Cómo gestionar un conflicto: 1era parte. El coste de tener la razón

conflictÉste va a ser el primero de una serie de artículos destinados a la gestión de conflictos. En esta serie te voy a dar las claves que te van a ayudar a salir de una situación conflictiva que quieres solucionar. Para que te puedan ser de máxima utilidad esta serie de artículos puedes pensar en una situación de bloqueo con una persona, ya sea en el ámbito laboral como en el personal para aplicar lo que vayas viendo a tu propio caso. ¿La tienes ya? Vamos a por ello.

El primer paso consiste en saber cuán importante es para ti esa relación porque eso va a determinar tu grado de compromiso con tu objetivo de restablecer esa relación perdida. Otra manera de mirarlo es encontrar cual es TU coste (emocional, de desarrollo de la tarea, …) que supone que esa relación esté rota. Si te importa muy poco la relación o bien eso tiene un coste muy bajo entonces no hace falta que sigas leyendo este artículo porque tu compromiso con restablecer puentes será muy bajo. Vamos, que esperarás que sea el otro el que haga algo, porque ” no es tu problema”.

Sin embargo, si ese coste emocional es importante, si el llevarte mal con esa persona supone que tu desarrollo de la tarea en lo profesional se resiente, si esa persona es importante para ti, entonces eso quiere decir que te has dado cuenta que ese problema, es TU problema. Si es tu problema, ¿qué piensas hacer con ello?

Quiero decirte que hay cosas que te pueden dificultar llegar a esta conclusión y es cuando piensas cosas como “yo tengo la razón y el otro no”. Y aunque puede que parezca que eso es muy importante, que lo es, no es lo suficientemente importante si lo que quieres es resolver tu problema. Permíteme que te lo explique con un ejemplo personal.

Esto me ocurrió hace ya unos años. Era la época en que enseñamos a los niños a respetar los semáforos. Estábamos mi hija y yo parados en un paso de peatones.  Entonces se puso el semáforo en verde y mi hija se dispuso a cruzar la calzada a la carrera, sin mirar. Inmediatamente la paré. Ella se quedó muy extrañada y me preguntó.

– ¿Porqué me paras si está verde?- me preguntó

– Pues porque antes de pasar hay que mirar si viene un coche a toda velocidad.

– !Pero si estoy pasando en verde¡ – exclamó

– Sí, ya lo sé. Pero imagina que un coche se despista y se pasa el semáforo en rojo. Tu lo habrías hecho bien y el coche mal. Tú tendrías toda la razón y el coche no. Ahora, ¿ de que te serviría tener razón si te atropella el coche?

Lo que quería decirle a mi hija es lo siguiente ¿De qué sirve tener la razón? Habría ganado la batalla de tener la razón pero sería una Victoria Pírrica.

Volviendo a lo nuestro, si has asumido que esta situación es, por encima de todo, tu problema y quieres hacerte cargo de ello, podemos continuar. Te sugiero que escribas en un papel qué te supone el tener el conflicto con esa persona y lo que obtendrías si esta relación funcionara bien. Entonces contesta a la pregunta: ¿Vale la pena?

El segundo paso consiste en investigar las muy buenas razones que hacen que te mantengas en la situación de conflicto. Porque si estás asumiendo ese coste tiene que haber algo muy importante que quieres conservar y conviene que no lo pierdas, ¿no te parece?, aunque esto lo dejaré para que lo investiguemos juntos  en la siguiente entrada. Te pido un poco de paciencia…

¡Gracias!

Buen viaje.

Entradas relacionadas -> Cómo gestionar un conflicto 2ª parteGestionar conflictos 3 era parte. El lugar donde nos podemos ver y reconocer

¿Hay personas buenas y malas? Una conversación con una adolescente.

Hace unas semanas, la hija de un amigo mío que es adolescente me hizo esta pregunta y me dijo que podría ser un tema para mi blog. Todo un reto. Le he estado dando vueltas y no sabía muy bien cómo podría tratarlo. Al final me he decidido por escribir cómo podría ser un diálogo con una adolescente que me hiciera esa pregunta. Este es el resultado.

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Cómo gestionar el enfado

En la entrada de hoy voy a tratar el tema del enfado y cómo conseguir ser más eficaces en nuestra comunicación. Cuando nos enfadamos y dejamos que la emoción nos conduzca nos comunicamos emitiendo jucios por lo que las personas se ponen a la defensiva y no son capaces de escuchar los motivos de nuestro enfado. En la video entrada de hoy os propongo 4 pasos para expresar nuestro enfado de una forma más eficaz. Espero que os sea de utilidad.

¡Buen Viaje!

Max y su sombra

El post de hoy va a tratar de un libro. Se trata de Max y su sombra de Jose Luis Regojo. Es un pequeño cuento ilustrado por Laura Borràs. Bueno, en realidad es pequeño en extensión pero enorme en contenido.

Es un cuento para pequeños, porque entretiene, pero sobretodo es una metáfora profunda y delicada acerca de un tema que no es nada fácil de tratar: la muerte y específicamente el suicidio. En una sociedad líquida (ver nota a pie de página), en la que las personas tratan de vivir de una forma superficial, donde se trata de huir de lo incómodo, es una gran noticia poder ver que hay quien puede tratar este tema con esta naturalidad y delicadeza.

En nuestro afán de proteger a nuestros hijos muchas veces tratamos de evitar que sean testigos de cosas desagradables como la muerte. Cuando mis hijas eran pequeñas nos habían acompañado en algún funeral. Al verlo, algunas personas extrañadas nos preguntaban ¿lleváis a las niñas a una cosa como esta? Mi pregunta es, ¿de qué queremos proteger a nuestros hijos? ¿de qué sirve que no vean el sufrimiento que conlleva la vida? ¿Acaso las cosas tristes no son tan reales como las alegres? ¿Podría existir la alegría sin la tristeza? ¿Podría haber vida sin la muerte?

Tratar de huir de eso es como tratar de escapar de nuestra sombra. La vida y la muerte, la luz y su sombra son las dos caras de una misma hoja. Es imposible separarlas. Así, en el relato de José Luis Regojo lo que hace Max es hacerse amigo de su sombra.

-Estoy cansada de caminar tanto y tengo un poco de frío – respondió la sombra-. ¿Podemos volver?

– ¡De acuerdo! Acércate a mi, no tengas miedo – le dijo Max-. ¿Porqué la gente te tiene tanto miedo? – le dijo esbozando una sonrisa cálida-. Incluso tienes frío, síntoma que tienes corazón: no se puede tener frío si no se tiene corazón.

El tratar de escapar de algo real pero que no nos gusta (link ->Estrategias para evitar el dolor) me conecta con el tema de las emociones. Son desconocidas porque nadie nos ha hablado de ellas y es natural tener miedo a aquello que no conocemos. Pero ignorarlas no sirve de nada porque siguen estando allí. Todos sabemos que tienen un papel fundamental en nuestras vidas pero preferimos engañarnos diciéndonos que no son tan importantes y que no nos influyen para nada.

Si somos capaces de acercamos a las emociones aceptándolas, sin juzgarlas, sólo entonces, pasará como con la sombra de Max, que tendrán la confianza de abrirse a nosotros para explicarnos que persiguen algo que es muy importante para nosotros. Los sentimientos que llamamos “desagradables”  (link -> listado de sentimientos) nos quieren avisar que hay necesidades universales (link -> listado de necesidades) que valoramos mucho y que no se están satisfaciendo. Es su manera de decirnos que hagamos algo con lo que nos está pasando, pero hay que saber escucharlas.  Si no lo hacemos, gritarán más y más hasta que decidamos escucharlas. (link ->Las emociones no se pueden controlar pero sí gestionar)

 

Por otra parte, hay otro gran tema tratado en el cuento que es el de la importancia del silencio. En otro momento Max tiene la siguiente conversación con su sombra:

 – ¿Hoy qué haremos?

– Te enseñaré a pintar con tinta china. – le dijo Max-. Mira, lo importante es el silencio al girar la barra de tinta sobre el tintero para que se diluya con el agua. Observa los espacios y no tanto los trazos. Lo importante son los vacíos … como tus silencios ¿Verdad que me entiendes?

La sombra no contestó. No hacía falta. Le resbaló una lágrima.

¿Porqué son tan importantes los silencios? Porque los silencios es el lugar donde todo es posible. Son como una semilla infinita: potencialidad pura. Los silencios dan espacio. Los silencios permiten que las cosas puedan pasar. Los silencios hablan por sí mismos porque dejan espacio a la reflexión, o simplemente a sentir la presencia del otro en una conversación. Eso puede ser mucho más potente e intenso que mil millones de palabras. Todos conocemos lo que puede transmitir una mirada, un gesto, una caricia ….

Por todo esto y más cosas que vosotros descubriréis si leéis el cuento no puedo hacer otra cosa que recomendaros la lectura de Max y su sombra. Un libro para saborearlo con calma. Un libro para leer a un niño, y que os permitirá continuar disfrutando de vuestra mutua compañía con una conversación llena de silencios sugerentes y enriquecedores … para los dos. Un libro para leeros a vosotros mismos y que espero que os alimente el alma tanto o más que a mí.

Aquí tenéis algunas ilustraciones:

¡Buen Viaje!

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 Podéis encontrar el libro en Amazon

Modernidad líquida: EL sociólogo Zygmunt Bauman es el autor del concepto «modernidad líquida» para definir el estado fluido y volátil de la actual sociedad, sin valores demasiado sólidos, en la que la incertidumbre por la vertiginosa rapidez de los cambios ha debilitado los vínculos humanos. Lo que antes eran nexos potentes ahora se han convertido en lazos provisionales y frágiles.

Una noche muy oscura, sin luna …

Es una noche muy oscura, sin luna. Estás conduciendo por una carretera solitaria. Entras en una recta y pones las luces largas. No hay nadie más que tú, la carretera y las sombras que se crean con la luz de los faros. El final de la recta se acerca y aparece otro vehículo en dirección contraria. También sus faros iluminan la noche. Pones las cortas para no molestar. El otro vehículo no. Cada vez está más cerca y su luz hiere tus ojos. Le haces unas ráfagas pero no hace caso. Te enfadas. A pesar de que la luz te molesta mucho mantienes la vista en la carretera.

Entonces el coche que te deslumbraba te rebasa y puedes ver de nuevo la carretera. Es posible que aun te duelan los ojos, pero es un dolor diferente. Es más, te das cuenta que ahora ves la carretera de otra forma porque se ilumina con otro tipo de luz. No sabes muy bien cómo definirla … quizás sea más serena. Es la misma carretera solitaria, en la misma noche cerrada, y sin embargo te das cuenta que hay otros caminos que ahora ves y que antes no podrías haber visto.

 

Este simple relato para mí es una metáfora de lo que nos pasa con los sentimientos desagradables. Si los miras cara a cara te molestan e incluso te pueden herir. Sin embargo si los aceptas, puedes encontrar en ellos un sentido. Están ahí para decirte que te falta algo que es muy importante: hay una necesidad insatisfecha (Listado de necesidades). Cuando investigas y descubres cual es y lo importante que es para ti, puedes aceptar el sentir lo que sientes, te permites sentirlo. Y cuando lo haces, de repente todo tiene sentido. Te quedas el tiempo necesario para honrar esa necesidad tan importante que no está satisfecha. La aceptación transforma ese dolor en una tristeza serena. Entonces entiendes que puedes estar triste y sereno al mismo tiempo. Esta es la alquimia de la aceptación.

¡Buen viaje!

 

Diferencia entre causa y estímulo: cómo gestionar mejor nuestras emociones.

Hablar sobre los sentimientos y las emociones es una cosa difícil. En muchas ocasiones, para expresarlos decimos cosas como ” me siento traicionado, juzgado, herido, maltratado, manipulado, intimidado,…” cuando no son cosas agradables.  Y también expresiones para lo agradable como “me asiento acogido, respetado, valorado …”

Esta manera de expresarse tiene un inconveniente que me gustaría resaltar: la responsabilidad de sentir lo que sentimos la ponemos en los demás, lo cual nos convierte en sus víctimas. Es cierto que lo que hacen los otros nos afecta. La cuestión es darse cuenta de hasta qué punto es la causa o sólo es un estímulo. ¿Cual es la diferencia?

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Transformar o adaptarse, ¿qué es lo mejor?

En ocasiones, cuando estoy viviendo una situación difícil, me he planteado si debo resistirme y rebelarme contra lo que está pasando, o bien abandonar y buscar algo mejor. Me recuerda a la dualidad luchar o huir. Entonces me viene a la memoria un fragmento de una oración que escribió el teólogo y politólogo protestante Karl Paul Reinhold Niebuhr en 1943. Dice así:

Dios, dame la serenidad de aceptar las cosas que no puedo cambiar; valor para cambiar las cosas que puedo; y sabiduría para conocer la diferencia.

Para los que esten incómodos con la palabra Dios la pueden eliminar de la oración sin que por ello se pierda nada de la esencia del mensaje. La frase es simple y por ello, sumamente potente.

Así nos habla de tener serenidad para aceptar las cosas que no podemos cambiar. La primera dificultad está en saber distinguir si es algo que puedo cambiar, aunque hay algo sobre lo que no cabe ninguna duda: el pasado seguro que no. Sin embargo nos quedamos lamentándonos sobre algo que pasó, aunque sabemos que no sirve de nada. ¿Significa eso que debamos saltarnos esta fase? Yo opino que no y que es necesaria. Es importante saber aceptar el sentimiento que aparezca en ese momento, ya sea frustración, tristeza, rabia,… y darle espacio, porque aquello que hemos perdido seguro que era algo muy valioso para nosotros. Sólo cuando hemos sido lo suficientemente valientes como para vivir con esa incomodidad podremos pasar a la siguiente etapa.

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¿Tu actitud ante las dificultades es práctica?

pregunta dificilCuando queremos algo normalmente emprendemos acciones para conseguirlo. Si es un verdadero reto, seguro que vamos a encontrarnos con dificultades puesto que supone moverse fuera de nuestra zona cómoda, que es donde  tenemos todos los recursos. Si aceptamos esto, vale la pena que nos enfrentemos a las dificultades que van a aparecer con una actitud que sea lo más práctica posible.  ¿Qué significa eso?

Si somos capaces de observar nuestros pensamientosen los momentos de dificultad que se nos presentan ante un reto nos daremos cuenta que probablemente hay una cierta queja por lo que nos está pasando y eso es normal. La cuestión es cuanto tiempo nos quedamos lamentándonos, porque si no nos movemos, ¡se acabó el reto!. ¿Qué podemos hacer para salir lo antes posible?

Lo que en mi opinión podemos hacer en primer lugar es permitirnos sentir las emociones (Gestión de las emociones). Para eso nos podemos preguntar qué es lo que estamos necesitando que es muy importante para nosotros y nos está faltando (Necesidades). Quedémonos ahí el tiempo necesario hasta que ya no haya resistencia (¿Sabes la diferencia entre tolerar y aceptar?, La diferencia entre actuar desde la Tolerancia o desde la Aceptación). Eso lo sabremos porque ya no aparecerán juicios y no culpabilizaremos a las circunstancias de lo que nos ha pasado. Hasta que lo podamos ver como algo que es un estímulo pero no una causa de nuestros sentimientos (Estímulo y Reacción).

Una vez hecho este trabajo ya podremos resignificar lo que nos ha ocurrido. Me explico. Lo que se trata es de encontrar una interpretación que sea lo más práctica posible. Para ello os propongo el siguiente juego.

Imaginaros una habitación con dos puertas, una de entrada y una de salida. La habitación no esta vacía. Hay una mesa rodeada de sillas, un sillón, y también algunos muebles auxiliares. Pues bien, el juego es el siguiente: debéis ir desde la puerta de entrada a la de salida. No parece algo difícil a menos que os diga que lo debéis hacer con los ojos tapados. Antes de nada os dejo el tiempo que creáis necesario para observar la sala. ¿Qué es lo que haríais?

Es probable que os quedéis un buen rato intentando registrar en vuestra memoria el mobiliario de la habitación, aquello que os vais a encontrar en vuestro camino desde la puerta de origen a la puerta destino. Cuando lo hayáis memorizado entonces estaréis dispuestos a iniciar la prueba. Os taparán los ojos y avanzaréis con mucho cuidado hasta que os topéis con algo. Trataréis de reconocerlo para identificarlo con vuestra imagen mental de la habitación. Ahora ya tenéis una referencia de dónde estáis y podéis continuar vuestro camino hasta la puerta de salida. Y así hasta que lleguéis a vuestro destino siguiendo vuestro mapa mental de la habitación.

En este caso los muebles os han servido para saber dónde estáis. No os enfadáis porque habéis chocado con ellos sino que los utilizáis como referencia que os permiten saber dónde estáis en vuestro camino hacia la puerta de salida, a pesar que en realidad os están obstaculizando vuestro camino.

Ahora me gustaría regresar a nuestro tema sin olvidarnos del “juego” de la habitación. Ya sabíamos que nuestro reto supondría aprendizaje de cosas que no tenemos y que son necesarias para alcanzarlo. Precisamente por eso es un reto ¿Y si la dificultad nos esté mostrando aquello que nos está faltando? Entonces, las dificultades además de ser un obstáculo, ¿podrían ser también una referencia? Si las entendemos de esta forma, las podemos utilizar para que nos den información muy valiosa acerca de lo que nos está faltando y que podemos aprender o entrenar. Las dificultades son como los muebles de la habitación, más allá de impedirnos llegar a nuestro objetivo, nos están mostrando cual es el camino de los aprendizajes necesarios que debemos adquirir para convertirnos en una persona diferente, con más recursos, capaz de alcanzar aquello que nos hemos propuesto. Y así, nos damos cuenta que sólo podemos conseguir más cuando somos más.

¡Buen viaje!

¿Cómo puedo convertir el odio en algo valioso?

La Ira por Ane VanillaCreo que todos en algún momento hemos sentido odio hacia algo o alguien. Aunque sólo haya sido momentáneo habremos percibido lo intenso de esa emoción y cómo puede llegar a invadir nuestros pensamientos. Antes de hablar sobre ello veamos cómo define wikipedia el odio:

El odio es una emoción de profunda antipatía, rencor, disgusto, aversión, enemistad o repulsión hacia una persona, cosa, o fenómeno, así como el deseo de evitar, limitar o destruir el objeto odiado. El odio se describe con frecuencia como lo contrario del amor o la amistad; otros, como Elie Wiesel, consideran al odio como lo opuesto al amor.

Como ya he explicado en otro artículo (¿Podemos cambiar nuestras emociones?) todas las emociones, incluidas el odio, son legítimas. Es más, no se pueden ni se deben controlar. Ahora bien, lo que tampoco puede ocurrir es que el odio te controle a ti. Lo que se puede hacer con las emociones es aceptarlas, y gestionarlas. ¿De qué forma?

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¿Crees que no estás suficientemente reconocido?

En ocasiones nos sentimos tristes o incluso furiosos porque juzgamos que no nos han reconocido por algo que hemos hecho. Antes de entrar en el tema quisiera recalcar que no he dicho «no nos sentimos reconocidos» pues el sentimiento de no reconocimiento, en realidad no es un sentimiento. Esta es una distinción importante que ya he tratado en otro artículo (ver Me siento solo no es un sentimiento).

Volvamos al tema de este artículo. La clave en todo este asunto es la motivación auténtica que nos movió a realizar el acto por el cual no nos sentimos reconocidos. Hagámonos la siguiente pregunta. ¿Para qué busco reconocimiento? Os animo a que busquéis un momento en vuestra vida en la que hayáis sentido frustración o rabia por una falta de reconocimiento.

Ahora fijaros si la respuesta responde a motivaciones internas o externas. Me explico. Si es externa lo que hacemos esperamos que se recompense por algo o alguien ajeno a nosotros mismos. En este caso hay que ser consciente que dependemos del reconocimiento de esa persona. Otro aspecto a tener en cuenta es que seguramente hemos puesto unas expectativas  (podéis ver el artículo Tener o no tener expectativas. Esta es la cuestión.) sobre cómo imaginamos nosotros que se debería reconocer nuestra tarea. Si esa expectativa no se cumple entonces hay una decepción y un juicio hacia la otra persona sobre lo que «debería» haber hecho aunque quizás la otra parte nunca supiera que es lo que realmente esperábamos nosotros de él.

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