El camarero en el restaurante

Hola! Cuanto tiempo sin vernos, ¿eh? Lo cierto es que he pasado un par de meses en los que he decido volcar todas mis energías en otros proyectos y he decido, con dolor, no publicar artículos durante un tiempo. Sin embargo, hoy se acaba este período de sequía si bien no quiero prometerte que vaya a escribir con la frecuencia y regularidad que lo hacía hasta ahora. No quiero que escribir y compartir contigo se convierta en una obligación. Quiero que cuando lo haga sea porque realmente lo quiero hacerlo desde el corazón. Supongo que tú también prefieres que lo haga desde el deseo de contribuir y no desde la obligación o la imposición, aunque venga de mi mismo, ¿verdad?

Así que, lo que quiero compartir contigo es algo que me ha sucedido hoy mismo, en el restaurante al que he ido a comer con unos compañeros de trabajo. Es lo siguiente:

Entramos en el restaurante. Somos catorce comensales y hacemos el pedido conjunto. Luego llega una camarera con los primeros. Trae consigo unos cuantos platos de ensalada y pregunta, ¿quien ha pedido ensalada? Las personas hablan animadamente entre ellas y no escuchan la demanda de la camarera. Así que yo lo repito en voz alta para propagar la pregunta y ayudar de esta forma a la camarera a entregar las ensaladas. Luego vuelve otra vez con otros platos y hago lo mismo.

Al cabo de un tiempo es el turno de los segundos platos. Esta vez viene un camarero y yo escucho que dice algo de ….hamburguesas. Entonces pregunto a la mesa ¿quien de vosotros a pedido hamburguesa? y mientras lo digo el camarero me coloca el plato de hamburguesa.

.- Yo no pedí hamburguesa. Le contesto. Y entonces me contesta visiblemente molesto

.- Vamos a ver, yo pregunté quien había pedido hamburguesa. Usted me dice hamburguesa y por eso se la doy. A ver si se aclara.

Y el camarero se va a repartir el resto de platos. Entonces veo que en su mano lleva varios platos, hamburguesas y otros platos de pescado. Entonces es cuando me doy cuenta que está agobiado y el hecho de que yo no haya entendido su pregunta le había provocado trabajar más de la cuenta.

Sin embargo yo continuaba estando muy molesto. Muuuucho. Estar enfadado significa tener un montón de juicios y pensamientos acerca de la persona, de las circunstancias e incluso de mi mismo. ¿Qué es lo que me estaba pasando por la cabeza?

.- “Qué manera tan agresiva y poco amable de tratarme. Yo sólo estaba tratando de ayudar y su respuesta es esa! Si esta es la manera que tiene de tratar a los clientes,… vaya tela! “
.- “debería haberle contestado algo así como “si se trata de ponerse antipático también lo sé hacer yo !!

.- ” no te dejes pisotear, mereces respeto y ser atendido con respeto y cuidado”

Entonces me di cuenta que por este incidente “tonto” me estaba desconectando de la celebración y decidí olvidarme de ello. Al llegar a casa seguía recordando el incidente y por lo que alguna cosa importante estaba pendiente de descubrir. Efectivamente, y ahora te lo cuento.

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Increíble, pero falso

Imatge relacionadaEn este artículo quisiera compartir contigo alguna reflexión sobre una película que acabo de ver y que me ha llamado mucho la atención. Se trara de “Incríble pero falso” (The Invention of Lying). Os doy la sinopsis sacada directamente de filmaffinity:

“En un mundo donde no existe la mentira, ni siquiera como concepto, donde todos dicen siempre la verdad sin pensar en las consecuencias, Mark Bellison (Ricky Gervais), un perdedor nato, desarrolla inesperadamente la capacidad de mentir y pronto se da cuenta de que la falta de sinceridad tiene grandes ventajas. En ese tipo de sociedad, Mark no tiene problemas para prosperar y hacer fortuna inventándose historias que todo el mundo cree a pies juntillas.”

La idea de la película me parece que parte de una idea muy original y que en muchas ocasiones me ha hecho reír o sonreír, aunque a mi me parece que se desaprovecha esta idea tan original. Pero el objetivo de este artículo no es hacer una crítica de la película sino compartir contigo algunas de las cosas que me ha hecho pensar esta película.

La primera y primordial es que una cosa es mentir y otra cosa es decir todo lo que te pasa por la cabeza sin filtrarlo ni pensar en las consecuencias que puede tener. Esto me recuerda la distinción entre ser sincero y ser un sincericida. Aquí te invito a que veas un pequeño ejemplo de la película que ilustra lo que es para mi un sincericida actuando en un mundo en el que sólo saben comportarse de esta forma.

(Para saber más sobre esta distinción te invito a que leas mi artículo “Sinceros y sincericidas, ¿sabes la diferencia? )

La segunda cosa que me ha llamado la atención de esta película es que las personas de este mundo imaginario, aparte de no saber mentir, no saben la distinción entre hechos y opiniones, lo cual les lleva a situaciones realmente divertidas. Voy a tratar de explicarme mejor.

En la película el protagonista descubre que puede decir mentiras de una forma intencionada y se da cuenta de las ventajas que pude sacar en un mundo en el que el resto de las personas no saben mentir. Este curioso mundo se basa en la siguiente idea: si no sé mentir entonces soy siempre sincero, y si soy siempre sincero siempre digo la verdad. Así que cualquier cosa que diga alguien se asume como verdad, porque nunca se miente. Así que el protagonista que vive en este mundo tan curioso, se da cuenta que puede contar mentiras, o cosas que sabe que no son ciertas, y que de ello puede sacar un beneficio.

Ahora bien, ¿no hay algo que te chirría en este razonamiento que acabo de hacer? Vamos a ver, que yo sea completamente sincero no significa que yo diga la VERDAD y lo escribo con mayúsculas expresamente. Por ejemplo, supón que digo que ayer no nos vimos, pero lo cierto es que sí que nos vimos, lo que ocurre es que no lo recuerdo. Aunque estoy siendo completamente sincero, no estoy diciendo la VERDAD. ¿Ves la diferencia? En la película las personas no tienen clara la diferencia entre verdad y sinceridad lo que convierte a los sineceros en sincericidas.

Finalmente quisiera acabar conectando todo esto con el poder de las creencias. Efectivamente, si yo creo que puedo hacer algo, se desplegaran todas mis potencialidades para hacer posible esa realidad. Pero también funciona en el sentido contrario, es decir, que si yo creo que no soy capaz de hacer algo, se potenciarán todas aquellos aspectos que me impiden hacer esa cosa. Las creencias tienen este poder, que se convierten en profecías que se auto cumplen. ¿Porqué relaciono todo esto con la película?

El poder de las creencias se basa en el hecho que se confunde una idea o una opinión sobre algo, en un hecho y por lo tanto una realidad. Los hechos pueden ser ciertos o falsos mientras que las ideas y opiniones NUNCA son ni ciertos ni falsos, sólo pueden estar bien o mal fundamentados. Conviene recordar que un juicio bien fundamentado no lo convierte en verdad, ni uno mal fundamentado en falso. Los juicios/opiniones y los hechos juegan en ligas diferentes y confundir una cosa con otra nos puede llevar a situaciones tan grotescas como las de la película.

En este sentido las creencias son ideas sobre mi y sobre los demás que confundo con hechos y por lo tanto actúo conforme a ellas porque “creo” que son VERDAD. Por esto quisiera acabar este artículo señalando la importancia de darse cuenta que cualquier idea u opinión que tenemos de nosotros mimos o sobre los demás no son hechos y por lo tanto no son ni verdad no mentira. Lo que ocurre es que muchas veces hay opiniones e ideas que interiorizamos de tal forma que las confundimos con hechos. Es las convierte en creencias pero no son la verdad, la realidad.

inception-spinning-topEs como en la película Origen (Inception). Mientras estan en el sueño las personas piensan que es la realidad y llega un momento en que una cosa y la otra se confunden. Para saber si está viviendo un sueño o la realidad el protagonista utiliza una peonza que hace girar. Si nunca se para es que vive en un sueño.

Así que te invito a que hagas girar tu peonza. Observa aquellas ideas que tienes sobre ti que crees que son ciertas. Para empezar, te propongo que empieces por alguna que te limita o que es muy negativa: “soy perezosa” o “soy descuidado” … no sé. Cosas que piensas sobre ti y que crees que son ciertas. Ahora bien, ¿podría ser que eso, más que una realidad, sea un sueño que parece real? ¿Podría ser que lo que piensas sobre ti sea una de esos casos de profecías que se autocumplen? ¿Qué posibilidades te abriría dudar sobre esto que estás creyendo? Gira la peonza. Quizás te des cuenta que estabas viviendo en un sueño. El primer paso para cambiar tu realidad es despertar de ese sueño.

¡Buen viaje !

El bien y el mal

La entrada de hoy nos atrevemos de hablar de algo tan trascendente como es el bien y el mal. Y digo nos porque, tal como he hecho en otras ocasiones, compartiré el programa número 13 de Conecta 3 que realizamos Daniel Muxi, Alicia Mánuel y yo mismo, como una continuación del programa anterior en el que hablamos sobre el enemigo.

En este episodio hemos dado voz a comentarios que nos habéis hechos llegar y que mostraban una cierta inquietud sobre algunas de las cosas que salieron en el pasado capítulo. Por ejemplo, hubo una persona que nos dijo lo siguiente:

“Comparto gran parte del mensaje (refiriéndose al capítulo número 12 sobre el enemigo) salvo que sí que existe gente mala y contra eso poco se puede hacer”

Así que esta vez, la sección de la anécdota se ha convertido en un espacio para dar voz a estos comentarios que precisamente hablan sobre el bien y el mal, sobre lo correcto y lo incorrecto, y nosotros le hemos dado el enfoque de la CNV. También podrás escuchar el testimonio de Alicia con su vivencia sobre “ser víctima” y cómo hizo para superar esa situación. Y al final de esta sección compartimos un poema  de Thích Nhất Hạnh  relacionado con este tema. Espero que te inspire tanto como a nosotros.

La sección de la llamada, recibimos el testimonio de “Zacarías”, que nos llama muy disgustado por algo que te parecerá muy “curioso” 😉

Hemos inaugurado la sección “La voz del escuchante” y podrás escuchar los primeros mensajes de voz que nos han dejado en el whatsapp de Conecta 3 (+34 644 74 60 75). Podrás escuchar voces de personas que nos han dejado cosas como:

“Esta radio me parece cojonuda”

” Esta cosa que hacéis es una cosa reservada para una gente blanca, rica que tiene tiempo para perder e ir a talleres”

“La CNV me sabe a Valium”

O la curiosa llamada de alguien que se ha identificado como

“Soy el sentimiento de culpa….”

que nos ha dejado su testimonio. Hemos aprovechado para comentarlas y traducirlas a “lenguaje jirafa”. Creo que te van a parecer muy interesantes y te animo a que dejes tus comentarios, peticiones o sugerencias. Nos será de mucha ayuda.

Así que te pido que nos escuches porque creo que puede resultar entretenido, enriquecedor y en algún momento incluso te puede divertir. Yo te recomiendo que te bajes el audio del programa al tu smartphone. Si es Apple utilizando la aplicación PODCAST y buscando Conecta 3. Te puedes suscribir y bajarte todos los episodios para oírlos cuando puedas. Si es android puedes utilizar cualquier aplicación para escuchar podcast ( yo he probado APP’s como SoundCloud, BeyondPod, o iVoox). Busca Conecta 3 y bájate los episodios para escucharlos donde y cuando mejor te vaya…

¡Buen viaje!

Me siento juzgado, ¿es eso un sentimiento?

Muchas veces oigo expresiones como “me siento juzgado” o “me siento rechazado” y me pregunto, ¿es eso un sentimiento? Si no lo es, se le parece mucho. En todo caso ¿qué importancia podría tener que eso no sea sentimiento? Si quieres encontrar respuestas a estas preguntas te invito a que leas este artículo, ¿me acompañas?

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La intuición empática frente a las conjeturas intelectuales

Resultat d'imatges de conjeturaHoy quisiera hablarte de la diferencia entre tener una intuición empática de lo que es tener conjeturas intelectuales, situándolo en el marco de una conversación. Concretamente, me refiero a ese diálogo interno que se produce cuando estás escuchando a otra persona.

Para explicarte esta distinción creo que lo mejor será hacerlo a través de un ejemplo. Supón que vienes un día a verme y me dices que quieres explicarme una cosa que te inquieta y empiezas a hablarme, y yo me quedo en silencio. En tu conversación me explicas algo que me dispara en siguiente pensamiento:

  • “Ah mira, lo que yo creo que le está pasando es que quiere una cosa pero lo que expresa es otra cosa diferente. Quizás me está tratando de ocultar algo o se está auto engañando.”

Esto podría ser el ejemplo de una conjetura intelectual en el sentido que es algo que yo pienso que podría pasarte desde una perspectiva intelectual, mental. Analizo, comparo con mis patrones y modelos mentales y hago un diagnóstico de lo que podría estar pasándote.

Ahora que estamos de acuerdo respecto a lo entiendo como una conjetura intelectual te explicaré qué es para mi la intuición empática. Se parece a la anterior en el sentido que la intuición empática también indica que es algo presuntivo, es decir, que no tengo certeza sobre eso. Sin embargo, esa intuición se emite no desde algo intelectual sino desde la empatía, desde el corazón. Desde luego es una forma de hablar metafórica, no literal pero a mi me parece útil para entender mejor la diferencia.

Te propongo utilizar el mismo ejemplo que antes para ver mejor esa diferencia. Recuerda que vienes a verme para explicarme algo que te inquieta. Tendría una intuición empática si pensara de la siguiente forma.

  • “Vale. Me doy cuenta que cuando pienso que quizás estás tratando de ocultar algo entonces me siento inquieto porque necesito claridad y es algo que yo valoro y necesito. También me parece intuir incomodidad en tu expresión, quizás porque también esté necesitando claridad u honestidad, aunque no tengo ninguna certeza sobre eso. La única manera de saber es preguntártelo, así que es lo que voy a hacer ahora mismo.”

Si te fijas, la diferencia con respecto a la conjetura intelectual es que mi intuición (y no certeza) viene de lo que yo creo que tu podrías estar sintiendo y necesitando. Como hago referencia a necesidades y sentimientos, metafóricamente digo que viene del corazón, para distinguirlo de las conjeturas intelectuales que digo que vienen de la cabeza.

Ahora, quizás te esté preguntando: vale, ¿porqué te empeñas en hacer esta distinción? ¿Porqué es tan importante?

El impacto de este distinción en la calidad de la conexión que tenemos con las personas

Creo que la respuesta me la podrías dar tu mism@. ¿Te sentirías igual si te dijera la conjetura intelectual del ejemplo, que si te lo expresara en forma de intuición empática? Supongo que no. Quizás en la primera podrías pensar que te estoy juzgando. Si tenemos mucha confianza y conexión quizás se podría superar la desconexión y separación que provoca ese juicio, e incluso quizás podría ayudarte a ver que quizás te estás auto engañando. O no, porque sólo es una conjetura, no una certeza. Y también podría pasar, que la confianza y conexión de ese momento se rompiera porque la conjetura intelectual implica que te estoy juzgando. Y cuando a alguien le juzgan se puede sentir atacado por lo que es posible que se ponga a la defensiva.

En cambio, en la intuición empática no hay juicio sino que hay un intento de conectar con la otra persona a través de lo que podría estar sintiendo y necesitando. Incluso, aunque no acierte con el sentimiento y la necesidad, podría hacer otra intuición empática para tratar otra vez de conectar contigo, no desde lo intelectual, y más desde “el corazón”. ¿Qué tipo que conexión tu prefieres? Y sobretodo, ¿qué es lo que más te ayudaría para aclarar qué es lo que te está pasando?

Bajo el paradigma de la intuición empática hay la creencia y la fe que no hay que intervenir para cambiar ni arreglar al otro, sino que se trata de tener la confianza que la otra persona es capaz de encontrar claridad y dar el espacio para que eso sea posible a través de la empatía. Y alegrarte cuando eres testigo una y otra vez que eso pasa.

Conclusiones

Con esto no quisiera decir que hacer intuiciones es mejor que conjeturas, simplemente porque muchas veces los pensamientos surgen sin que se puedan evitar. No te estoy hablando de reprimir o controlar pensamientos. Lo que sí que está en nuestras manos es poner conciencia y darnos cuenta cuando estamos haciendo conjeturas intelectuales y cómo trasnformarlas en intuiciones empáticas si queremos conectar de forma profunda con la otra persona.

Así que esta es mi propuesta de hoy para ti. Que tengas …

¡Buen viaje!

¿Te cuesta expresar gratitud? ¿Y recibirla? la diferencia entre cumplidos y agradecimientos

Resultat d'imatges de agradecimientoCon este artículo quiero darte la bienvenida a mi blog después del paréntesis del mes de agosto, que es mi período vacacional. Este año ha sido el primero desde que empecé el blog en noviembre del 2011 que no he mantenido mi costumbre de publicar un artículo cada semana. Espero que seas comprensivo conmigo. En mi blog estan a tu disposición los 253 artículos publicados hasta ahora.

Ya tenía ganas de volver a conectar contigo, y quisiera hacerlo para hablarte sobre las dificultades que podemos tener para expresar la gratitud hacia los demás i/o para recibir un agradecimiento que alguien nos hace. ¿Te apetece acompañarme?

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“Todo lo que nos irrita de los demás puede conducirnos a la comprensión de nosotros mismos” C. Jung

Hoy empiezo con esta cita de Carl J. Jung porque me parece una manera excelente de introducir el concepto de Necesidades según la Comunicación Noviolenta (CNV) y el papel central que juegan en la comprensión del ser humano. Pero mi propuesta no es una viaje teórico sobre la naturaleza humana sino que voy a tratar de explicarte qué sentido tiene para mi esta cita de Jung. ¿Me acompañas?

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¡Eres un inútil!

Es posible que alguien te haya dicho alguna vez “eres un inútil“. Habrá casos que eso no te haya molestado, aunque yo estoy interesado en aquellos casos en los cuales eso sí que te ha afectado.

¿Recuerdas algún caso en concreto? ¿Esta situación te ha bloqueado de alguna manera o ha provocado una escalada de violencia verbal que no te ha llevado a ningún sitio? ¿Te gustaría ver alguna alternativa que te permita ser más flexible y eficaz para otras veces que ese repita? Si tu respuesta es afirmativa entonces te podría resultar de utilidad acompañarme en este artículo, ¿Te apetece?

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El lenguaje que bloquea la comunicación

Hoy me gustaría que veamos juntos uno de los elementos que según la CNV (Comunicación NoViolenta) bloquea la comunicación entre las personas. Se trata de los juicios moralistas, que son aquellos que emitimos cuando las personas no actúan de acuerdo con nuestros valores. Culpar, etiquetar, comparar o criticar a otra persona son formas de hacer juicios moralistas.

¿Qué te pasa cuando alguien utiliza este tipo de lenguaje? Supongo que no te vienen muchas ganas de acercarte, de colaborar o de simpatizar con esa persona, ¿verdad? Cuando hacemos esto, es muy difícil que aparezca la tendencia natural a la compasión y a la colaboración que tiene el género humano. Por eso te decía que este tipo de lenguaje bloquea la comunicación entre las personas.

No sé que te ocurre a ti, pero lo más habitual (no lo más natural) es que cuando alguien hace algo que me molesta me sale este tipo de lenguaje. Por ejemplo, alguien me adelanta de una forma inapropiada y digo que es un idiota. Si mi hija no me agradece un regalo digo que es una desagradecida. Si mi compañero no me saluda, digo que es un antipático…

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¿Me puedes decir hola?

Hoy quiero empezar contándote algo que me ha pasado hace poco. Estaba esperando el ascensor en el hall del edificio donde trabajo. Eran aproximadamente las ocho de la mañana. Pulso el botón para que baje el ascensor y me quedo esperando. Mientras espero viene una persona que se queda esperando a mi lado. Le miro para establecer contacto visual y saludar, pero lo otra persona no lo hace y se pone a mirar su móvil.

Al cabo de unos segundos las puertas del ascensor se abren. La otra persona entra en el ascensor y luego lo hago yo. Cada uno marca su piso: yo al sexto, la otra persona al segundo. Vuelvo a mirarle para ver si puedo contactar visualmente con él, pero se queda mirando hacia las puertas del ascensor. Se cierran y esa persona se queda en la misma posición, con la mirada puesta hacia un lugar en el infinito, como si su mirada fuera capaz de traspasar las puertas metálicas y las paredes. Llegamos al segundo. Se abren las puertas y no se gira hacia mi ni dice nada. Simplemente sale.

Yo continuo mi “viaje” hasta el sexto piso. Al salir al rellano me doy cuenta que estoy enfadado, lo cual me sorprende. Lo que ha ocurrido, si lo miras desde el punto de vista de los hechos, no parece ofensivo. No ha habido ninguna cara agresiva, ningún insulto, … nada.  Simplemente no me ha dicho nada ni al entrar ni al salir.

Sin embargo me doy cuenta que tengo un montón de juicios y pensamientos sobre esa persona que acaba de subir conmigo en el ascensor. Por ejemplo, pienso cosas como “Qué antipático que es. No es capaz de mirar a las personas que estamos compartiendo un lugar tan pequeño como un ascensor. Qué desconsiderado hacia los demás. Parece que no le importen para nada las personas….”

Me enfado porque pienso que los demás, en este caso, la otra persona, debería actuar de una forma diferente a como lo está haciendo. Debería saludar y decir hola. Antes de continuar, me gustaría que viéramos juntos algunas cosas.

Lo que hacen los demás tiene una influencia sobre mis sentimientos, pero no es su causa.

Lo primero que me gustaría que veamos juntos es que otra persona persona puede vivir esto que me ha ocurrido, de una forma completamente diferente a la mía. Sin ir más lejos, es posible que tú, en una circunstancia similar, no te enfades. Lo que quiero decir con esto es que, lo que hacen las personas es un factor que influye en mis emociones pero no es su causa. Si fuera así, siempre que ocurren los hechos que te acabo de relatar, me enfadaría yo, tú y todas las personas del mundo mundial, y esto no es así ¿verdad? Por ejemplo, yo puedo recordar otras ocasiones en las que ha ocurrido lo mismo pero no me he enfadado. Si fuera la causa, siempre que ocurre esto, todas las personas del mundo nos enfadaríamos, pero no es así.

La causa de mi enfado es un pensamiento

Me gustaría que vieras conmigo que, lo que hace que me enfade es mi forma de pensar acerca de lo que ha pasado. Mira, por un lado pienso que esa persona esta siendo desconsiderada conmigo al no mirarme ni saludarme. Me estoy diciendo que me falta al respeto. Pero lo que realmente hace que me enfade es que la forma como se comporta considero que es “incorrecta”, es decir, que se “debería” comportar de una forma diferente a como lo ha hecho.

Fíjate que lo que me ocurre es que me convierto en un juez que dicta lo que es un comportamiento correcto del que no lo es. Así, lo inadecuado merece ser castigado. Me revelo contra lo que es y me digo que eso no debería ser así. ¿lo ves?

Todos los juicios tienen un buen motivo

Lo que yo pienso sobre las circunstancias y mis juicios sobre los demás y sobre mí mismo siempre tienen como causa raíz una o varias necesidades y valores universales. Al menos así lo postula la CNV (Comunicación Noviolenta) y todavía no he podido encontrar ningún caso en que esto no sea así. Permíteme que lo aplique a mi ejemplo.

Cuando me estoy diciendo “Qué antipático que es. No es capaz de mirar a las personas que estamos compartiendo un lugar tan pequeño como un ascensor. Qué desconsiderado hacia los demás. Parece que no le importen para nada las personas….” la causa raíz es que hay necesidades/valores universales como la consideración, ver y ser visto por los demás, la conexión y el contacto con los seres humanos, … que son muy, muy importantes para mi y que me están faltando en este momento.

Si estas necesidades no fueran valiosas no tendría estos juicios sobre esta persona y tampoco estaría enfadado en absoluto. De hecho me daría absolutamente igual. ¿Ves lo que quiero decir con que todos los juicios tienen un buen motivo? Siempre hay algún valor o necesidad universal que me está faltando que está en la raíz de mis juicios sobre los demás.

¿Qué hago yo con todo esto?

Comprender que mis juicios hacia la persona del ascensor tienen su raíz en necesidades tan bellas como la consideración, ver y ser visto por los demás, la conexión y el contacto con los seres humanos, me ayuda a conectar con lo que es esencial para mi. Desde este lugar ya no siento rabia ni quiero que los demás se comporten de una forma determinada. Ni siquiera su comportamiento me parece incorrecto a pesar que no sea de mi agrado. De hecho, ahora empiezo a pensar que en la raíz del comportamiento de la otra persona debe haber también unos buenos motivos.

Me encantaría que me hubiera saludado, porque para mí son muy importantes todos estos valores que hemos visto, pero ahora ya no quiero obligar a nadie a que se comporte de una forma determinada. Sabiendo ahora lo que sé, la próxima vez que me pase lo mismo, quizás pueda conectar con estos valores tan importantes y quizás le diga algo como “Buenos días”. A ver qué pasa. Ya te lo contaré.

¡Buen viaje!