Cómo transformar los pensamientos perturbadores: el mensaje oculto de las “tormentas mentales”

Hola, si leíste la última entrada (Tormentas imaginadas) entonces creo que te diste cuenta que quizás me sea útil dejar de huir de esos momentos en los que tengo pensamientos perturbadores y decidida afrontarlos para averiguar ese mensaje que se supone puede ser tan valioso para mi. Supongo que también quiero cerrar lo antes posible esos momentos de crisis, ya sea porque se han convertido en pensamientos circulares (Los pensamientos tipo “Rueda de Hamster”) que no solucionan nada, o bien porque son pensamientos que vuelven a aparecer al cabo de un tiempo de forma más intensa todavía.

Por otra parte, si no has leído mi post anterior quizás te apetezca saber cómo encontrar cual es ese mensaje valioso que hay en los pensamientos perturbadores. Sin embargo, antes de continuar quiero hacerte una advertencia: si lo que esperas as algún método para evitarlos o eliminarlos, ya no hace falta que continúes leyendo. En mi opinión, cuando no les hago frente lo que consigo es una tormenta posterior de mayor intensidad. Por el contrario mi propuesta es que atravesemos juntos la tormenta sin evitarla, porque la clave para superarla está precisamente en la tormenta. Supongo que hay otros caminos, y me encantaría que fueran más fáciles, pero yo no los conozco. A pesar de esto, ¿quieres acompañarme?

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4 pasos para superar una dificultad: 2ª parte

En el ultimo articulo 4 pasos para superar una dificultad te prometí aplicar el método para la resolución de una dificultad. Pues tal como te dije, este artículo va a tratar de ello. El ejemplo que he escogido es una dificultad personal. La situación de dificultad es la siguiente: me molesta mucho que hable a una persona y no me conteste. El problema es que la situación me supera y entro en una dinámica de pelea que lejos de arreglar la situación, la empeora. La situación es repetitiva y olvidarlo tampoco lo soluciona porque crea Resentimiento.

Antes de empezar te quiero recordar brevemente cuales son los 4 pasos del método y a continuación los aplicaré.

1.- observaciones. Describir los hechos separándolos de los juicios y opiniones.

2.- juicios y sentimientos. Lo que pienso y siento respecto a los hechos. Es lo que decíamos que nos pasa “piel hacia adentro”.

3.- Transformar los juicios en necesidades.

4.- Petición

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4 pasos para superar una dificultad.

En el último artículo Claves para gestionar una situación difícil,  vimos que empeñarse en cambiar las circunstancias no sirve mucho más que para lamentarse y que lo que es más eficaz es ocuparse de uno mismo en vez de tratar de cambiar a los otros o a las circunstancias. Pues tal y como te prometí, en este artículo voy a darte un método simple y potente para ayudarte a centrarte en lo verdaderamente depende sólo de ti: tu respuesta a las circunstancias. A continuación te explico cuales son los 4 pasos del método que te van a ayudar a gestionar esa situación de dificultad.

(ADVERTENCIA: en realidad el método no te va a servir en absoluto para gestionar la situación de dificultad. Sin embargo, sí te va a ayudar, y mucho, a gestionar tu respuesta a la dificultad. Y eso, en definitiva, te va a permitir superarla. ¿Me acompañas?)

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Claves para gestionar una situación difícil.

Para que se produzca una combustión debe haber, como mínimo, dos elementos. Por un lado, algo que la inicie, y por el otro, material combustible. En definitiva, si quiero quemar un trozo de papel, además del papel necesitaré algo que inicie la combustión, es decir, una llama o una chispa. Una vez iniciada la combustión el calor que se genera sirve para que el combustible, es decir, el papel, se consuma en su totalidad.

En esta entrada quiero hablarte sobre cómo gestionar situaciones que te superan. Entonces, creo que podrías estar preguntando ¿qué tiene que ver esto con la historia sobre la combustión? Permíteme que te lo explique.

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Gestión de conflictos. Plan de acción

conflictPor fin ya hemos llegado a la última entrega sobre cómo gestionar conflictos. Juntos hemos recorrido un camino que empezó en la primera entrega, cuando vimos cuales son los factores clave para resolver una situación conflictiva. En la segunda parte aprendimos a traducir nuestros juicios en necesidades y en la tercera aplicamos la misma habilidad para descubrir las necesidades que se escondían detrás de un comportamiento.
En esta última entrega, tal y como te prometí, toca dejar de reflexionar y entrar en acción. ¿De qué forma? Pues haciendo peticiones y negociando estrategias que puedan ser adecuadas para todas las partes.
Todo ello se sustenta en que, la inmensa mayoría de los conflictos se producen a nivel de estrategias pero no a nivel de necesidades. Ya vimos que descubrir las necesidades que hay detrás de un comportamiento es muy importante  a la hora de buscar estrategias. Para explicarte con mayor claridad esto que estoy exponiendo te pondré un ejemplo de un conflicto. Para ello haré el proceso desde el principio, para que puedas ver las diferentes fases y etapas por las que voy a pasar aplicándolo de una forma práctica. Vamos allá.

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Gestionar conflictos, 3ª parte. El lugar donde nos podemos ver y reconocer.

conflictBienvenid@ a la tercera parte que trata sobre la gestión de conflictos. Recuerda que en el primer artículo de la serie (Gestionar conflictos (1era parte) vimos juntos  la importancia de darnos cuenta de cual es nuestro nivel de compromiso si queremos resolver una relación conflictiva y cómo “el tener la razón” puede alejarnos de ello. En la segunda parte (Gestionar conflictos 2ªparte) aprendimos a traducir juicios en necesidades, que son las razones profundas que dan sentido al conflicto y que conviene que no pierdas por el camino y quedamos que en esta entrada íbamos a tratar de mirar hacia la otra parte en conflicto.

Antes de entrar en materia, creo que es muy importante resaltar cual va a ser el marco general de todo el proceso:  la intención de conectar con la otra persona para indagar cuales son sus razones profundas para mantenerse en el conflicto. Recuerda que esas razones las habíamos llamado necesidades (Link a Necesidades). Es aquello que es indispensable en nuestra vida ya que engloba nuestras necesidades vitales (respirar, beber, dormir, evacuar), de seguridad (material y afectiva,…) y de desarrollo (de contribuir a la vida, de sentido,..). Las necesidades son universales y semejantes a todos los seres humanos y precisamente por eso, cuando nos hablamos a este nivel, todos los seres humanos nos podemos comprender. Por eso resulta tan importante llegar a ellas.

Por lo tanto, si son universales y estan detrás de cualquier comportamiento humano, lo que toca ahora es buscar, con la intención de encontrar, cuales podrían ser las necesidades que hay escondidas detrás del comportamiento de la otra persona. Ya hemos visto que este proceso puede no ser evidente pero también sabemos que sólo en este lugar es donde vamos a poder encontrar estrategias que sean respetuosas con las necesidades de ambas partes. Para ello te propongo seguir el mismo proceso que has hecho tú para encontrar las tuyas. Son 4 pasos:

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Cómo gestionar un conflicto: 2ª parte

conflictBienvenidos a la segunda entrada de la serie dedicada a la gestión de conflictos. En la primera vimos la importancia de darnos cuenta de cual es nuestro nivel de compromiso si queremos resolver una relación conflictiva y cómo “el tener la razón” puede alejarnos de ello.

La entrada de hoy, comenzará de la forma en la que concluimos, ¿te acuerdas?: vamos a investigar juntos las muy buenas razones que hacen que te mantengas en la situación de conflicto. Porque si estás asumiendo ese coste tiene que haber algo muy importante que quieres conservar y conviene que no lo pierdas. Quizás pueda parecerte provocador que te diga que quieres mantenerte en el conflicto cuando seguro que es algo que no te gusta. Mi creencia es que las personas siempre tienen razones de peso para hacer lo que hacen, así que,¿cuales son las tuyas?

Te podría ayudar a encontrarlas si escribes en un papel los juicios sobre la otra persona y sobre ti y los transformas en necesidades insatisfechas. Las necesidades según la CNV son siempre bellas, universales. Traducir juicios en necesidades es algo que puede resultar complicado, simplemente porque no estamos acostumbrados a ello, así que creo que lo más fácil va ser explicartelo a través de ejemplos. En algunos verás que los juicios los convierto rápidamente en necesidades. Otros requieren indagar un poco más y hay más elaboración. Te recuerdo que si tienes dificultad para traducir tus juicios en necesidades puedes contactar conmigo dejándome un mensaje en la pestaña de contacto. Vamos a ver los ejemplos.

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Cómo gestionar un conflicto: 1era parte. El coste de tener la razón

conflictÉste va a ser el primero de una serie de artículos destinados a la gestión de conflictos. En esta serie te voy a dar las claves que te van a ayudar a salir de una situación conflictiva que quieres solucionar. Para que te puedan ser de máxima utilidad esta serie de artículos puedes pensar en una situación de bloqueo con una persona, ya sea en el ámbito laboral como en el personal para aplicar lo que vayas viendo a tu propio caso. ¿La tienes ya? Vamos a por ello.

El primer paso consiste en saber cuán importante es para ti esa relación porque eso va a determinar tu grado de compromiso con tu objetivo de restablecer esa relación perdida. Otra manera de mirarlo es encontrar cual es TU coste (emocional, de desarrollo de la tarea, …) que supone que esa relación esté rota. Si te importa muy poco la relación o bien eso tiene un coste muy bajo entonces no hace falta que sigas leyendo este artículo porque tu compromiso con restablecer puentes será muy bajo. Vamos, que esperarás que sea el otro el que haga algo, porque ” no es tu problema”.

Sin embargo, si ese coste emocional es importante, si el llevarte mal con esa persona supone que tu desarrollo de la tarea en lo profesional se resiente, si esa persona es importante para ti, entonces eso quiere decir que te has dado cuenta que ese problema, es TU problema. Si es tu problema, ¿qué piensas hacer con ello?

Quiero decirte que hay cosas que te pueden dificultar llegar a esta conclusión y es cuando piensas cosas como “yo tengo la razón y el otro no”. Y aunque puede que parezca que eso es muy importante, que lo es, no es lo suficientemente importante si lo que quieres es resolver tu problema. Permíteme que te lo explique con un ejemplo personal.

Esto me ocurrió hace ya unos años. Era la época en que enseñamos a los niños a respetar los semáforos. Estábamos mi hija y yo parados en un paso de peatones.  Entonces se puso el semáforo en verde y mi hija se dispuso a cruzar la calzada a la carrera, sin mirar. Inmediatamente la paré. Ella se quedó muy extrañada y me preguntó.

– ¿Porqué me paras si está verde?- me preguntó

– Pues porque antes de pasar hay que mirar si viene un coche a toda velocidad.

– !Pero si estoy pasando en verde¡ – exclamó

– Sí, ya lo sé. Pero imagina que un coche se despista y se pasa el semáforo en rojo. Tu lo habrías hecho bien y el coche mal. Tú tendrías toda la razón y el coche no. Ahora, ¿ de que te serviría tener razón si te atropella el coche?

Lo que quería decirle a mi hija es lo siguiente ¿De qué sirve tener la razón? Habría ganado la batalla de tener la razón pero sería una Victoria Pírrica.

Volviendo a lo nuestro, si has asumido que esta situación es, por encima de todo, tu problema y quieres hacerte cargo de ello, podemos continuar. Te sugiero que escribas en un papel qué te supone el tener el conflicto con esa persona y lo que obtendrías si esta relación funcionara bien. Entonces contesta a la pregunta: ¿Vale la pena?

El segundo paso consiste en investigar las muy buenas razones que hacen que te mantengas en la situación de conflicto. Porque si estás asumiendo ese coste tiene que haber algo muy importante que quieres conservar y conviene que no lo pierdas, ¿no te parece?, aunque esto lo dejaré para que lo investiguemos juntos  en la siguiente entrada. Te pido un poco de paciencia…

¡Gracias!

Buen viaje.

Entradas relacionadas -> Cómo gestionar un conflicto 2ª parteGestionar conflictos 3 era parte. El lugar donde nos podemos ver y reconocer

Reduce la marcha que viene una subida…

Vas circulando por la carretera manejando tu vehículo. Circulas por un llano. No hay baches, todo funciona con normalidad. Entonces aparece un repecho en el camino. Tu no haces nada y continúas tu marcha. El repecho se convierte en una fuerte subida. Tu continúas sin hacer nada. Las revoluciones del motor bajan, y bajan. El motor renquea, la velocidad disminuye hasta que el motor se cala y el vehículo se detiene. Bajas del coche y te lamentas de tu mala suerte. ¿Porqué demonios tendría que haber aparecido ese repechón en mi camino? Con lo bien y feliz que estaba yo… Te dices. Mira que es mala suerte.

Para los que conducir un vehículo con cambio manual sea una cosa habitual esta historia quizás os parezca un poco absurda. Todo el mundo sabe que cuando uno lleva una marcha demasiado larga el motor se cala. Y aunque te gustaría llegar lo más rápido posible a tu destino, si encuentras una subida, lo más natural del mundo es reducir la marcha y por lo tanto, la velocidad. Parece un contrasentido, pero sabes muy bien que no reducir la marcha supone algo peor: pararte del todo con la consecuente pérdida de tiempo. El buen conductor sabe adaptar la marcha a las circunstancias del terreno y no se queja continuamente que la carretera tenga subidas y bajadas, curvas y rectas. Simplemente es así e incluso puede llegar a ser placentero: una carretera llana y sin curvas sería profundamente aburrida. Continuar leyendo

¿Es lo mismo un problema que un reto?

teneis un problemaLa frase “tengo un problema” es algo muy corriente. Se expresa en nuestra vida cotidiana cuando actividades que realizamos de forma habitual se interrumpen. Por ejemplo, vamos en coche y pinchamos la rueda.

Los problemas también aparecen en el camino que nos lleva a la consecución de nuestros objetivos. Queremos conseguir algo y los problemas nos dificultan su consecución.

El objetivo de este artículo es explicar cual puede ser una actitud que nos ayude a ser más eficaces a la hora de gestionarlos. Y para empezar, vamos a tratar de ver lo que nos pasa cuando surge el problema y veremos que puede tratarse de un proceso que tiene varias fases.

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