Increíble, pero falso

Imatge relacionadaEn este artículo quisiera compartir contigo alguna reflexión sobre una película que acabo de ver y que me ha llamado mucho la atención. Se trara de “Incríble pero falso” (The Invention of Lying). Os doy la sinopsis sacada directamente de filmaffinity:

“En un mundo donde no existe la mentira, ni siquiera como concepto, donde todos dicen siempre la verdad sin pensar en las consecuencias, Mark Bellison (Ricky Gervais), un perdedor nato, desarrolla inesperadamente la capacidad de mentir y pronto se da cuenta de que la falta de sinceridad tiene grandes ventajas. En ese tipo de sociedad, Mark no tiene problemas para prosperar y hacer fortuna inventándose historias que todo el mundo cree a pies juntillas.”

La idea de la película me parece que parte de una idea muy original y que en muchas ocasiones me ha hecho reír o sonreír, aunque a mi me parece que se desaprovecha esta idea tan original. Pero el objetivo de este artículo no es hacer una crítica de la película sino compartir contigo algunas de las cosas que me ha hecho pensar esta película.

La primera y primordial es que una cosa es mentir y otra cosa es decir todo lo que te pasa por la cabeza sin filtrarlo ni pensar en las consecuencias que puede tener. Esto me recuerda la distinción entre ser sincero y ser un sincericida. Aquí te invito a que veas un pequeño ejemplo de la película que ilustra lo que es para mi un sincericida actuando en un mundo en el que sólo saben comportarse de esta forma.

(Para saber más sobre esta distinción te invito a que leas mi artículo “Sinceros y sincericidas, ¿sabes la diferencia? )

La segunda cosa que me ha llamado la atención de esta película es que las personas de este mundo imaginario, aparte de no saber mentir, no saben la distinción entre hechos y opiniones, lo cual les lleva a situaciones realmente divertidas. Voy a tratar de explicarme mejor.

En la película el protagonista descubre que puede decir mentiras de una forma intencionada y se da cuenta de las ventajas que pude sacar en un mundo en el que el resto de las personas no saben mentir. Este curioso mundo se basa en la siguiente idea: si no sé mentir entonces soy siempre sincero, y si soy siempre sincero siempre digo la verdad. Así que cualquier cosa que diga alguien se asume como verdad, porque nunca se miente. Así que el protagonista que vive en este mundo tan curioso, se da cuenta que puede contar mentiras, o cosas que sabe que no son ciertas, y que de ello puede sacar un beneficio.

Ahora bien, ¿no hay algo que te chirría en este razonamiento que acabo de hacer? Vamos a ver, que yo sea completamente sincero no significa que yo diga la VERDAD y lo escribo con mayúsculas expresamente. Por ejemplo, supón que digo que ayer no nos vimos, pero lo cierto es que sí que nos vimos, lo que ocurre es que no lo recuerdo. Aunque estoy siendo completamente sincero, no estoy diciendo la VERDAD. ¿Ves la diferencia? En la película las personas no tienen clara la diferencia entre verdad y sinceridad lo que convierte a los sineceros en sincericidas.

Finalmente quisiera acabar conectando todo esto con el poder de las creencias. Efectivamente, si yo creo que puedo hacer algo, se desplegaran todas mis potencialidades para hacer posible esa realidad. Pero también funciona en el sentido contrario, es decir, que si yo creo que no soy capaz de hacer algo, se potenciarán todas aquellos aspectos que me impiden hacer esa cosa. Las creencias tienen este poder, que se convierten en profecías que se auto cumplen. ¿Porqué relaciono todo esto con la película?

El poder de las creencias se basa en el hecho que se confunde una idea o una opinión sobre algo, en un hecho y por lo tanto una realidad. Los hechos pueden ser ciertos o falsos mientras que las ideas y opiniones NUNCA son ni ciertos ni falsos, sólo pueden estar bien o mal fundamentados. Conviene recordar que un juicio bien fundamentado no lo convierte en verdad, ni uno mal fundamentado en falso. Los juicios/opiniones y los hechos juegan en ligas diferentes y confundir una cosa con otra nos puede llevar a situaciones tan grotescas como las de la película.

En este sentido las creencias son ideas sobre mi y sobre los demás que confundo con hechos y por lo tanto actúo conforme a ellas porque “creo” que son VERDAD. Por esto quisiera acabar este artículo señalando la importancia de darse cuenta que cualquier idea u opinión que tenemos de nosotros mimos o sobre los demás no son hechos y por lo tanto no son ni verdad no mentira. Lo que ocurre es que muchas veces hay opiniones e ideas que interiorizamos de tal forma que las confundimos con hechos. Es las convierte en creencias pero no son la verdad, la realidad.

inception-spinning-topEs como en la película Origen (Inception). Mientras estan en el sueño las personas piensan que es la realidad y llega un momento en que una cosa y la otra se confunden. Para saber si está viviendo un sueño o la realidad el protagonista utiliza una peonza que hace girar. Si nunca se para es que vive en un sueño.

Así que te invito a que hagas girar tu peonza. Observa aquellas ideas que tienes sobre ti que crees que son ciertas. Para empezar, te propongo que empieces por alguna que te limita o que es muy negativa: “soy perezosa” o “soy descuidado” … no sé. Cosas que piensas sobre ti y que crees que son ciertas. Ahora bien, ¿podría ser que eso, más que una realidad, sea un sueño que parece real? ¿Podría ser que lo que piensas sobre ti sea una de esos casos de profecías que se autocumplen? ¿Qué posibilidades te abriría dudar sobre esto que estás creyendo? Gira la peonza. Quizás te des cuenta que estabas viviendo en un sueño. El primer paso para cambiar tu realidad es despertar de ese sueño.

¡Buen viaje !

4 pasos para transformar tu “clima emocional”

Estimad@ lector@,

Cada mañana, antes de salir de casa, me gusta consultar la predicción meteorológica. Tengo la costumbre de ir en bicicleta y saber si va a llover me ayuda a decidir cómo prepararme (tomar el chubasquero, calzarme con zapatos de lluvia,…) o bien dejar la bici y tomar otro medio de transporte. Te explico esto porque, al igual que la climatología impacta en mi vida y en mis decisiones cotidianas, creo que mi clima emocional también impacta de alguna manera en mis decisiones y en mi vida, pero, ¿de qué forma? Esto es lo que me gustaría tratar hoy contigo.

Supongo que estás de acuerdo conmigo en que la reacción ante una misma cosa puede ser muy diferente si estoy de buen o mal humor. El clima emocional me hace ver una misma cosa de forma muy diferente. Si esto es así, mi clima emocional actúa como si fuera un filtro que modifica la realidad. Si estoy de buen humor es como si llevara una gafas de resaltan y hacen brillar las cosas y si estoy de mal humor, las gafas actúan de modo contrario.

También podríamos estar de acuerdo en que, si llevo puestas las gafas de “buen tiempo” mi vida es más fructífera y provechosa que cuando llevo las gafas del “mal tiempo”. Ver las cosas por el lado positivo me hace aprovechar las posibilidades que ofrece la vida y también estoy más feliz. Entonces, si me doy cuenta que llevo las gafas del mal humor, ¿porqué no me las cambio por las del buen humor? en definitiva ¿porqué no cambiar mi clima emocional?

Supongo que podrías decirme que, igual que el clima meteorológico no puede cambiarse, el clima emocional tampoco. En ese caso estaría de acuerdo contigo y también estaría en desacuerdo. Permíteme que te lo explique.

Por un lado, estoy de acuerdo porque lo que sentimos en un momento dado, es algo que existe, es un hecho y por lo tanto simplemente es así. Aunque lo que esté sintiendo no me guste, o incluso lo aborrezca, no lo puedo cambiar porque es. Puedo hacer ver que no existe, pero sigue ahí. En este sentido, es como el tiempo meteorológico: si llueve, llueve y si hace sol, hace sol, independientemente de cuales son mis preferencias. La realidad es muy tozuda.

Entonces, ¿Porque no estoy de acuerdo? Porque opino que, aunque no puedo cambiar el clima emocional actual, si que puedo influenciar en el clima emocional que ha de venir. ¿Quieres saber cómo?

Cambia de gafas: cómo transformar tu clima emocional

Lo primero de todo es hacerte la siguiente pregunta: ¿cual es mi clima emocional actual? Es algo que parece obvio pero no lo es en absoluto. A veces podría resultar difícil aceptar que llevo las gafas “del mal humor”. En esto conviene ser muy honesto porque, sin hacer este paso, es imposible avanzar.

El segundo paso consiste en hacerse la siguiente pregunta: ¿porqué estoy de mal humor? Normalmente creemos que la causa del mal humor son las cosas que nos pasan, aunque yo opino que no es así. Por ejemplo, puedo decir que “estoy de mal humor porque es lunes pero yo creo que la verdadera causa que tenga mal humor el lunes por la mañana, son las cosas que me digo cuando es lunes por la mañana. Para hacer un ejemplo, sigamos con la misma situación: es lunes por la mañana, me despierto y entonces me digo:

– Qué cansancio, … cómo me gustaría quedarme en la cama más tiempo… porque lo que me espera en el trabajo es la presión de mi jefe para que acabe lo pendiente, qué agobio …

Y entonces me viene el mal humor.

Tercer paso: identifica las necesidades que hay tras ese diálogo

La pregunta que toca hacerse ahora es ¿qué necesidades y valores universales crees que hay tras estos pensamientos? De lo que se trata es que identifiques de este listado cuáles te podrían estar faltando cuando piensas eso.

En este ejemplo me parece que lo más evidente es que hay una necesidad de descanso. No obstante, aunque exista esa necesidad hay ocasiones en que estar cansado no es motivo suficiente para estar de mal humor. Por lo tanto debe haber algo más y seguro que tiene que ver con “lo que me espera al llegar al trabajo…¡presión por acabar trabajo pendiente! Así que probablemente además de necesitar descanso, también necesite respeto al ritmo personal, y quizás también empatía y respeto a lo que me está pasando, definitiva, ser visto y tenido en cuenta. ¡Ufff!

Algo pasa cuando uno se da cuenta de cuales son las necesidades en juego porque tienen ver con lo que está vivo en ese momento. Si no fueran importantes los valores y necesidades que hemos visto juntos yo no estaría de mal humor aunque fuera lunes por la mañana, ¿no crees?

Cuarto paso ¿Ha cambiado tu clima emocional?

Ahora me gustaría que me dijeras cómo te sientes después de este descubrimiento. Lo más probable es que el mal humor se haya transformado en otra cosa. No digo que ahora pases a estar de buen humor sino que, de tener un clima emocional tormentoso, quizás pases a tener un clima en que, haya dejado de llover, todavía esté nublado y sobretodo, empiece a asomar el sol entre las nubes.

Porque hacer este descubrimiento me libera de culpabilizar a los demás y a las circunstancias de mi mal humor, y a la vez, me lleva a un sitio un poco incómodo porque ya no hay excusas ni culpas. Ahora sé en qué dirección puedo actuar para tratar de satisfacer eso que me está faltando. Es un asunto mío y de nadie más. Dejar de culpar a los otros y a las circunstancias tiene el inconveniente de la incomodidad pero a cambio me proporciona algo que yo creo que es muy, muy, muy valioso: la libertad de elegir cómo quiero que sea mi futuro.

¡Buen viaje!

Las emociones desagradables: 4 pasos para gestionarlas

El Grito de Edvard Munch

Hay muchas cosas que los seres humanos tenemos en común y hoy quiero hablar de una de ellas: las necesidades y valores universales. La Comunicación NoViolenta denomina así a aquello que es indispensable para el ser humano.

Efectivamente, una persona, no importa de que sexo, edad, raza o cultura sea, necesita para vivir y desarrollarse, seguridad física y emocional, alimento y cobijo, amor, pertenencia, sentido, libertad… Así que, por ser humanos, compartimos necesidades y valores universales. (Enlace a un listado de necesidades y valores universales). ¿Qué ocurre cuando no se satisfacen estas necesidades y valores? Pues que aparecen los sentimientos desagradables. Así que los sentimientos son un indicador que hay necesidades satisfechas o insatisfechas.

Ahora quisiera hablar de los sentimientos desagradables. Yo no se qué te pasa a ti pero yo, cuando siento una emoción que no me gusta, muchas veces trato de ignorarla o de taparla. Es una respuesta de defensa ante algo desagradable ¿Cuál crees que pueden ser las consecuencias de actuar de esta forma?

Vamos a ver, si estamos de acuerdo en lo que hemos hablado hasta ahora y no hago caso a mis sentimientos desagradables, entonces no sabré qué necesidades me están faltando. ¿Porqué podría ser eso importante? Es importante porque las acciones que pondré en marcha para dejar de tener esos sentimientos desagradables serán poco eficaces ya que iré probando cosas hasta que acierte con una estrategia que satisfaga la(s) necesidad(es) que me está faltando. Es el método ensayo/error pero completamente a ciegas. Ahora bien, si sé qué me está faltando, las probabilidades de encontrar algo que funcione para mi, serán más elevadas, ¿no te parece?

Después de esto creo que estarás de acuerdo conmigo que el no mirar cara a cara y huir de los sentimientos, por desagradables que sean, consigue cuidarme y preservar mi bienestar, por lo menos en el corto plazo. Sin embargo es una estrategia muy poco eficaz, al menos en el largo plazo.

Por otra parte, creo que conviene no pasarse al otro extremo y quedarse todo el tiempo auto observando los sentimientos porque eso me impide poner en marcha acciones, que es lo que hace que las cosas pasen. Te lo digo porque es muy fácil quedarse en el círculo vicioso de los pensamientos y sentimientos desagradables. Así que mi propuesta de hoy para ti es que, cuando te asalten sentimientos desagradables sigas los siguientes pasos:

4 pasos para gestionar las emociones desagradables.

1. Atiende y escucha los sentimientos desagradables cuando aparezcan porque son un indicador de que hay algo que no va bien.

2. Indaga las necesidades y valores universales te están faltando. Puedes consultar el listado que te he pasado antes.  (Enlace a un listado de necesidades y valores universales).

3. Busca estrategias que puedan satisfacer esas necesidades. ¿Qué puedes pedirte para tratar de satisfacer eso que te está faltando? Sé imaginativo y haz una lista, cuanto más larga mejor. Te darás cuenta que hay un montón de posibilidades.

4. Ponte en marcha. La única manera de recorrer un camino es caminando y ahora, además tienes una dirección: tus necesidades y valores universales.

Ya me contarás.

¡Buen viaje!

Las escenas temidas: haz como la protagonista de “Divergente” para superarlas.

Creo que es honesto reconocer que todos tenemos alguna escena temida, es decir, una situación que da miedo y  trato de evitar. Al menos a mi me pasa. Pues resulta que la semana pasada vi la película “Divergente” y se me ocurrió que el método que utiliza la protagonista para superar una de las pruebas, la puedo aplicar para encontrar soluciones eficaces a mis escenas temidas. Si te interesa saber en qué consiste este método para comprobar si lo puedes aplicar en tu propio caso, este artículo podría serte de utilidad. ¿Me acompañas?

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La valentia es una forma de voluntad

snail-505511_640¿Qué es lo que significa es ser valiente? Lo primero que me viene es alguien que no tiene miedo. Sin embargo, eso para mi no es ser valiente sino que es ser un inconsciente. El miedo, como cualquier sentimiento, es una señal que me indica que hay una o varias Necesidades Universales, que me están faltando. Así el miedo puede ser que me esté diciendo que me está faltando seguridad, así que lo que el miedo persigue es protegerme de los posibles peligros. Desde este punto de vista, el miedo es algo positivo para mi. Entonces, ¿cual es el problema de miedo?

El miedo se convierte en algo problemático cuando deja de actuar como una señal de aviso y pasa de ser algo que avisa para ser alguien que decide. El problema del miedo es que me suplante y decida por mi.

Algunas consideraciones sobre el miedo.

Antes de continuar quisiera hacer alguna consideración. El miedo es un sentimiento muy desagradable y las personas tenemos una tendencia natural a huir del dolor  y de lo desagradable y buscar el placer y lo agradable. Así que, mi tendencia natural es evitar situaciones que me estimulen miedo.

Este mecanismo de huida ha sido algo muy útil para conservar nuestra especie, porque nos aleja de los peligros que podrían amenazar nuestra existencia. En nuestros inicios, vivíamos en lugares inhóspitos en los que estábamos el peligro de ser devorados por otras especies estaba muy presente. Así que el miedo ha sido un mecanismo indispensable para asegurar nuestra supervivencia como especie.

Sin embargo, ahora el lugar en el que vivimos la mayor parte de nosotros, es un lugar razonablemente seguro y no estamos expuestos a peligros que pongan en riesgo nuestra vida. Así que nuestro sistema de aviso, desarrollado para nuestra supervivencia durante miles de años, todavía no se ha adaptado a este cambio relativamente reciente, si tenemos en cuenta que el género humano tiene unos 2 millones de años de antigüedad. Esto supone que tenemos un sistema de aviso diseñado para vivir en la vida salvaje llena de peligros y no está adaptado a las nuevas circunstancias en las que vivimos en la sociedad moderna.

Por otra parte, me gustaría que pensáramos tu y  yo, cuales son las situaciones que causan miedo. ¿Qué es lo que me causa miedo? Cada persona tienes sus propios miedo aunque hay un tipo de miedo que quiero tratar en este artículo: el miedo a lo desconocido. Culturalmente se nos ha enseñado a temerlo.

El dicho que dice: “Más vale malo conocido que bueno por conocer” es representativo de esta forma de pensar. Otras referencia podrían ser el “Non Terrae Plus Ultra” (‘No existe tierra más allá’) que se utilizaba para referirse Finisterre (España), y también la antigua advertencia de la mitología griega, según la cual Hércules había puesto dos pilares en el Estrecho de Gibraltar, para señalar el que se creía que era el límite del Mundo, la última frontera que los navegantes del Mediterráneo podían alcanzar. En definitiva, el miedo a lo desconocido es algo ancestral.

Si esto que te he explicado es cierto significa que el miedo, que es nuestro sistema de aviso, nos da alarmas con un nivel que está por encima de lo que corresponde con el peligro real. Eso quiere decir que vivimos como situaciones peligrosas para nuestra integridad personal, situaciones que en realidad no lo son.

Resumen.

Tenemos un mecanismo de aviso de peligro obsoleto porque nos indica situaciones que ponen en riesgo nuestra vida cuando de hecho, no es así. También tenemos otro mecanismo que nos impulsa a huir de lo desagradable. Finalmente, asociamos los desconocido a lo peligroso. Con todo esto, es posible que tengamos una tendencia a huir de las situaciones no conocidas. ¿A dónde nos lleva esto?

Más que llevarnos a ningún sitio, hace que nos quedemos en lo que se llama la “Zona de Confort“. A mi no me gusta llamarla así porque en la “Zona de Confort” aunque no hay miedo, no significa que sea un lugar agradable. Prefiero denominar este estado “la Zona Conocida” porque es un lugar en el que nos hemos acostumbrado a vivir, aunque sea un lugar en el que haya hastío, o esté viviendo el dolor más absoluto. Curioso, ¿no te parece?

La “Zona Conocida” y el desarrollo

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¿Enfadarse? Sí, pero hazlo de una forma diferente.

Cuando uno se enfada se libera una energía que se reprimía y eso produce una sensación de alivio. Sin embargo, la expresión violenta de la rabia, que puede tener muchas formas y grados, tiene efectos colaterales en las personas que nos rodean. Cuando nos damos cuenta de esto sobreviene el sentimiento culpa por haber actuado de la forma en que lo hemos hecho.

Así que, por un lado es necesario expresar de alguna forma el enfado. Por otro lado, si me enfado de forma violente eso puede afecta a mi relación con los demás y es algo que quiero evitar. Por lo tanto, ¿me enfado o reprimo la ira? Mi respuesta es: enfádate, pero de otra forma. Aquí te propongo un método de cuatro pasos para hacerlo.

Los 4 pasos para transformar el enfado.

Para explicarlo voy a utilizar un ejemplo. La situación que se plantea es la siguiente. Supón que entro en el trabajo y digo “buenos días”. Sin embargo, ninguna de las personas que están en la sala me contesta. Lo vuelvo a repetir, y tampoco me contestan. Entonces me enfado porque pienso que es una falta de respeto no responder a los buenos días. Apliquemos este ejemplo yendo paso a paso.

Paso 1. Encuentra el estímulo del enfado.

Se trata de identificar los hechos y separarlos de los pensamientos que vienen sobre eso que está pasando para identificar qué cuales son los hechos que disparan mi enfado. Aplicando esto al ejemplo, el estímulo es que las personas no contestan cuando yo digo buenos días. Eso y nada más que eso.

Paso 2: La causa del enfado.

Ya hemos visto que lo que hace la gente puede estimular mi enfado, pero lo que lo causa es lo que yo pienso cuando se produce el estímulo. Utilicemos el ejemplo para ver la diferencia entre estímulo y causa.

Ya hemos visto que lo que estimula mi enfado es que las personas no responden cuando digo buenos días, pero lo que causa mi enfado es que yo pienso que eso es una falta de respeto, ¿ves la diferencia? Una cosa son los hechos y otra cosa diferente son las cosas que yo pienso al respecto de esos hechos. Quizás esto te parezca un matiz poco relevante, pero para mí este matiz hace la diferencia. Así que, antes de ir al paso 3, me gustaría que mirásemos juntos dos conceptos que me parecen muy importantes.

Las emociones son señales de alarma que hay que atender.

En un tablier de un coche hay señales de alarma que se encienden para avisar que hay algo que tenemos que atender, e indicadores que nos ayudan a conducir para llegar a nuestro destino. Pues bien, el enfado, como cualquier emoción, es también una señal que avisa que hay algo que requiere mi atención. Lo que ocurre es que no es tan fácil de determinar cómo las luces de alarma de un tablier de un coche y hay que investigar un poco más.

Lo que quiero decir con esto es que estar enfadado es una señal que me indica que hay una o varias Necesidades o Valores Universales que me están faltando y que son muy importantes y valiosas en ese momento. La intensidad del enfado es un indicador de lo valiosas que son.

¿Qué son las Necesidades y los Valores Universales?

Según la CNV (Comunicación NoViolenta) el término necesidad es todo aquello que es indispensable en nuestra vida y engloba nuestras necesidades vitales, como pueden ser el respirar, comer, beber, dormir y evacuar, nuestras necesidades de seguridad material y afectiva, así como las necesidades de desarrollo del ser humano, como pueden ser la necesidad de contribuir a la vida, la de dar sentido,… Se dice que son universales porque todos los seres humanos, no importa de qué raza ni de qué cultura sean, compartimos estas necesidades.  Con esto podemos ir al tercer Paso.

Paso 3: Transformando la ira.

Hasta ahora hemos visto lo que estimula el enfado y también que la causa del enfado es lo que uno piensa respecto a lo que está pasando. De lo que se trata ahora es avanzar para saber qué necesidades y valores universales están faltando cuando se piensa lo que se piensa. Si volvemos al símil del tablier del coche, de lo que se trata es de darse cuenta que hay una alarma y averiguar su procedencia.

En nuestro ejemplo, la causa del enfado es que me estoy diciendo que cuando no responden, ese comportamiento es una falta de respeto hacia mi. Pienso eso porque saludar por la mañana es mi forma de decir que las personas son importantes, cuentan para mí, y les envío un buen deseo. Así que la Necesidad Universal que hay detrás es la de ver y ser visto y me doy cuenta que eso es algo muy importante y valioso porque, si no fuera así, no me enfadaría en absoluto en el caso que no me contestaran.

Este descubrimiento tiene dos consecuencias muy importantes. Por un lado me doy cuenta que la energía del enfado quiere preservar necesidades universales muy valiosas para mí. En el caso del ejemplo, es la necesidad de ver y ser visto. Por otra parte, este “darse cuenta”, permite que el enfado se transforme en otros sentimientos que son más constructivos.

Por ejemplo, ahora que me he dado cuenta de esto, ya no estoy enfadado sino que estoy un poco triste porque me encantaría que todo el mundo compartiera conmigo eso que es tan importante para mí. De todas formas, no estoy seguro si realmente es eso lo que pasa o simplemente están tan absortos en lo que hacen que no me han oído. Así que también hay una necesidad de claridad.

En resumen, lo que he hecho hasta ahora con estos pasos ha sido aceptar el enfado y eso me ha permitido transformarlo en algo a favor de la vida. ¿No te parece algo maravilloso? Vayamos al último paso.

Paso 4: La petición

Finalmente se trata de completar el proceso y emprender acciones encaminadas a satisfacer esas necesidades y valores que me están faltando. Siguiendo el símil del tablier: ahora que sé que la alarma que se enciende es la del depósito de combustible, habrá que ir a repostar, ¿no?

Para entrar en acción la pregunta que uno se puede hacer es, ¿Qué puedo pedir a la otra persona, o a mí mismo, sabiendo ahora las necesidades que me están faltando? Volvamos al ejemplo para verlo de forma concreta.

Ahora sé que las Necesidades y Valores Universales que están presentes son la de “ver y ser visto” y luego también he visto que necesito “claridad”. Así que lo que podría hacer es una pregunta que vaya encaminada a satisfacer estas dos necesidades. Podría ser algo así:

– Escuchadme un momento, por favor. Os acabo de decir buenos días. Es mi forma de decir que os veo, que contáis para mí y que no formáis parte del mobiliario. Cuando nadie me contesta me da la sensación que sois vosotros los que no me veis a mí. ¿Qué os parece esto que os estoy diciendo?
– Ups, disculpa pero estaba tan absorbido en un asunto que me preocupa que no me había dado ni cuenta. ¡Buenos días!
– Vale, gracias. A mí también me pasa a veces lo mismo.
– Pues lo que a mí me pasa es que no soy persona hasta que no me tomo un café y todavía ni lo he hecho. Te escuché pero no tenía ganas de responder. Espero que no te enfades por ello.
– Entiendo lo que me dices y quiero respetar tu estado de ánimo así que responde sólo si tienes ganas y quieres hacerlo.

Mucha paciencia

Lo que hemos visto es una forma diferente de enfadarse, desde la aceptación y no desde la represión, lo que me permite satisfacer mis necesidades y valores universales y, a la vez, ser respetuoso con los demás.

También quiero decirte que no estoy acostumbrado a enfadarme de esta forma y esto supone un cambio en una costumbre muy arraigada. A veces no lo consigo , y eso me entristece, pero otras veces sí, lo cual me da esperanza y energía para continuar en este camino. Así que considero muy importante ser compresivo con uno mismo para celebrar las veces que lo consigamos y aprender de aquellas ocasiones en las que caemos en los viejos patrones. El esfuerzo vale la pena. Te lo agradecerás. Te lo agradecerán.

¡Buen viaje!

¿Cambiar el mundo?

En el momento de empezar el nuevo año todos tenemos los mejores deseos. Algo que se acostumbra a desear el que el año que ha de venir sea mejor que el anterior. También es ese mi deseo. ¿Hay que esperar que eso suceda o puedo hacer algo yo? ¿Puedo cambiar el mundo para que sea mejor? Cambiar el mundo, quizás eso sea algo muy pretencioso. Esto es lo que he escrito para el 2015.

¡Feliz año y buen viaje!

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Quiero cambiar el mundo

¿Tengo miedo al cambio?
…o quizás tenga miedo a no ser capaz de cambiar.

¿Tengo miedo a perder el trabajo?
… o quizás tenga miedo a no saber encontrar otro.

¿Tengo miedo a envejecer?
… o quizás tenga miedo a no saber vivir la vejez con plenitud.

¿Tengo miedo de la muerte?
… o quizás tengo miedo cuando pienso que no hay nada más.

¿Tengo miedo a no tener la razón?
… o quizás sólo tengo miedo a que no me escuchen.

¿Tengo miedo al conflicto?
… o quizás tengo miedo a no saber recuperar la conexión y la tranquilidad.

¿Tengo miedo a la soledad?
… o quizás tengo miedo a no vivir conectado.

¿Tengo miedo a perderme?
… o quizás sólo tengo miedo a no saber volver.

¿Tengo miedo a lo desconocido?
… o quizás sólo tengo miedo a no saber.

¿Las cosas hacen miedo?
… o quizás sólo soy yo el que tiene miedo a las cosas.

¿El miedo está ahí fuera?
… o quizás sólo vive en mi interior.

Y me digo

¿Tiene que cambiar el mundo para que yo no tenga miedo?
…o quizás sólo basta con que yo cambie.

Cuando yo cambio, El mundo cambia…

Así que

Si quiero cambiar el mundo
Quizás sólo baste que yo cambie.

Yo decido.
Tú decides

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¿Mejorar o desarrollar?

Muchas veces me encontrado en el paradigma de esforzarme para ser mejor: mejor persona, mejor padre, mejor esposo, mejor amigo. Es un noble deseo porque implica una necesidad y una voluntad de desarrollarme como persona con todo lo que eso supone para el mundo y para las personas que me rodean. Si yo mejoro significa que cuando me vaya habré dejado un mundo mejor que el que me he encontrado. Hay una voluntad de vivir de una forma que sea en beneficio de todos los seres. Hay también una voluntad de evolución, bondad, de alegría, de progreso, … Es una actitud vital deseable, ¿no crees? Si todas las personas viviéramos nuestra vida desde este lugar el mundo que vivimos sería un lugar digno de ser vivido, y desde luego dejaríamos un mundo mejor a los que nos siguen.

Sin embargo… ¿Qué inconveniente podría haber en vivirme yo y el mundo que me rodea desde esta perspectiva? Fíjate que “ser mejor” implica que “no soy suficiente” lo cual lleva a la idea de carencia, que me falta algo que puedo encontrar ahí fuera y que necesito para ser mejor. En cierta forma hay una idea de depredación porque lo que hay fuera es algo escaso y si lo tomas tu, significa que me faltará a mi.

Por otra parte hay la palabra “esfuerzo” significa que “podría ser más de lo que soy si me esfuerzo”. Hay un “tengo que”, lo que implica que me auto impongo algo y cuando alguien me impone algo, sólo puedo hacer dos cosas: rebelarme o someterme. Así que, en cierta manera, es una actitud violenta.

Finalmente, una vida vivida desde este lugar significa estar en continua insatisfacción. De hecho la insatisfacción es el motor del cambio ya que si no hay insatisfacción no hay motivación para “ser mejor”. De ahí surge la necesidad de esforzarse continuamente.

Así que me pregunto, ¿Hay otra forma de mantener el mismo espíritu y la misma intención sin tener que pagar este precio en forma de violencia, insatisfacción permanente y violencia? Yo creo que sí. ¿Quieres acompañarme para que lo veamos juntos?

La naturaleza como fuerza de inspiración

Hayeda camino a Santa del Montseny. CatalunyaPara encontrar una forma diferente de actuar manteniendo el espíritu de progreso necesito cambiar la forma de verme a mi mismo y al mundo. ¿Desde dónde tengo que mirar para verlo diferente? Antes de responderte a esta pregunta me gustaría que nos fijáramos cómo funciona la naturaleza porque muchas veces es una gran fuente de inspiración. Tomemos el ejemplo de una semilla de haya. Si la plantamos en un lugar propicio, es decir, que tiene agua, sol y nutrientes suficientes en el suelo, la semilla de la haya germinará y saldrá una plantita. Al principio será muy pequeña, pero si las condiciones son las correctas, la plantita se irá desarrollando, y con el paso de los años irá creciendo hasta convertirse en un árbol frondoso y magnífico.

Ahora me gustaría hacerte una pregunta. ¿Cómo hace la semilla de haya para llegar a ser una haya? A lo que me refiero es a cómo ha tenido que esforzarse la semilla para conseguir llegar a ser una frondosa haya si al principio era algo insignificante, porque desde luego no parece un trabajo fácil. ¿O sí? Venga, me espero a tu contestación…

Según lo veo yo, la semilla “sólo” ha tenido que desarrollarse porque siempre ha sido una haya, desde que era una semilla hasta que se ha convertido en un árbol magnífico que da sombra en verano. Desde el principio simplemente es. Si las condiciones son las favorables es inevitable que se convierta en un árbol frondoso. Cuando era una semilla era una haya. Cuando era una plantita de unos pocos centímetros también era una haya. Cuando hacia unos pocos metros, seguía siendo una haya. Ahora que es una árbol frondoso, continúa siendo una haya y de aquí a unos años lo seguirá siendo.

La haya no tiene que esforzarse para ser algo porque ya lo es desde el primer momento de su existencia. La haya está completa siempre, en cualquier momento de su vida. Lo que le ocurre es que pasa por diferentes momentos de desarrollo, pero eso no la hace menos, ni tampoco le falta nada para llegar a ser lo que ya es desde el principio. ¿Cómo sabe la haya lo que tiene que hacer? Está escrito en su interior, es su esencia, algo que pervive siempre y su vida es un despliegue de esa potencialidad.

Otra forma de mirarnos y de mirar el mundo

¿Cómo sería si aplicamos esta mirada a las personas? Desde esta perspectiva las personas cuando nacemos ya somos y estamos completos: no nos falta nada. Nuestra esencia está en nuestro interior desde el primer día y no nos abandona mientras existimos. Nacemos y vivimos con nuestro potencial a la espera de encontrar las condiciones necesarias para que crezcan y se desarrollen.

¿Te das cuenta de lo que eso significa? Tu ahora ya eres completo, no tienes que hacer nada porque has sido, eres y serás siempre. ¿No te alegra el darte cuenta de esto? No hay que perseguir ni añorar nada, ni aspirar a nada porque ya eres un ser maravilloso en este mismo momento.

Por ejemplo, cuando yo pienso que soy miedoso, estoy haciéndolo desde el paradigma de la escasez y la carencia. ¿Y si en realidad soy una persona que está desarrollando su potencialidad de ser valiente? Eso significa que lo que etiqueto como una carencia es en realidad un estado intermedio de un valor que tengo que se está desarrollando. Es decir, en realidad soy una persona que esta desarrollando su valentía. Esta mirada me es más útil.

Así que, ahora mismo, no me falta nada porque ya estoy completo. Simplemente es mi opción y mi responsabilidad crear las condiciones necesarias para que mis potencialidades que llevo desde el día que nací, se desarrollen y crezcan. Todo lo que están siendo ahora ha sido posible porque había algo que ya estaba en mi interior que se ha desarrollado. He cultivado la potencialidad de ser, lo que ha permitido que se manifieste. Me parece fantástico descubrir que tu, yo y todos, somos maravillosos, independientemente de lo que hayamos hecho o conseguido o lo que podamos hacer en el futuro. Me encantaría poder mirarte a los ojos para gozar al reconocer en ti esa esencia que es, ha sido y será, que está en continuo movimiento para desarrollarse y desplegarse.

Nuestra responsabilidad

Una haya, es una haya desde el principio. No tiene que hacer nada para serlo, sin embargo no puede ser un roble o un gato, sólo puede ser una haya. La cuestión que se me plantea es. ¿Qué es lo que potencialmente puede ser una persona? Bueno, mira la historia de la humanidad y podrás ver lo que podemos llegar a hacer las personas. Piensa en pintores, escritores, escultores y científicos ilustres. Piensa en personas anónimas que han hecho cosas increíbles. Eso en realidad son manifestaciones de algo que ya estaba en su interior y que han cultivado y cuidado para que pudiera desarrollarse. Lo que se manifiesta surge de una semilla.

Así que ¿qué hay en tu interior esperando a ser desplegado y manifestado? ¿Cual es tu esencia, la semilla que ha estado desde el principio, que estás desarrollando y haciendo crecer? Este es nuestro verdadero trabajo: indagar para descubrir lo que hay en nuestro interior que es un regalo único disponible para ser entregado a este mundo.

Cierre

Teniendo en cuenta todo esto que hemos visto juntos me gustaría dejarte dos preguntas:
¿Sientes que puedes ser un regalo para los demás y para el mundo? ¿Qué te hace falta para ser un regalo?

¡Buen Viaje!

PD. Gracias a Marita Osés (atrevete camina disfruta ) y Miquel Vidal (@miqvid) por ser fuente de inspiración para poder apreciar la “Alegría de ser” y  a Miriam Subirana (@MiriamSubirana) por hacer posible espacios de reflexión como  “Diálogos Sabio-Logos

¿Cómo te afectan las opiniones de los demás?

En la entrada de hoy te quiero hablar de cómo me afectan las opiniones de los demás. ¿A ti te afectan? Supongo que podrías contestarme que depende. Un primer factor es que depende de la persona que me lo diga. Si es alguien significativo para mi, es muy probable que esa opinión me afecte. Cuando digo significativo me refiero que es alguien que me importa porque significa algo importante en mi vida o bien porque los criterios que le llevan a emitir opiniones merecen mi crédito.

Así que hay algo que me incomoda cuando alguien significativo en mi vida opina algo sobre mi que no me gusta. ¿Porqué? o mejor ¿para qué me siento mal cuando eso ocurre? Según la CNV (Comunicación NoViolenta), un sentimiento desagradable se produce cuando hay una necesidad o valor universal que es importante para mi que no se satisface. Por el contrario, los sentimientos desagradables se producen cuando hay uno o varios valores y necesidades universales que no se satisfacen. Así que, ¿cual debe ser la necesidad o necesidades que no se satisfacen cuando me entristezco cuando alguien emite una opinión negativa de mi?

Lo cierto es que me cuesta encontrarlas, así que, algo que me funciona es pensarlo en positivo. Es decir, ¿cuales serían las necesidades que se satisfacerían si la opinión fuera positiva? Ahora sí puedo encontrar necesidades tan valiosas como la de reconocimiento y la de belleza: me explico mejor.

Lo que quiero decirte es que, cuando el otro opina algo agradable de mí significa que ha visto una cualidad, la ha reconocido y me lo ha devuelto, como si fuera un espejo que refleja la luz. Como me gusta y valoro la belleza, el hecho que los otros la vean y la reconozcan en mí, hace que me que me sienta bien. Es como si me dijeran, “te veo y reconozco tu luz“. Y eso hace que yo también pueda ver y reconocer mi propia belleza. Así que también se convierte en un momento de auto-reconocimiento. También añadiría que cuando los otros me ven eso me da la oportunidad de darme cuenta que también soy para el otro, lo cual me proporciona sensación de pertenencia, conexión y sentido. Ahora entiendo porque es tan valioso que alguien significativo emita una opinión positiva sobre mi.

Por el contrario, cuando la opinión del otro es negativa lo que hace es mostrarme también algo, aunque en este caso es fealdad en vez de belleza. Así que, hay un también reconocimiento de algo que hay en mi, pero ese algo es sombra en vez de luz. Ese reconocimiento me aleja del otro y dejan de estar presentes las necesidades de pertenencia, conexión y sentido. También hay una falta de aceptación de esa sombra que el otro ve en mi. Así que no me extraña que me entristezca tanto cuando alguien significativo opina algo negativo sobre mi. Ver esto me da mucha claridad porque me ayuda a entender y hacer legítimo eso que estoy sintiendo. Pero no quiero quedarme aquí.

Los otros como reflejo de lo que soy

https://i0.wp.com/i51.tinypic.com/10xhtw4.jpg?resize=417%2C313Fíjate que lo que estoy haciendo es utilizar un espejo para mirarme, es decir, que me veo a partir de lo que me dicen los demás. Con esto hay que tener mucho cuidado porque esto tiene una implicaciones trascendentales.

La primera es que hay un riesgo de olvidarme que los juicios de los demás no son son ni verdad no mentira. Sólo los hechos pueden ser ciertos o falsos. Los juicios y las opiniones sólo pueden estar bien o mal fundamentados. En cambio un juicio, por muy sólidamente fundamentado que esté, nunca podrá ser cierto o falso. Juegan en otra liga diferente. (No es lo mismo hechos que juicios y opiniones)

Este es el problema, que si me olvido de esto entonces confundo las opiniones de los demás, ya sean positivas o negativas, con verdades. Quisiera ahora volver a la metáfora del espejo. Cuando creo como verdadera una opinión de los demás lo que estoy haciendo es asumir que el espejo con el que me miro es perfectamente plano y refleja exactamente la realidad. Pero las personas, todas, tenemos una historia personal, una familia, una educación, unas vivencias, una biología y unos valores que nos hace diferentes. Cada uno de nosotros reflejamos la luz de una forma particular. Somos de cualquier forma menos un espejo plano. Así que me estoy mirando en un espejo deformado.

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¿Cómo te afectan las opiniones de los demás?

En la entrada de hoy te quiero hablar de cómo me afectan las opiniones de los demás. ¿A ti te afectan? Supongo que podrías contestarme que depende. Un primer factor es que depende de la persona que me lo diga. Si es alguien significativo para mi, es muy probable que esa opinión me afecte. Cuando digo significativo me refiero que es alguien que me importa porque significa algo importante en mi vida o bien porque los criterios que le llevan a emitir opiniones merecen mi crédito.

Así que hay algo que me incomoda cuando alguien significativo en mi vida opina algo sobre mi que no me gusta. ¿Porqué? o mejor ¿para qué me siento mal cuando eso ocurre? Según la CNV (Comunicación NoViolenta), un sentimiento desagradable se produce cuando hay una necesidad o valor universal que es importante para mi que no se satisface. Por el contrario, los sentimientos desagradables se producen cuando hay uno o varios valores y necesidades universales que no se satisfacen. Así que, ¿cual debe ser la necesidad o necesidades que no se satisfacen cuando me entristezco cuando alguien emite una opinión negativa de mi?

Lo cierto es que me cuesta encontrarlas, así que, algo que me funciona es pensarlo en positivo. Es decir, ¿cuales serían las necesidades que se satisfacerían si la opinión fuera positiva? Ahora sí puedo encontrar necesidades tan valiosas como la de reconocimiento y la de belleza: me explico mejor.

Lo que quiero decirte es que, cuando el otro opina algo agradable de mí significa que ha visto una cualidad, la ha reconocido y me lo ha devuelto, como si fuera un espejo que refleja la luz. Como me gusta y valoro la belleza, el hecho que los otros la vean y la reconozcan en mí, hace que me que me sienta bien. Es como si me dijeran, “te veo y reconozco tu luz“. Y eso hace que yo también pueda ver y reconocer mi propia belleza. Así que también se convierte en un momento de auto-reconocimiento. También añadiría que cuando los otros me ven eso me da la oportunidad de darme cuenta que también soy para el otro, lo cual me proporciona sensación de pertenencia, conexión y sentido. Ahora entiendo porque es tan valioso que alguien significativo emita una opinión positiva sobre mi.

Por el contrario, cuando la opinión del otro es negativa lo que hace es mostrarme también algo, aunque en este caso es fealdad en vez de belleza. Así que, hay un también reconocimiento de algo que hay en mi, pero ese algo es sombra en vez de luz. Ese reconocimiento me aleja del otro y dejan de estar presentes las necesidades de pertenencia, conexión y sentido. También hay una falta de aceptación de esa sombra que el otro ve en mi. Así que no me extraña que me entristezca tanto cuando alguien significativo opina algo negativo sobre mi. Ver esto me da mucha claridad porque me ayuda a entender y hacer legítimo eso que estoy sintiendo. Pero no quiero quedarme aquí.

Los otros como reflejo de lo que soy

https://i0.wp.com/i51.tinypic.com/10xhtw4.jpg?resize=417%2C313Fíjate que lo que estoy haciendo es utilizar un espejo para mirarme, es decir, que me veo a partir de lo que me dicen los demás. Con esto hay que tener mucho cuidado porque esto tiene una implicaciones trascendentales.

La primera es que hay un riesgo de olvidarme que los juicios de los demás no son son ni verdad no mentira. Sólo los hechos pueden ser ciertos o falsos. Los juicios y las opiniones sólo pueden estar bien o mal fundamentados. En cambio un juicio, por muy sólidamente fundamentado que esté, nunca podrá ser cierto o falso. Juegan en otra liga diferente. (No es lo mismo hechos que juicios y opiniones)

Este es el problema, que si me olvido de esto entonces confundo las opiniones de los demás, ya sean positivas o negativas, con verdades. Quisiera ahora volver a la metáfora del espejo. Cuando creo como verdadera una opinión de los demás lo que estoy haciendo es asumir que el espejo con el que me miro es perfectamente plano y refleja exactamente la realidad. Pero las personas, todas, tenemos una historia personal, una familia, una educación, unas vivencias, una biología y unos valores que nos hace diferentes. Cada uno de nosotros reflejamos la luz de una forma particular. Somos de cualquier forma menos un espejo plano. Así que me estoy mirando en un espejo deformado.

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