma muy sutil, mediante situaciones que llamé pre-violentas, que forman parte de nuestra forma habitual de interactuar con las personas. También te expliqué que la forma más útil que yo he encontrado para darme cuenta de ello y para transformar la comunicación “pre-violenta” en algo que cuide de la relación, es mediante la Comunicación NoViolenta (CNV), modelo desarrollado por Marshall Rosenberg. Así que en este artículo voy a tratar de hacer un resumen del proceso de la CNV y cuáles son las tres formas en que se puede utilizar:

Primera forma: la auto-empatía

Se trata de darse cuenta de las cosas que nos decimos a nosotros mismos cuando nos ocurren cosas y transformar el lenguaje pre-violento hacia uno mismo. El objetivo es de auto-cuidarnos y utilizar un lenguaje compasivo hacia uno mismo, porque ¿cómo vamos a tratar bien a los demás si nos tratamos con violencia a nosotros mismos?

Segunda forma: Expresión honesta

En esta modalidad se trata de utilizar el proceso de la CNV para expresar a los demás cuales son nuestras necesidades sin utilizar los patrones de la pre violencia (¿Porqué somos violentos?). De esta forma tenemos más probabilidades de que los otros accedan a nuestras peticiones por el deseo de contribuir a nuestro bienestar y no por el miedo a las consecuencias de no hacerlo.

Tercera forma: Escucha empática

De lo que se trata es de utilizar la CNV para recibir un mensaje de otra persona que se comunica de forma “pre-violenta” y transformar esa comunicación en otra que favorezca el diálogo, en vez de que sea una escalada de monólogos violentos que no llevan a nada constructivo.

Una vez que hemos visto de qué manera se puede utilizar la CNV veamos cuales son las 4 fases del proceso.

Las 4 etapas de la CNV

El proceso de la método de la comunicación no violenta se puede resumir como un camino de 4 pasos:

1.- Observación. Describir la situación limitándose a los hechos evitando añadir juicios y pensamientos sobre ellos. Parace algo sencillo pero si se quiere hilar fino, no es tan fácil como parece (¿Crees que sabes diferenciarlos?)
2.- Sentimientos y actitudes: explicar los sentimientos que esa situación despiertan diciendo “yo me siento…” Es importante, de nuevo, no mezclarlos con jucios y pensamientos.
3.- Necesidad. Clarificar la necesidad que está en juego.
4. Petición. Hacer una petición que sea realizable, concreta y formulada en términos positivos. (Las 4 características de las peticiones eficaces)

Ejemplo

Te pondré un ejemplo para que veas las diferencias entre la comunicación pre-violenta a la que estamos habituados y cómo se transforma utilizando la CNV.

Escenario 1: comunicación pre-violenta (violencia latente)

Imagina la siguiente situación: llego a casa después de un día duro en la oficina y me encuentro la ropa de mi hija tirada por el suelo. Entonces digo:

Siempre que llego a casa me encuentro tu ropa tirada en el suelo. Recógela inmediatamente o sino te quedarás sin el móvil hasta mañana.

Es posible que mi hija haga lo que le exijo, pero ¿cual es el coste? ¿Cómo queda afectada la relación? ¿Quiero que recoja la ropa porque quiero que contribuya a mi bienestar porque estoy cansado, necesito orden y me preocupa que desarrolle costumbres que le serán beneficiosas en el futuro o que lo haga por miedo al castigo que supone quedarse sin el móvil? ¿Qué valores deseo promover en mi hija, la obediencia por miedo al castigo o la solidaridad y la contribución al bienestar de los demás?

También me gustaría que nos diéramos cuenta que este tipo de comunicación es pre violenta porque en ella hay juicios y exigencias. Cuando me juzgan no hay aceptación ni comprensión y cuando hay exigencia sólo doy espacio al sometimiento o a la rebelión. Veamos la alternativa que propone la CNV

Escenario 2: utilizando la Comunicación NoViolenta

Primero: autoempatía.

Antes de comunicarnos con los demás puede ser útil “comunicarse con uno mismo”. Me explico, se trata de darse cuenta de cual es el diálogo interior que uno tiene y transformar la comunicación  pre violenta y descubrir qué necesidades no cubiertas hay en todo ese diálogo interni.  En esta situación podría ser algo así:

Llego a casa después de un día muy duro en el trabajo y lo único que no quiero es ver semejante desorden en casa. Cuando llegan a casa y veo las cosas tiradas por el suelo pienso que sólo se preocupan de su comodidad y que no piensan si los demás que vivimos en esta casa necesitamos orden y tranquilidad. Además también me preocupa que no tengan la buena costumbre de dejar su ropa ordenada, lo cual es beneficioso para toda la familia y también para ella misma.

Cuando pienso todo esto me entra una mezcla de rabia, cansancio y desánimo porque me encantaría llegar a casa y encontrármela  ordenada. También me gustaría que lo hicieran sin tener que amenazar con castigos ni enfadarme, esto también es importante para mi. Así que descubro que para mi son mjy importantes las necesidades de descanso, facilidad, contribución a la educación de mis hijas y apoyo. Ahora puedo ir a la segunda modalidad

Segundo: Expresión honesta

Después de la autoempatía podría expresarme de forma honesta respecto cuales son los hechos, sentimientos, necesidades para acabar con una petición. Podría ser algo así:

Hoy he tenido un día muy duro en la oficina y estoy muy cansado.

Cuando he entrado en casa y he visto tu ropa en el suelo del recibidor, (hechos sin evaluaciones),

me he sentido desbordado, (expresión de sentimientos)

porque tener la casa ordenada me da tranquilidad y que la ropa esté en el suelo no me ayuda. Hoy realmente necesito mucha tranquilidad y descanso. (expresión honesta de mis necesidades insatisfechas de descanso y orden. Expresarlas significa poner de manifiesto mi vulnerabilidad, para lo cual se necesita ser valiente)

¿Estarías dispuesta a recoger tu ropa ahora? (petición concreta, en positivo, realizable, para satisfacer mis necesidades de orden, descanso y apoyo)

Conclusiones

Con esta fórmula no tengo garantizado que mi hija haga lo que tu yo quiero (si fuera así, entonces no sería una petición sino una exigencia y eso es comunicación pre-violenta). Sin embargo, ¿qué crees tu que podría pasar? Desde luego es una manera de comunicarme muy diferente a al que está acostumbrada.  Además, lo que yo en realidad deseo por enciam de todo es que recoja su opa por un deseo verdadero de contribuir a tu bienestar y no por miedo a recibir un castigo.

Finalmente me gustaría decir que esto no significa que siempre haya que utilizar esta forma de comunicarnos. Obligarnos a ello sería un comportamiento violento hacia nosotros mismos, lo cual es contrario al propio sentido de la CNV. Lo que quiero señalar, es que la CNV nos ayuda a tomar conciencia de la importancia que tiene la forma con que nos comunicamos con las personas que nos importan y que si utilizamos la CNV con la intención de cuidarnos a nosotros mismos a la vez que cuidamos de los demás puede ser una forma de contribuir a hacer un mundo menos violento. Para mi es un camino que abre posibilidades, ¿no te parece?

¡Buen viaje!

¿Se puede responder de forma constructiva a una crítica destructiva?

¿Te molesta cuando alguien te critica? ¿Te pones a la defensiva o reaccionas criticando al otro cuando te critican a ti? ¿Te gustaría poder acoger los juicios negativos de los otros de una manera más respetuosa hacia ti mismo y hacia los demás? A continuación te doy algunas claves para hacerlo.

Lo que me gustaría hacer primero es hablar sobre las expectativas que yo tengo respecto la forma en que los otros deberían opinar sobre mi. Fíjate que he dicho “deberían”, lo cual es un síntoma que, en realidad, más que tener una expectativa lo que en realidad tengo es una exigencia. Así que, si los demás no actúan de la forma que yo considero como “la forma correcta” entonces me enfadaré. Ser honesto en cuanto a esto me da mucha claridad. A continuación te digo cuales cuales son mis “exigencias” respecto a cómo deberían ser las críticas.

Transformar mis exigencias sobre cómo se deberían comportar los demás.

1.- Los demás deberían hacer críticas constructivas

Esta es mi primera exigencia disfrazada de expectativa. En cuanto a esto he de reconocer que no estamos acostumbrados a hacer críticas constructivas. Por un lado porque nadie nos enseña a hacerlas, y la segunda es que, cuando alguien está muy enfadado, es casi imposible que esté en condiciones de realizar críticas constructivas. Así que, ahora me doy cuenta que estoy pretendiendo obtener algo que es muy difícil de conseguir.

2.- No esperes que los demás te traten como tu estás tratando a los demás

A mi me encantaría que los demás hicieran las críticas como a mi mes gusta hacerlas: siendo lo más concreto posible y dando mi opinión desde lo que yo estoy viviendo y no desde “lo que es” o desde “lo que debería ser”. Esto me recuerda una cita de Mordecai Kaplan que dice lo siguiente:

Esperar que el mundo te trate bien porque eres una persona honesta es como pretender que un toro no te embista porque eres vegetariano.

Así que, después de esto, me doy cuenta que todo el mundo hace lo que puede con lo que tiene. No quiero luchar más contra esto, quiero aceptarlo para poderlo transformar.

Cómo encarar una crítica si eres tú el que pide la opinión de los demás.

Ya hemos visto que lo más probable es que si pregunto, lo que obtendré será una crítica negativa. Sin embargo, tras cualquier crítica hay algo que no ha funcionado para esa persona independientemente de la forma en que lo exprese y esa información podría ser muy valiosa para enriquecer eso sobre lo que pido opinión. Así que, eso significa que estoy dispuesto a hacer el esfuerzo de traducir los juicios y críticas en algo que te pueda serme útil.

Así que de lo que se trata no es de rebatir la opinión de los demás sino indagar sobre ellas. Porque si las discuto, ¿para qué le pido su opinión? Si me sienta muy mal, me doy empatía y continuo escuchando, porque quiero saber qué hay detrás de esa crítica y si la corrijo me lo pierdo. En definitiva, se trata de escuchar al otro.

Lo que a mi me ayuda es tener en cuenta que ante el mismo estímulo las personas reaccionamos de formas muy diversas. Respetar la opinión de los demás es repetar que cada persona tiene una cultura, educación, personalidad, creencias propia y única. Cuando escucho sin rebatir al otro estoy respetando esa diversidad teniendo en cuenta que es eso, su opinión, su verdad pero no LA VERDAD, aunque esa persona lo exprese de esa forma.

Cómo encarar una crítica cuando no has pedido una opinión.

No se lo que te pasa a ti. Yo tengo dificultades cuando halguien expresa sus opiniones y críticas y yo no se lo he pedido. Supongo que tiene que ver que no me lo espero, me enfado y no sé cómo reaccionar. A veces me quedo callado y otras respondo con otra crítica. Sin embargo no me satisface porque es una respuesta totalmente reactiva. Lo que quiero conseguir es expresarme de forma honesta y poner unos límites cuando una opinión estimula en mí emociones que me son difíciles de gestionar.

No pretendo hacer responsable al otro de lo que me pasa y, al mismo tiempo, quiero expresar de forma honesta como me siento porque quiero ser respetuoso conmigo mismo. Así que lo que a mi me funciona es seguir los pasos que te explico a continuación. Para explicarlos lo haré a través de un ejemplo. Supón que critican un trabajo que acabo de hacer de una forma que a mi me parece irrespetuosa y sin que haya pedido su opinión. Sería algo como lo que sigue.

1.- Lo que siento y pienso en el momento de la crítica.

Pienso que es una crítica irrespetuosa hacia mi trabajo y me enfado porque lo que me digo es que no tienen respeto hacia mi trabajo.

2.- Necesidades que hay detrás de esos sentimientos.

Lo que me está faltando es que mi trabajo y esfuerzo sea tenido en cuenta y también necesito cuidado y atención hacia mi persona. Me enfado y mucho porque estos son valores muy importantes para mi. Me encantaría saber qué es lo que no funciona para él pero no puedo hacerlo mientras se siga expresando de esta forma. Así que también hay una necesidad de comprensión.

3. Petición desde lo que está vivo en mi y no desde lo que deberían hacer los otros.

Lo que se trata ahora es de hacer una petición que exprese como me siento, los valores que son importantes para no se están satisfaciendo y la petición desde lo que yo necesito y no desde lo que deberían hacer los otros. Podría ser algo como esto:

– Respeto tu derecho a opinar lo que quieras sobre mi trabajo y a la vez encantaría saber las razones que hay en esa crítica. Sin embargo, estoy muy incómodo en la forma que expresas tu opinión porque para mi es muy importante el respeto y que se valore el trabajo de las personas y no estoy percibiendo eso en tus comentarios y de esta forma me resulta muy difícil poder escucharte. ¿Estarías dispuesto expresar tu crítica siendo más concreto para decirme lo que no funciona para ti?

Por cierto, recuerda siempre que los demás tienen derecho a opinar lo que les dé la gana y de la forma que quieren… o pueden. Desde luego, tú también.

¡Buen Viaje!

Equivocarse: una alternativa más allá de la culpa.

Cuando hago algo cuyo resultado no esperaba o resulta que mi acción causa un daño moral y/o material a otra persona, puedo sentir culpa. Lo que me pregunto es, ¿el sentimiento de culpa es la forma más eficaz para aprender de los errores y reparar el daño causado? ¿Hay alguna alternativa más constructiva y respetuosa con migo y con los demás? En este vídeo quizás encuentres alguna respuesta. Ya me dirás.

¡Buen Viaje!

 

Post relacionados: Transformar el sentimiento de culpa en algo enriquecedor para la vida, Excelencia y exigencia. Qué me pasa cuando me equivoco, ¿Realmente crees que hay decisiones correctas e incorrectas?

 

Lo digo o no lo digo, esta es la cuestión: 3 pasos para resolver un conflicto interno

https://i0.wp.com/upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/2/2a/Face_Off.jpg?resize=388%2C258En alguna ocasión me he encontrado ante el dilema de si tengo que expresar  algo que es importante para mi aunque eso pueda incomodar a otra persona que me importa, o es mejor callarme y no decirlo, para tratar de preservar el “buen rollo ” de la relación ya sea en el entorno de las relaciones personales como las profesionales.

Lo que me ocurre es que cualquiera de las dos opciones que escoja no me satisface porque, expresar mis necesidades y inquietudes es  a costa de provocar un daño en la otra persona con lo que puede significar eso en la relación. Pero si escojo callarme, cuido la relación a costa de expresar mis propias necesidades.

Lo que me pregunto es, ¿habría alguna manera de actuar que no signifique que tenga que perder algo valioso? Yo creo que sí es posible. ¿Te apetecería saberla?

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¿Cómo te afectan las opiniones de los demás?

En la entrada de hoy te quiero hablar de cómo me afectan las opiniones de los demás. ¿A ti te afectan? Supongo que podrías contestarme que depende. Un primer factor es que depende de la persona que me lo diga. Si es alguien significativo para mi, es muy probable que esa opinión me afecte. Cuando digo significativo me refiero que es alguien que me importa porque significa algo importante en mi vida o bien porque los criterios que le llevan a emitir opiniones merecen mi crédito.

Así que hay algo que me incomoda cuando alguien significativo en mi vida opina algo sobre mi que no me gusta. ¿Porqué? o mejor ¿para qué me siento mal cuando eso ocurre? Según la CNV (Comunicación NoViolenta), un sentimiento desagradable se produce cuando hay una necesidad o valor universal que es importante para mi que no se satisface. Por el contrario, los sentimientos desagradables se producen cuando hay uno o varios valores y necesidades universales que no se satisfacen. Así que, ¿cual debe ser la necesidad o necesidades que no se satisfacen cuando me entristezco cuando alguien emite una opinión negativa de mi?

Lo cierto es que me cuesta encontrarlas, así que, algo que me funciona es pensarlo en positivo. Es decir, ¿cuales serían las necesidades que se satisfacerían si la opinión fuera positiva? Ahora sí puedo encontrar necesidades tan valiosas como la de reconocimiento y la de belleza: me explico mejor.

Lo que quiero decirte es que, cuando el otro opina algo agradable de mí significa que ha visto una cualidad, la ha reconocido y me lo ha devuelto, como si fuera un espejo que refleja la luz. Como me gusta y valoro la belleza, el hecho que los otros la vean y la reconozcan en mí, hace que me que me sienta bien. Es como si me dijeran, “te veo y reconozco tu luz“. Y eso hace que yo también pueda ver y reconocer mi propia belleza. Así que también se convierte en un momento de auto-reconocimiento. También añadiría que cuando los otros me ven eso me da la oportunidad de darme cuenta que también soy para el otro, lo cual me proporciona sensación de pertenencia, conexión y sentido. Ahora entiendo porque es tan valioso que alguien significativo emita una opinión positiva sobre mi.

Por el contrario, cuando la opinión del otro es negativa lo que hace es mostrarme también algo, aunque en este caso es fealdad en vez de belleza. Así que, hay un también reconocimiento de algo que hay en mi, pero ese algo es sombra en vez de luz. Ese reconocimiento me aleja del otro y dejan de estar presentes las necesidades de pertenencia, conexión y sentido. También hay una falta de aceptación de esa sombra que el otro ve en mi. Así que no me extraña que me entristezca tanto cuando alguien significativo opina algo negativo sobre mi. Ver esto me da mucha claridad porque me ayuda a entender y hacer legítimo eso que estoy sintiendo. Pero no quiero quedarme aquí.

Los otros como reflejo de lo que soy

https://i0.wp.com/i51.tinypic.com/10xhtw4.jpg?resize=417%2C313Fíjate que lo que estoy haciendo es utilizar un espejo para mirarme, es decir, que me veo a partir de lo que me dicen los demás. Con esto hay que tener mucho cuidado porque esto tiene una implicaciones trascendentales.

La primera es que hay un riesgo de olvidarme que los juicios de los demás no son son ni verdad no mentira. Sólo los hechos pueden ser ciertos o falsos. Los juicios y las opiniones sólo pueden estar bien o mal fundamentados. En cambio un juicio, por muy sólidamente fundamentado que esté, nunca podrá ser cierto o falso. Juegan en otra liga diferente. (No es lo mismo hechos que juicios y opiniones)

Este es el problema, que si me olvido de esto entonces confundo las opiniones de los demás, ya sean positivas o negativas, con verdades. Quisiera ahora volver a la metáfora del espejo. Cuando creo como verdadera una opinión de los demás lo que estoy haciendo es asumir que el espejo con el que me miro es perfectamente plano y refleja exactamente la realidad. Pero las personas, todas, tenemos una historia personal, una familia, una educación, unas vivencias, una biología y unos valores que nos hace diferentes. Cada uno de nosotros reflejamos la luz de una forma particular. Somos de cualquier forma menos un espejo plano. Así que me estoy mirando en un espejo deformado.

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¿Cómo te afectan las opiniones de los demás?

En la entrada de hoy te quiero hablar de cómo me afectan las opiniones de los demás. ¿A ti te afectan? Supongo que podrías contestarme que depende. Un primer factor es que depende de la persona que me lo diga. Si es alguien significativo para mi, es muy probable que esa opinión me afecte. Cuando digo significativo me refiero que es alguien que me importa porque significa algo importante en mi vida o bien porque los criterios que le llevan a emitir opiniones merecen mi crédito.

Así que hay algo que me incomoda cuando alguien significativo en mi vida opina algo sobre mi que no me gusta. ¿Porqué? o mejor ¿para qué me siento mal cuando eso ocurre? Según la CNV (Comunicación NoViolenta), un sentimiento desagradable se produce cuando hay una necesidad o valor universal que es importante para mi que no se satisface. Por el contrario, los sentimientos desagradables se producen cuando hay uno o varios valores y necesidades universales que no se satisfacen. Así que, ¿cual debe ser la necesidad o necesidades que no se satisfacen cuando me entristezco cuando alguien emite una opinión negativa de mi?

Lo cierto es que me cuesta encontrarlas, así que, algo que me funciona es pensarlo en positivo. Es decir, ¿cuales serían las necesidades que se satisfacerían si la opinión fuera positiva? Ahora sí puedo encontrar necesidades tan valiosas como la de reconocimiento y la de belleza: me explico mejor.

Lo que quiero decirte es que, cuando el otro opina algo agradable de mí significa que ha visto una cualidad, la ha reconocido y me lo ha devuelto, como si fuera un espejo que refleja la luz. Como me gusta y valoro la belleza, el hecho que los otros la vean y la reconozcan en mí, hace que me que me sienta bien. Es como si me dijeran, “te veo y reconozco tu luz“. Y eso hace que yo también pueda ver y reconocer mi propia belleza. Así que también se convierte en un momento de auto-reconocimiento. También añadiría que cuando los otros me ven eso me da la oportunidad de darme cuenta que también soy para el otro, lo cual me proporciona sensación de pertenencia, conexión y sentido. Ahora entiendo porque es tan valioso que alguien significativo emita una opinión positiva sobre mi.

Por el contrario, cuando la opinión del otro es negativa lo que hace es mostrarme también algo, aunque en este caso es fealdad en vez de belleza. Así que, hay un también reconocimiento de algo que hay en mi, pero ese algo es sombra en vez de luz. Ese reconocimiento me aleja del otro y dejan de estar presentes las necesidades de pertenencia, conexión y sentido. También hay una falta de aceptación de esa sombra que el otro ve en mi. Así que no me extraña que me entristezca tanto cuando alguien significativo opina algo negativo sobre mi. Ver esto me da mucha claridad porque me ayuda a entender y hacer legítimo eso que estoy sintiendo. Pero no quiero quedarme aquí.

Los otros como reflejo de lo que soy

https://i0.wp.com/i51.tinypic.com/10xhtw4.jpg?resize=417%2C313Fíjate que lo que estoy haciendo es utilizar un espejo para mirarme, es decir, que me veo a partir de lo que me dicen los demás. Con esto hay que tener mucho cuidado porque esto tiene una implicaciones trascendentales.

La primera es que hay un riesgo de olvidarme que los juicios de los demás no son son ni verdad no mentira. Sólo los hechos pueden ser ciertos o falsos. Los juicios y las opiniones sólo pueden estar bien o mal fundamentados. En cambio un juicio, por muy sólidamente fundamentado que esté, nunca podrá ser cierto o falso. Juegan en otra liga diferente. (No es lo mismo hechos que juicios y opiniones)

Este es el problema, que si me olvido de esto entonces confundo las opiniones de los demás, ya sean positivas o negativas, con verdades. Quisiera ahora volver a la metáfora del espejo. Cuando creo como verdadera una opinión de los demás lo que estoy haciendo es asumir que el espejo con el que me miro es perfectamente plano y refleja exactamente la realidad. Pero las personas, todas, tenemos una historia personal, una familia, una educación, unas vivencias, una biología y unos valores que nos hace diferentes. Cada uno de nosotros reflejamos la luz de una forma particular. Somos de cualquier forma menos un espejo plano. Así que me estoy mirando en un espejo deformado.

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¿Porqué me cuesta dejarme ayudar? Cuidarse para cuidar

File:World War One; soldier looked after by nurses Wellcome L0009333.jpg

World War One; soldier looked after by nurses

No sé si a ti te pasa lo mismo que a mi, pero a mi me cuesta dejarme ayudar. Si me cuesta debe haber algo muy valioso en esta actitud. Así que, si quieres que investiguemos juntos esto, te propongo que me acompañes, ¿te apetece?

En este asunto de dejarse ayudar hay un primera cosa que a mi me parece clave: la generosidad. Mi tendencia a etiquetar las cosas y las personas me lleva a clasificar las acciones y las personas como generosas o no generosas. Siguiendo esta “querencia”(como se diría en el mundo taurino) de continuar con las etiquetas, ser generoso está muy bien visto. Finalmente esto me lleva a que ser generoso está bien y no serlo está mal (más etiquetas…) Ahora que ya tengo el mundo bien clasificado entre los generosos y los no generosos, entre la conducta correcta y la incorrecta, todo me resulta mucho más fácil. Al menos aparentemente, porque me temo que las cosas no son tan simples como a mi me gustaría. Me explico.

¿Qué es lo que me pasa cuando hago un gesto generoso? Pues que me siento muy bien (siempre que sea un acto voluntario). La satisfacción que produce un acto generoso es enorme. ¿Podría eso significar que hago actos generosos porque eso me produce placer? Algo de cierto puede haber. Si eso es así, entonces un acto generoso se convierte al mismo tiempo en un acto egoísta porque busca mi satisfacción. ¿Tiene eso sentido?

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¿Porqué me cuesta dejarme ayudar? Cuidarse para cuidar

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No sé si a ti te pasa lo mismo que a mi, pero a mi me cuesta dejarme ayudar. Si me cuesta debe haber algo muy valioso en esta actitud. Así que, si quieres que investiguemos juntos esto, te propongo que me acompañes, ¿te apetece?

En este asunto de dejarse ayudar hay un primera cosa que a mi me parece clave: la generosidad. Mi tendencia a etiquetar las cosas y las personas me lleva a clasificar las acciones y las personas como generosas o no generosas. Siguiendo esta “querencia”(como se diría en el mundo taurino) de continuar con las etiquetas, ser generoso está muy bien visto. Finalmente esto me lleva a que ser generoso está bien y no serlo está mal (más etiquetas…) Ahora que ya tengo el mundo bien clasificado entre los generosos y los no generosos, entre la conducta correcta y la incorrecta, todo me resulta mucho más fácil. Al menos aparentemente, porque me temo que las cosas no son tan simples como a mi me gustaría. Me explico.

¿Qué es lo que me pasa cuando hago un gesto generoso? Pues que me siento muy bien (siempre que sea un acto voluntario). La satisfacción que produce un acto generoso es enorme. ¿Podría eso significar que hago actos generosos porque eso me produce placer? Algo de cierto puede haber. Si eso es así, entonces un acto generoso se convierte al mismo tiempo en un acto egoísta porque busca mi satisfacción. ¿Tiene eso sentido?

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