Los actos violentos que nos repugnan

Una dResultat d'imatges de gritare las cosas más útiles que he encontrado en la práctica de la CNV (Comunicación Noviolenta) es el principio que dice que cualquier acto humano es un intento de satisfacer necesidades universales. Lo que ocurre es que cuando esos actos son acciones violentas o muy violentas, nos cuesta mucho entender que esa acción esté tratando de satisfacer alguna necesidad humana. Este principio de la CNV está muy próximo a una presuposición de la PNL que dice que cualquier acto humano siempre tiene una intención positiva. Igualmente, esta presuposición puede generar rechazo en estos casos

Quiero tratar este tema contigo porque es una cuestión que me han planteado más de una vez y entenderlo nos puede ayudar a tener mucha más compasión hacia comportamientos violentos que cometemos contra nosotros mismos o contra los demás. Porque si somos capaces de ser compasivos con nosotros mismos en estas situaciones, seremos menos violentos con nosotros y entonces también podremos serlo hacia comportamientos de los demás, lo cual nos acerca a un mundo más compasivo y en el que la violencia no genere más violencia.

Lo primero que me gustaría señalar es que a veces (o muchas veces) actuamos sin ser conscientes de qué estamos necesitando. Sobretodo ocurre cuando estamos en una situación límite, por ejemplo, cuando estamos enfadados y gritamos. Esta emoción implica que estamos sufriendo y no encontramos otra forma de expresar nuestra desesperación por lo que ocurre. Exigimos que los demás hagan algo para ayudarnos pero es muy probable que no nos demos cuenta que lo que estamos necesitando con mucha intensidad y urgencia es escucha y empatía. Si esto es así, significaría que mi forma de actuar para pedir escucha y empatía es gritar, ¿no te parece una expresión trágica de necesidades?

Así que la inconsciencia, es decir, el no saber qué necesidades me están faltando, me puede llevar a lugares a las antípodas de lo que estoy deseando. Por lo tanto, algo que me puede ser muy útil cuando estoy enfadado es pararme para ser consciente que estoy necesitando con urgencia empatía y escucha. Y antes de continuar la escalada que me llevará al grito, es urgente que encuentre escucha en alguien y si no es posible, la puedo en mi mismo (auto empatía) como recurso de urgencia. Después de que me haya dado la escucha necesaria, es probable que encuentre otras necesidades que no estén satisfechas y que me han llevado al enfado.

La segunda cosa que quisiera señalar es que conviene recordar que la CNV hace una diferencia muy clara entre necesidades y estrategias. Es decir, que pueden haber múltiples estrategias (acciones) para satisfacer una misma necesidad. Curiosamente la PNL tiene una presuposición que nos recuerda la misma idea cuando nos dice que conviene distinguir entre lo que son nuestras acciones y la intención positiva que hay tras ellas. Si nos olvidamos de esta distinción entonces nos es difícil de entender que una acción violenta pueda ser un intento (trágico y seguramente no satisfactorio para el que lo comete) de satisfacer necesidades.

Así que la próxima vez que te cueste buscar las necesidades que podrían estar cubriendo acciones que no te gustan o que incluso te repugnan, ya sean tuyas o de otra persona, recordar esto quizás te ayude a conectar con la compasión hacia ti misma y/o hacia los demás. Eso contribuirá a crear un mundo más compasico en el que la violencia no genere más violencia.

¡Buen viaje !

Regálate autocuidado, regálate auto empatía

En mis talleres de CNV y en mi práctica como coach, no dejo de maravillarme del efecto que tiene el recibir una escucha empática profunda. Es como si se produjera un pequeño ( o un gran) milagro delante de mis ojos y yo fuera el testimonio privilegiado este prodigio. Tratar de explicar este proceso con palabras, es como explicar lo preciosa que puede ser una puesta de sol. Lo mejor es que lo experimentes tu mismo. Aún así voy a tratar de explicar porqué me maravillo cuando se produce un proceso de escucha empática sanadora, aún sabiendo que sólo será una burda aproximación a lo que realmente es… Y aún así quiero hacerlo, porque quizás mis necesidades de expresión y de compartir algo que pienso que es un auténtico tesoro son más poderosas que la sensación de fracaso…

Así que, el proceso de escucha profunda se produce en el contexto de una conexión muy auténtica entre el que habla y el que escucha. Una conexión que se hace posible desde una aceptación incondicional del otro, de un respeto profundo a lo que es y a lo que está viviendo. Una mirada y una actitud que muestra que estamos viendo y conectando con el ser humano que más allá de cualquier etiqueta y cualquier pensamiento.

Cuando esa mirada y esa conexión se produce, si el que habla expresa algo doloroso entonces se produce el proceso de alquimia que transmuta el dolor y la insatisfacción en otra cosa que es nutritiva para la vida, y es gracias al poder de la conexión y la presencia de la otra persona. Es como si las personas, en nuestro más profundo ser, supiéramos que tu, yo, nosotros, … que todos y todo, somos en realidad una sola y una misma cosa, que todos somos parte de algo mucho mayor. Desde esa certeza interior, tu sufrimiento es también el mío, tu alegría también es mi alegría,  y sé que si te hago daño a ti, también me lo estoy haciendo a mi mismo. Esta sabiduría interior, que está grabada en nuestro ser más profundo, a veces se nos olvida y es cuando aparece la desconexión y la violencia. Sin embargo la empatía es esa energía que está en nosotros que nos ayuda a recordarnos que todos somos uno. Gracias …

Alguien dijo que el mayor regalo que podemos hacer a otra persona es nuestra presencia (y yo precisaría, nuestra presencia empática). Estoy de acuerdo con esta afirmación y además creo que estar presente para el otro es un auténtico y profundo acto de amor incondicional. Así que mi propuesta de hoy para ti es la siguiente: ¿porque no te haces a ti mism@ este regalo?

Así que cuando te sientas anímicamente mal, en vez de tratar de ignorarlo, o tratar de evitarlo haciendo otra cosa, mi propuesta es que te regales tu propia presencia empática. Al fin y al cabo, eres la persona que tienes más a mano cuando te ocurre algo, ¿no? Si aceptas mi propuesta, entonces te sugiero una forma de hacerlo que quizás te parezca un poco loca. Se trata que busques un espacio de tranquilidad en el que te puedas hablar a ti mism@ en voz alta y no piensen que estás loc@. Entonces te puedes preguntar. A ver (y te dices tu propio nombre) cuéntame que te pasa, que te escucho, estoy sólo para ti.

Es muy importante que te digas tu propio nombre en voz alta, ya que es una forma muy directa para interpelarte. Luego te puedes permitir explicarte todo lo que te pasa por la cabeza hasta que te canses de hablar … y mientras hablas, te escuchas muuuuy atentamente. Y cuando has parado de hablar te puedes preguntar. A ver, <otra vez te dices tu propio nombre>, ¿cómo te estás sintiendo en este preciso momento? Y te lo explicas, o mejor te escuchas en silencio,… permitiéndote sentir lo que sientes en ese mismo momento. Lo que está pasando aquí y ahora es lo correcto y adecuado que pase. Pon toda tu atención en la sensación física, en tu cuerpo, en tu sentir, … si aparecen pensamientos deja que se vayan por donde han venido…

Y cuando te hayas permitido el espacio suficiente para sentir, te puedes preguntar. ¿Te sientes así porque necesitas ….? y te dices cuales podrían ser las necesidades y valores universales no satisfechas que están en la raíz de esos sentimientos. Nómbralas una a una, despacito, escuchando tu cuerpo para reconocer si resuena o no resuena en ti esa necesidad. Escúchate de esta forma para evitar caer en darte la razón y para salir de esa cháchara mental a la que estamos acostumbrados. Eso ya sabes que te lleva a la insatisfacción y el jaleo mental improductivo… y tu te mereces otro tipo de escucha.

Y al final de todo, con la claridad que te produce el saber lo estás necesitando, quizás te animes a dar el último paso para cuidar de ti mism@.. ¿qué es lo que te pides para cuidar de ti para tratar de satisfacer esas necesidades?

 

 

Lo digo o no lo digo, esta es la cuestión: 3 pasos para resolver un conflicto interno

https://i0.wp.com/upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/2/2a/Face_Off.jpg?resize=388%2C258En alguna ocasión me he encontrado ante el dilema de si tengo que expresar  algo que es importante para mi aunque eso pueda incomodar a otra persona que me importa, o es mejor callarme y no decirlo, para tratar de preservar el “buen rollo ” de la relación ya sea en el entorno de las relaciones personales como las profesionales.

Lo que me ocurre es que cualquiera de las dos opciones que escoja no me satisface porque, expresar mis necesidades y inquietudes es  a costa de provocar un daño en la otra persona con lo que puede significar eso en la relación. Pero si escojo callarme, cuido la relación a costa de expresar mis propias necesidades.

Lo que me pregunto es, ¿habría alguna manera de actuar que no signifique que tenga que perder algo valioso? Yo creo que sí es posible. ¿Te apetecería saberla?

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¿Cómo te afectan las opiniones de los demás?

En la entrada de hoy te quiero hablar de cómo me afectan las opiniones de los demás. ¿A ti te afectan? Supongo que podrías contestarme que depende. Un primer factor es que depende de la persona que me lo diga. Si es alguien significativo para mi, es muy probable que esa opinión me afecte. Cuando digo significativo me refiero que es alguien que me importa porque significa algo importante en mi vida o bien porque los criterios que le llevan a emitir opiniones merecen mi crédito.

Así que hay algo que me incomoda cuando alguien significativo en mi vida opina algo sobre mi que no me gusta. ¿Porqué? o mejor ¿para qué me siento mal cuando eso ocurre? Según la CNV (Comunicación NoViolenta), un sentimiento desagradable se produce cuando hay una necesidad o valor universal que es importante para mi que no se satisface. Por el contrario, los sentimientos desagradables se producen cuando hay uno o varios valores y necesidades universales que no se satisfacen. Así que, ¿cual debe ser la necesidad o necesidades que no se satisfacen cuando me entristezco cuando alguien emite una opinión negativa de mi?

Lo cierto es que me cuesta encontrarlas, así que, algo que me funciona es pensarlo en positivo. Es decir, ¿cuales serían las necesidades que se satisfacerían si la opinión fuera positiva? Ahora sí puedo encontrar necesidades tan valiosas como la de reconocimiento y la de belleza: me explico mejor.

Lo que quiero decirte es que, cuando el otro opina algo agradable de mí significa que ha visto una cualidad, la ha reconocido y me lo ha devuelto, como si fuera un espejo que refleja la luz. Como me gusta y valoro la belleza, el hecho que los otros la vean y la reconozcan en mí, hace que me que me sienta bien. Es como si me dijeran, “te veo y reconozco tu luz“. Y eso hace que yo también pueda ver y reconocer mi propia belleza. Así que también se convierte en un momento de auto-reconocimiento. También añadiría que cuando los otros me ven eso me da la oportunidad de darme cuenta que también soy para el otro, lo cual me proporciona sensación de pertenencia, conexión y sentido. Ahora entiendo porque es tan valioso que alguien significativo emita una opinión positiva sobre mi.

Por el contrario, cuando la opinión del otro es negativa lo que hace es mostrarme también algo, aunque en este caso es fealdad en vez de belleza. Así que, hay un también reconocimiento de algo que hay en mi, pero ese algo es sombra en vez de luz. Ese reconocimiento me aleja del otro y dejan de estar presentes las necesidades de pertenencia, conexión y sentido. También hay una falta de aceptación de esa sombra que el otro ve en mi. Así que no me extraña que me entristezca tanto cuando alguien significativo opina algo negativo sobre mi. Ver esto me da mucha claridad porque me ayuda a entender y hacer legítimo eso que estoy sintiendo. Pero no quiero quedarme aquí.

Los otros como reflejo de lo que soy

https://i0.wp.com/i51.tinypic.com/10xhtw4.jpg?resize=417%2C313Fíjate que lo que estoy haciendo es utilizar un espejo para mirarme, es decir, que me veo a partir de lo que me dicen los demás. Con esto hay que tener mucho cuidado porque esto tiene una implicaciones trascendentales.

La primera es que hay un riesgo de olvidarme que los juicios de los demás no son son ni verdad no mentira. Sólo los hechos pueden ser ciertos o falsos. Los juicios y las opiniones sólo pueden estar bien o mal fundamentados. En cambio un juicio, por muy sólidamente fundamentado que esté, nunca podrá ser cierto o falso. Juegan en otra liga diferente. (No es lo mismo hechos que juicios y opiniones)

Este es el problema, que si me olvido de esto entonces confundo las opiniones de los demás, ya sean positivas o negativas, con verdades. Quisiera ahora volver a la metáfora del espejo. Cuando creo como verdadera una opinión de los demás lo que estoy haciendo es asumir que el espejo con el que me miro es perfectamente plano y refleja exactamente la realidad. Pero las personas, todas, tenemos una historia personal, una familia, una educación, unas vivencias, una biología y unos valores que nos hace diferentes. Cada uno de nosotros reflejamos la luz de una forma particular. Somos de cualquier forma menos un espejo plano. Así que me estoy mirando en un espejo deformado.

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¿Porqué me cuesta dejarme ayudar? Cuidarse para cuidar

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World War One; soldier looked after by nurses

No sé si a ti te pasa lo mismo que a mi, pero a mi me cuesta dejarme ayudar. Si me cuesta debe haber algo muy valioso en esta actitud. Así que, si quieres que investiguemos juntos esto, te propongo que me acompañes, ¿te apetece?

En este asunto de dejarse ayudar hay un primera cosa que a mi me parece clave: la generosidad. Mi tendencia a etiquetar las cosas y las personas me lleva a clasificar las acciones y las personas como generosas o no generosas. Siguiendo esta “querencia”(como se diría en el mundo taurino) de continuar con las etiquetas, ser generoso está muy bien visto. Finalmente esto me lleva a que ser generoso está bien y no serlo está mal (más etiquetas…) Ahora que ya tengo el mundo bien clasificado entre los generosos y los no generosos, entre la conducta correcta y la incorrecta, todo me resulta mucho más fácil. Al menos aparentemente, porque me temo que las cosas no son tan simples como a mi me gustaría. Me explico.

¿Qué es lo que me pasa cuando hago un gesto generoso? Pues que me siento muy bien (siempre que sea un acto voluntario). La satisfacción que produce un acto generoso es enorme. ¿Podría eso significar que hago actos generosos porque eso me produce placer? Algo de cierto puede haber. Si eso es así, entonces un acto generoso se convierte al mismo tiempo en un acto egoísta porque busca mi satisfacción. ¿Tiene eso sentido?

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Rindarath y las estrellas. Un cuento sobre la autoestima.

Rindarath era un gurú que vivía solitario en las montañas cerca del lugar donde nació. Las tribus de los alrededores le iban a consultar cuando tenían problemas que no sabían resolver. Era una persona sabia, que además tenía un don que le hacía muy especial: era capaz de hablar con las estrellas. Al menos es lo que el afirmaba.

Cada noche despejada, observaba el firmamento. Para él era simplemente fascinante el simple hecho de mirarlas, o quizás debería decir, admirarlas porque decía que cada una de ellas brillaba de una forma diferente. Supongo que hay que saber mirar de una forma especial para poder apreciar la belleza única de cada una de las estrellas.

De vez en cuando bajaba a nuestro pueblo y conversaba con la gente y, a veces explicaba historias. Una vez nos contó que en una de esas noches especialmente clara, mientras observaba el cielo estrellado, no pudo evitar fijarse en una estrella. Le llamó la atención porque era como si apareciese y desapareciese. Al fijarse más detenidamente se dio cuenta que, en realidad, no desaparecía. Lo que ocurría es que su brillo se desvanecía hasta que sólo los ojos de personas tan entrenadas como Rindarath eran capaces de ver. En cambio, había otros momentos en que brillaba de una forma tan bella … Se preguntó qué es lo que le podría estar pasando.

Rindarath, que era una persona muy curiosa, movilizó toda su energía para comunicarse con esa estrella. Unas veces le costaba más que otras, pero siempre lo lograba. No te puedo decir cómo lo hacía. Supongo que las estrellas no hablan con palabras sino con algún tipo de energía invisible que la sensibilidad de Rindarath podía captar y entender. O quizás hablaban un lenguaje misterioso que sólo unos pocos conocen.

La cuestión es que esa noche no consiguió hablar con ella, ni a la siguiente, ni a la otra tampoco. Incluso a él le costaba encontrarla porque cuando no brillaba era tan difícil verla… Hasta que una noche la pudo ver.

A veces me cuesta verte en la noche. Parece como si te diera miedo brillar. Le dijo a la estrella.

Otras veces brillas pero de una forma que no es la tuya. Es como si quisieras parecerte a alguna de las estrellas de tu alrededor.

En cambio, otras veces, puedo ver una luz tan especial… Es absolutamente diferente a todas las demás.

Entonces continuó explicándonos de qué forma brillaba esa estrella. Me tendrás que perdonar pero soy incapaz de reproducir las palabras exactas que utilizó, aunque creo que, si las hubiera conseguido recoger y te las reprodujera de forma exacta, no creo que te sirviera de mucho. Porque Rindarath no sólo utilizaba las palabras para hablar.

Supongo que como conocía el lenguaje no escrito de las estrellas, consiguió transportarnos a un lugar al que es difícil llegar sólo con palabras. Todos los que estábamos allí pudimos ver, oír y sentir la forma tan especial en que esa estrella brillaba. Lástima que no estuvieras allí para gozar de tanta belleza. Luego nos explicó cómo continuó su conversación con la estrella.

Es un privilegio poder disfrutar de la belleza de tus destellos, aunque sólo sea durante algunos momentos, así que quisiera hacerte una petición: ¿podrías brillar siempre de esa forma que tan sólo tú sabes hacer?

La estrella no le contestó. De hecho nunca lo hacían de una forma expresa pero Rindarath supo que le había escuchado porque desde ese día, cada noche que observó la inmensidad celestial, pudo admirar esa estrella que nunca más dejó de brillar y mostrar su belleza única al universo.

Supongo que la estrella entendió que no tenía que buscar en otras para saber cómo tenía que brillar. Tampoco tenía que ser de ninguna forma concreta, simplemente porque ya era una estrella. Reconocer eso le dio la tranquilidad y la seguridad que necesitaba para mostrarse y permitir así que los demás pudieran gozar de su brillo único y especial.

Fin

Francesc Bonada- 2014

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Mi juez interior y la aceptación incondicional de uno mismo

En la pasada entrada ¿Quieres que te quieran? vimos juntos que si hay una llamada muy fuerte a que me quieran puedo traducirlo a que hay una llamada muy fuerte a quererme y aceptarme de forma incondicional. Recordarás que nos quedamos en ese punto y que te planteé que escribiría otro artículo que intentara responder a la pregunta, ¿cómo se hace esto de quererse y aceptarse de forma incondicional? Así que en este artículo quiero recorrer este camino.

En la entrada ¿Quieres que te quieran? también vimos que si no me acepto de una forma incondicional tiendo a juzgarme, criticarme y a castigarme con mucha severidad. No quiero volver a hablar sobre las consecuencias de ese comportamiento sino que quiero indagar acerca de lo que hay de positivo en este comportamiento.

A lo mejor te parece que lo que te planteo no tiene sentido porque es difícil de creer que haya alguna intención positiva en aquellas cosas que hacemos que nos perjudican. Sin embargo mi experiencia me ha demostrado que, siempre nos movemos para satisfacer alguna necesidad universal indispensable para la vida humana.

Para indagar sobre ello te propongo poner a la luz lo que piensas cuando estás en alguna situación en la que te juzgas, criticas y te castigas con severidad. Te dejo tiempo para que pienses en ejemplos tuyos.

¿Los tienes ya?

Yo también en pensado algunos ejemplos. Así, unas veces pienso que en un cierto momento me faltó valentía: no fui lo suficientemente valiente, así que me gustaría serlo más y me digo ¡eres miedoso! Otras veces he podido pensar que actué de una forma en la que no tuve suficiente templanza. Así que es también una cualidad que también me falta. En otras ocasiones me faltó empatía y compasión, y como me faltó quiero tener más y me digo ¡qué bruto que eres! …

Son juicios del tipo “debería ser más…” o “debería haber actuado …” que desde la crítica buscan que sea mejor persona aunque con ello utilizan la vergüenza y la culpabilidad. Supongo que es la forma que conozco y que me ha servido para aprender y avanzar. Así que cuando me hago estas críticas y me trato de esta forma lo que quiero en el fondo de mi corazón es progresar y ser mejor persona. ¿Ves como sí que hay una intención positiva cuando me critico y juzgo con severidad?

Lo que te propongo es un enfoque que busque mi progreso y mi desarrollo personal pero de una forma más cuidadosa y compasiva hacia mi persona. Una forma que suponga un respeto absoluto y una aceptación radical de como estoy siendo ahora y que, al mismo tiempo me impulse a desarrollarme como persona. A que parece que no sea posible. Pues yo sí lo creo. ¿Me acompañas?

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